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Carmen Vásquez, la ministra de Buenaventura

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La ministra de Cultura de Colombia, Carmen Inés Vásquez Camacho, rindió cuentas en el Teatro Colón de sus dos años de gestión. En este texto, la funcionaria rememora sus tradiciones culturales y habla de sus ideales como gestora.

Cuando cierra los ojos para recordar su infancia, Carmen Inés Vásquez Camacho, actual ministra de Cultura de Colombia, se devuelve hasta su tierra, Buenaventura, para recordar con amor cuando su abuela, Doña Purificación Murillo, le cantaba arrullos al oído, dejándole para siempre en su memoria los sonidos de la marimba, las melodías del Pacífico colombiano que tanto ama, que conoce muy bien, que la inspiran a seguir trabajando por políticas públicas para las artes, cuando ha asumido el reto de ser la principal gestora cultural del país.

Es además conocedora de la música de su región, de alabaos y de bundes, de currulaos. Baila muy bien salsa y la canta con emoción cuando tiene tiempo de hacer lo que más le gusta: disfrutar de las artes. Enfatiza que “el arte es el mejor antídoto contra el miedo”.

Desde el Teatro Colón, donde el viernes 26 de noviembre ella realizó su rendición de cuentas al sector, detallando qué ha hecho por la cultura en sus dos años de gestión (2019-2020), El Espectador conversó con ella sobre su apuesta pública. En la velada, que fue transmitida por Canal Institucional y los canales digitales del Ministerio, propuso reflexiones sobre el papel de la mujer en la historia nacional, así como de las mujeres afrocolombianas, rindiendo un homenaje especial a la maestra Teresita Gómez, ganadora del Premio Vida y Obra 2020 del Ministerio de Cultura, quien tocó el piano del Teatro, con el que dio su primer concierto profesional, hace medio siglo, al inicio de su carrera, como si se tratara del regreso a los recuerdos de una carrera fructífera, tanto en el ámbito nacional como en el internacional.

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Emocionada con la participación de Teresita Gómez, la ministra se salió del protocolo, le pidió a la presentadora del evento, Vanessa Mendoza, que la dejara a ella darle la bienvenida a las tablas a la maestra Gómez, dedicando solo palabras de admiración a una de las pianistas más destacadas de Colombia, de origen antioqueño. Cabe resaltar que Vásquez es la primera mujer afrocolombiana nacida en Buenaventura que ocupa la silla principal de la cultura en el país, después de haber sido Viceministra del Interior.

En el acto, que contó también con la participación de gestores de las diferentes regiones del país, desde herederos de la tradición oral del Llano, hasta bailarines de Cali y una bibliotecaria de Nariño, la funcionaria estuvo acompañada de sus viceministros Felipe Buitrago y José Ignacio Argote, contando porqué el lema de su gestión en el Ministerio es “un país que se construye desde los territorios”, en cuanto quiere se le recuerde cómo “una mujer de la cultura, de las culturas colombianas, de los territorios”.

Entre los logros importantes, Vásquez detalló que gestionó el presupuesto público más grande en la historia del Ministerio de Cultura ($440.000 millones) y que prepara la Ley de Reactivación Reactivarte.

También narró cómo en este 2020 creó la primera convocatoria pública que entregó, en plena pandemia de la Covid-19, recursos a gestores que nunca habían tenido esa posibilidad, titulada “Comparte lo que somos”, permitiendo que los portadores de las tradiciones pudieran concursar solo por ser lo que son. Gestores de lugares como San José del Guaviare o Chocó, por primera vez, sintieron que el Ministerio de Cultura, y su ministra, abrazaron lo que hacían con tanto amor.

Dicha convocatoria, financiada con recursos del FOME, entregó recursos a 8.000 personas naturales y 1.200 personas jurídicas por $24.000 millones, como un reconocimiento a su trayectoria y sus propuestas de acción creativa para enfrentar el impacto del aislamiento social. La convocatoria cerró el 10 de julio con un total de 30.033 personas naturales inscritas en 1.058 municipios, de los cuales hubo 8.000 ganadores de 987 municipios y seis corregimientos departamentales. Adicionalmente, se registraron 1.420 personas jurídicas en 372 municipios, de los cuales hubo 1.094 ganadores en 372 municipios.

Otro de los logros que compartió con los asistentes al acto, que contó con todas las medidas de bioseguridad, fue que, mediante el Programa Nacional de Concertación Cultural (PNCC), este año han apoyado 6.869 proyectos, cumpliendo de esa manera con el 57% de la meta total del cuatrienio. En 2019, recibieron apoyo 2.300 proyectos artísticos y culturales. Para el 2020, destinaron recursos a 2.519 proyectos, algo que representa un aumento considerable respecto a la vigencia anterior. Este programa ha impactado los 32 departamentos del país y el Distrito Capital, y ha favorecido a diferentes grupos poblacionales.

¿Quién es Carmen Vásquez?

Nació en Buenaventura, con piel de ébano, ojos cafés claros y el reto de salir adelante en uno de los territorios más desiguales del país. Por ello, cuando tiene que contar su historia, Carmen Vásquez se detiene para relatar que, cuando era una niña, entendió que las mujeres tenían un rol definitivo en Buenaventura y en todo el país: “soy una mujer que conserva las costumbres y memoria del territorio que acunó su infancia, entre arrullos y marimbas. Platos, sabores, colores, manifestaciones de toda la Nación me gustan, porque vengo de un puerto en el que convergen muchos caminos, mucha agua corre por allí”, cuenta esta abogada de la Universidad Libre, con maestría en Derecho Administrativo y con especializaciones en Derecho Constitucional y en Relaciones Internacionales.

“De mi trayectoria en lo público, rescato que he reafirmado lo importante de valorar la diversidad de nuestro país, por eso puedo estar en la mañana desayunando en San Andrés, al mediodía trabajando en el Chocó, en la tarde en un festival de Arpas en el Amazonas y en la noche estar en la sala concertada del Teatro Colón apreciando una obra de teatro. Puedo disfrutar de igual manera un Rondón Isleño, como un Pusandao en Tumaco, un asado llanero o un ‘atollao’ de Piangua en Buenaventura”.

Le gusta la piangua en todas sus presentaciones, desde un sudado hasta un ceviche, ya que la cocción de este molusco tiene una historia que a ella no le contaron, que ella vivió, que vio con sus propios ojos, a la orilla del mar y de sus ríos, porque explica que su ciudad está rodeada por una inmensa cantidad de ríos como el Dagua, el Anchicayá, el Calima, el Raposo, el Mayorquín, el Cajambre, el Yurumanguí, parte del brazo derecho del río Naya y parte del brazo izquierdo del caudaloso Río San Juan, en su desembocadura.

“A las 5:00 de la mañana, las mujeres ya están en el agua, descalzas, en esta posición -se agacha entonces, como si fuera a recoger algo del suelo, manteniendo las caderas elevadas- porque así es que recogen la piangua de la tierra, de esa especie de pantano que queda cuando el agua ha bajado, a ese momento le llamamos ‘la baja mar’, que es cuando se puede ver qué hay debajo del agua, cuando la marea está bajita. Las mujeres de Buenaventura comienzan todas las mañanas a recolectar las conchas negras en las que viene la piangua y van sacándoles la carne, retirando las conchas, separando, es un proceso muy organizado. Así se ganan la vida, pero también salvaguardan nuestras tradiciones: en ese oficio se habla de todo, de sus vidas, de sus luchas, de sus familias, de sus sueños. Es la representación viva de nuestra tradición oral, acompañada siempre de nuestros cantos, de nuestros sonidos del Pacífico”.

Ha hecho una carrera a pulso: fue ministra Plenipotenciaria de la Misión de Colombia ante la Organización de Estados Americanos, encargada de los derechos humanos de las mujeres, población en situación de discapacidad, afrodescendientes, pueblos indígenas y, niños, niñas y adolescentes. Viceministra para la Participación Ciudadana e Igualdad de Derechos del Ministerio del Interior, encargada de los temas de democracia, participación ciudadana, minorías étnicas, derechos humanos, población en situación de discapacidad, género y LGTBI.

Enamorada del país, lleva la artesanía siempre en sus atuendos, porque todos los días se viste de diseño colombiano, desde el traje de Olga Piedrahita que lució en la rendición de cuentas, hasta ruanas de artesanos de Boyacá que luce con orgullo en sus reuniones.

“Como se me da bien apreciar lo nuestro, como parte de la riqueza inmersa en la diversidad, he podido cumplir mi misión no solo como ministra, lo he podido llevar como bandera de mi hacer público en todos los encargos que he tenido en representación del país, dentro y fuera de él. La cultura es lo que somos, lo que hacemos, lo que comemos, lo que sentimos, es nuestro patrimonio inmaterial como nación”, concluye la ministra de Buenaventura.

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