La realidad incómoda

La más reciente colección de cuentos del autor estadounidense está compuesta de espejos deformados de la sociedad contemporánea.

George Saunders también ha escrito ‘Pastoralia’ y ‘ComCom’. / EFE

La última colección de cuentos de George Saunders, Diez de diciembre, es un encuentro de frente con una realidad deformada. Cada cuento de esta colección narra una historia de personas incompletas e imperfectas, como las personas de verdad. Aunque gran parte de su obra anterior se enfoca en la distopia y la ciencia ficción, los cuentos de Tenth of December son más bien, espejos deformados de la sociedad contemporánea. Y así como cuando uno se mira en un espejo deforme, la respuesta inmediata es la risa.

Estos cuentos son historias tristes sobre personas que viven vidas tristes. Y, sin embargo, Saunders logra hacer al lector encontrar el humor en todas estas situaciones. Esto ratifica que, como suele suceder, la mejor comedia es la que proviene de la tristeza, del dolor sincero, y de la empatía con el otro. De verse en el espejo deforme y decir: así soy yo.

En el desgarrador Puppy (Cachorro), una madre lleva a sus hijos a adoptar un cachorro donde su vecina, cuyo esposo vende cachorros y gatitos. Sin embargo, la vecina tiene un hijo con un problema mental y lo tiene encadenado a un árbol fuera de la casa, pues el niño ama estar afuera. Es obvio que la situación es extraña y oscura. El valor de Saunders, sin embargo, es lograr que el lector sienta empatía con cada uno de los personajes de la historia.

La cumbre de Diez de diciembre es el espeluznante, pero hermoso cuento The Semplica Girl Diaries (Los diarios de la chica Semplica). En esta historia, un hombre de clase media escribe un diario en el que relata cómo intenta darle a su hija la mejor fiesta de cumpleaños posible (y si puede demostrar que está a la altura de las fiestas de las niñas más ricas del colegio, mejor). Sin embargo, para poder hacer esto, el hombre debe contratar los servicios de inmigrantes que, colgadas de cables, posan como ornamentos de jardín. El afán de aparentar tener lo que tienen “los demás”, de ser igual a “los iguales”, es la motivación más grande del narrador de este cuento, pero es la manera en la que Saunders nos hace reír con él y de él, lo que hace de este cuento una obra maestra.

No todos los cuentos de Diez de diciembre son así de oscuros. Es más, a pesar de sus premisas oscuras, la mayoría tiene finales donde existe la esperanza. Saunders experimenta con la forma: sus cuentos son diarios, narraciones caballerescas y monólogos interiores, esta es la deformación de lo que se está narrando. Al leer el libro, sin embargo, lo que permanece es esa sensación de que, como en el espejo deforme, así somos, pero hay algo que nos incomoda. Esta es la realidad incómoda de George Saunders, la que al final de cada cuento nos sugiere que tal vez el espejo no es tan deforme como creíamos.

 

 

 

 

*Estudiante de guion de teatro y cine de Boston University.

 

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