Relato escénico para actuantes

El Teatro Estudio de Bolívar, bajo la dirección del cubano Ricardo Muñoz, aborda cada montaje como una experiencia sensitiva.

La obra “América era una virgen” parte de un texto original de Ricardo Muñoz con influencia de escritores como Eduardo Galeano y Alejo Carpentier. / Archivo particular

Ricardo Muñoz no va detrás de contar una historia. Él es director y dramaturgo, pero eso de plasmar cuentos con un comienzo, un desenlace y un final nunca ha sido su preocupación artística. Desde su infancia, vivida en Cienfuegos, Cuba, tenía otro tipo de inquietudes que podían resolverse en las tablas. Ya había otra gente más talentosa que sabía enrollar y desenrollar relatos en el teatro, el cine y la música en su país.

Lo primero que pasaba por su cabeza antes de la invención de personajes y la creación de atmósferas ricas en contenidos literarios era la idea de resistirse a ser uno más haciendo lo mismo. Recibió la influencia del movimiento de la Nueva Trova Cubana, leyó novela y poesía y presenció a los grandes clásicos adaptados al lenguaje de las artes escénicas. Con esas herramientas empezó a estructurar su propio camino.

“Cuando me siento a escribir soy muy poético, porque tuve mucha influencia literaria. Sin embargo, escribo viendo el teatro y pensando en las escenas. A veces comienzo creando una obra lineal, pero termina siendo una experiencia común. Ese es el impacto que más me interesa. Lo que me gusta es no tanto contar un cuento, sino que el espectador viva una experiencia y se conecte con lo que esté pasando en el escenario con los actuantes, porque para mí son mucho más que actores”, dice Ricardo Muñoz, quien se formó en arte en Cuba y más adelante profesionalizó su actividad en la antigua Unión Soviética.

La formación en Moscú, aunque era en español, le mostró que una pieza vital dentro del engranaje del arte es la disciplina, un argumento que le ha permitido crear piezas teatrales de reconocimiento como América era una virgen y El limbo, el péndulo y el carrusel, que ha decidido montar incluyendo a algunos de sus alumnos del Teatro Estudio de Bolívar, un proyecto del Programa de Artes Escénicas de la Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar (Unibac).

El texto de América era una virgen le surgió a Ricardo Muñoz tan pronto supo que en las aguas del mar de su país apareció una imagen religiosa mucho antes de la llegada de los españoles al nuevo continente. Era una virgen pintada tal vez sobre una lámina de cobre, que una embarcación indígena recogió y desde entonces se dedicó a adorar. Por eso, cuando los conquistadores arribaron a tierras americanas, los indígenas ya tenían sus propias creencias.

A partir de esa idea, el director y dramaturgo cubano escribió su relato y lo complementó con párrafos de escritores consolidados como su coterráneo Alejo Carpentier y el uruguayo Eduardo Galeano. Todo lo puso en práctica gracias a la instrucción de dos de sus más importantes maestros, el polaco Jerzy Grotowski (1933-1999) y el colombiano Santiago García, con quien ha compartido varias veladas teatrales.

“La fidelidad entre el texto que escribí y lo que veo plasmado durante esta gira por Colombia está en el desarrollo mismo de la obra. El primer conductor aquí es el actor mismo. Pienso que lo que sucede es que el juego de imágenes vivas y su contacto con el video crean una atmósfera especial que atrapa al público, que al fin de cuentas es un actuante vital para la propuesta”, asegura Ricardo Muñoz, para quien lo más importante que debe suceder en el teatro es que la sensibilidad quede en tablas con el arte.

“América era una virgen” está de gira por Bogotá, Cali, Medellín y Cartagena.

[email protected]

 

 

últimas noticias

Howard Phillips Lovecraft: el terror como mito

La mirada de Hebe Uhart

La galaxia de “Universo Centro”

Vasili Grossman: Vida y destino