Renace el teatro en la ciudad iraquí de Basora

Por primera vez en casi 15 años, un teatro abrió sus puertas en Basora, un acontecimiento que espectadores y artistas vieron como una señal de que la vida cultural de la ciudad portuaria iraquí está renaciendo.

Archivo particular

La obra, una opereta, fue representada el jueves por la noche en una sala construida por un empresario en un centro comercial de la ciudad. 

Entre el público, Mohammed Badran, de 23 años, se sentaba por primera vez en su vida en un teatro de su ciudad. 

"Nuestros padres nos hablan de la multitud de acontecimientos artísticos a los que han asistido. Hoy, la vida cultural renace en Basora", declaraba, jubiloso, a la AFP, tras haber pagado 5.000 dinares iraquíes por su entrada, unos 3,50 euros.

Fathi Judair, presidente del sindicato de artistas de la ciudad, recordó que el primer teatro de Basora fue construido en 1945.

En 1976, un grupo de artistas fundaba la primera compañía de teatro de la ciudad, que se convirtió en la más famosa del país después de la de Bagdad, explicó Kazem Kazar, responsable del teatro y cine de la provincia de Basora. 

"Así, Basora era una ciudad cultural, antes de ser una ciudad petrolera", agregó. 

En 2003, cuando se produjo la invasión liderada por Estados Unidos que puso fin al régimen de Sadam Husein, la ciudad contaba con "cinco teatros y varias salas de cine", pero con esta nueva guerra, todo cerró, lamentó el artista Abdel Mutaleb Aziz quien, con 61 años, conoció el apogeo cultural de Basora.

La reconstrucción se concentró en un primer momento en las infraestructuras, sobre todo petroleras, en Basora y en la capital, afirmó a la AFP. 

Por otro lado, la multiplicación de los partidos islamistas y de los grupos armados en la ciudad tampoco ayudó a la supervivencia de los teatros y los cines, denunció también. 

Todavía en la actualidad, aseguró Judair, "las autoridades federales y locales no pueden ni construir un teatro y ha hecho falta que un empresario se encargue de ello". 

El promotor del proyecto, Ramadan Al Badran, de 54 años, se mostró orgulloso de haber comprado "los equipos de luz y sonido más modernos" para esta sala, que podrá acoger "hasta a 600 personas". 

En el escenario, un decorado de madera reproduce las casas patricias con ventanas orientales, exquisitamente talladas, que dieron renombre a Basora. 

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