Rebelión musical

Este jueves en Bogotá, French Horn Rebellion en concierto.

Mamá lo empezó todo. Robert y David Perlick-Molinari crecieron en Milwaukee, Estados Unidos, en un hogar profundamente influenciado por papá, un héroe familiar, jugador de fútbol profesional, pero a diferencia de lo que pasaba en la casa de muchas estrellas del deporte, estos jovencitos no estuvieron expuestos a tremendas horas de entrenamiento para continuar por la senda del jefe de casa. Más bien, por preocupación de la madre, que odiaba la idea de criar unos niños que no cuidaran más que de su cuerpo, los hermanos se familiarizaron con un sinnúmero de referencias culturales y musicales. Tuvieron lecciones de música desde pequeños. El piano, el canto y hasta exotismos como el corno inglés fueron yogurt y cereal para estos dos hermanos, que se convirtieron en el dúo discotequero French Horn Rebellion, que ha estado de gira por todo el mundo compartiendo escenario con grandes de la escena roquera electrónica como Cut Copy o Hot Chip.

“En realidad, todo en la banda es una rebelión. Yo había decidido ir a la Universidad de Northwestern, que es una especie de conservatorio, a estudiar el corno, pero me enfermaba pensar que todos hacíamos lo que los profesores decían. Es una rebelión de alguna manera, porque quise hacer un llamado a todos esos estudiantes para que hicieran música de verdad. No era cuestión de qué tan rápido se puede tocar una nota. Lo que importa es la música, y pronto me di cuenta de que con el computador podía hacer muchas más cosas de una forma divertida”, explica David Perlick-Molinari, quien junto a su compañero de aventura musical estará este jueves presentándose en la terraza de Armando Records, en la capital.

“Nuestro espectáculo es muy personal. Tratamos de crear un ambiente teatral cantando y bailando en el escenario y hacemos muchas canciones de nuestro álbum The infinite music, pero también tocamos muchas piezas que sólo montamos para la presentación y que de alguna forma lo hacen inesperado”, explica Robert por su parte.

Su sonido es una mezcla ecléctica que recuerda las rarezas nativas y espirituales de Milwaukee y revela esa cocina de influencias musicales en la que se ha convertido Williamsburg, Brooklyn, en Nueva York. Hay algo de música clásica, mucho disco y el sello del rock indie. En su primer álbum, que desplegarán con todos sus ritmos y sentimientos en Bogotá, este dúo narraba musicalmente la vida de un intérprete moderno de corno francés en un viaje cósmico. “Quisimos hacer algo diferente y ambicioso. Mi hermano, al igual que yo, estaba harto de ver que los grupos que ayudaba a producir no hacían más que juiciosos sonidos. Quisimos hacer un collage sonoro, mezclar sin miedo y hacer la versión moderna de una sinfonía”.

Su sonido no escapa, sin embargo, a la influencia de los trabajos de MGMT, Phoenix o Daft Punk, aunque la banda se embarca ahora en un próximo álbum que parece traer algo verdaderamente nuevo.

Éxitos como Up all night, This moment, Last summer y Beaches and summer retumbarán en la capital y traerán a estas tierras algo de esa movida que desde Nueva York permea mucha de la música actual.

Calle 85 Nº 14-46. $25.000 por persona. www.armandorecords.org.

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