La revolución cósmica del horror

Para muchos es el padre de la literatura fantástica y de terror. Sus obras más relevantes son ‘La llamada de Cthulhu’ e ‘Historia del Necronomicón’.

La obra de Lovecraft ha inspirado a numerosos escritores, guionistas y creadores de juegos de rol. / Flickr: Chris Cosco

En un rincón de Arkham, en el estado de Massachusetts, un joven distraído y con la mirada cansada camina sin rumbo después de su rutinario paseo por los jardines de la universidad de Miskatonic. Lleva en brazos un misterioso libro que abraza con recelo, toda una antigüedad que reza en su tapa en una extraña escritura: Necronomicón - Abdul Alhazred. Al parecer lo ha encontrado en la biblioteca y con infinita curiosidad ha ido a esculcar sus páginas bajo la sombra de los árboles, una decisión que lo llenaría de angustias primigenias e inimaginables para cualquier mortal.

El 20 de agosto de 1890, en Providence, Rhode Island (EE.UU.), abrió los ojos al mundo el padre de la oscuridad materialista, el creador del cosmicismo a través de la grandeza horrorífica del Cthulhu y otros extraños seres que habitaban el universo millones de eones (años) antes de que cualquier rasgo humano apareciera. Howard Phillips Lovecraft fue heredero de una sangre anglosajona y noble que portaba con un orgullo tachado de racista, característica que marcaría su personalidad y su estilo de vida con la nostalgia de un escritor burgués de otros tiempos; rasgo que además generaría dentro de su vanidad intelectual la entrega absoluta a la lectura y la escritura con el estilo de un intelectual del siglo XVIII. Es recordado por ser un niño extraño que disfrutaba de pasar tiempo solo imaginando explicaciones racionales para el origen del mundo. Sus reflexiones terminaban siempre en una fantasía pasada por la racionalidad que le brindaba su pasión por ciencias como la química o la astronomía; actuaba como cualquier otro genio de los que han habitado la tierra, era incomprendido y un poco misántropo, aspectos que se desarrollaron al descubrir la biblioteca de su abuelo e iniciar allí el viaje de la literatura como lector, para luego darse a conocer dentro de círculos periodísticos y académicos.

Cada noche volvían los sueños intranquilos y las pesadillas a la cabeza del genio de Providence, quien no dejaba de pensar en el origen del cosmos y el desarrollo de la vida con deidades poderosas, naturalmente oscuras, que perturbaban la mente de la persona que osaba conocerlas. Esta es la razón del tono solemne y anacrónico de los textos de Lovecraft, que transportan al lector a personajes interesados en la investigación científica o la academia que terminaban con una existencia aturdida e insoportable por la búsqueda de la verdad. Imagino un escritor intranquilo que para ser capaz de revolucionar la literatura de horror tuvo que aprender a vivir con la oscuridad de su mente, aunque esto le costara no dormir. Su proceso literario llega a la cumbre más alta con el desarrollo de los mitos de Cthulhu, después de pasar por la poesía y la literatura fantástico-onírica, hasta materializar su conocimiento científico y sus sueños en el denominado “horror cósmico”.

Había leído un par de veces artículos sobre la riqueza de la biblioteca de Miskatonic. Allí, cuidadosamente guardado, se encontraba el grimorio (libro mágico) que llevaría a una locura mortal a su fascinado lector. Lovecraft lograría encontrar en él respuestas ancestrales a las angustiosas preguntas del origen y destino de la humanidad, a través del Necronomicón, un encuentro con entidades de poder tan inmenso que no cabían en otra imaginación que en la de su escritor. Respondió entonces los cuestionamientos más profundos de la historia de la humanidad, instaurando las bases para cultos falsos a dioses, que dividió en primordiales y arquetípicos, cuya característica en común sería que jamás existieron y a quienes agregó, además, ceremonias e instrumentos sagrados en ritos ficticios desarrollados alrededor de un mundo verosímil para el cerebro humano, arrojando al lector al limbo de recorrer un universo onírico lleno de incertidumbre y horror, mezclado con la precisión literaria de pensar en detalles que ante la primera racionalización parecen cruzar la realidad para lanzarla estrepitosamente hasta la desesperación en la que terminan los personajes de sus historias.

Precedido por la fama que ganaron sus textos, publicados en revistas y periódicos, hubo una gran cantidad de artistas que reconocieron la originalidad y fuerza de sus historias. Con algunos de ellos creó lazos de amistad muy fuertes que están materializados en una correspondencia que siempre se ocupó de contestar cuidadosamente; esta especie de fama se concretó también en la formación del Círculo de Lovecraft, movimiento literario que se interesó por la literatura ficcional y de terror en la que no es nada fortuito que sea el mismo Howard Phillips quien le dé nombre y al que además pertenezca en calidad de líder.

Es tan revolucionaria la escritura de Lovecraft en su género que ha inspirado una serie de películas, pinturas, música y hasta juegos de rol con las realidades que fue capaz de inventar a través de su extraña búsqueda de la racionalización del universo en un ateísmo declarado desde la más tierna infancia, porque es precisamente la invención del horror cósmico la que le da el título como uno de los padres de la literatura terrorífica, dedicada a esculcar los profundos temores de sus lectores, apelando a materializar el miedo desde la existencia de seres arcanos, cósmicos y poderosos que dejan a la humanidad como una ínfima parte de la vida en el universo. De esta manera afirma el mismo escritor que “este mundo había estado habitado en tiempos remotos por otra raza, que fue aniquilada y expulsada cuando ejercía la magia negra, pero que sigue viviendo fuera del mundo, estando dispuesta en todo momento a volver a tomar posesión de esta tierra”.

Es así como no hay regresión válida en la que se intente retroceder después de entrar por las páginas de los relatos de Lovecraft, pues como él mismo lo decía: “Un cuento sólo pertenece al reino de lo fantástico simplemente si el lector experimenta en forma profunda un sentimiento de temor y terror, la presencia de mundos y de potencias insólitos”. De esta manera nos dejó su legado cerca de la mitología y la fantasía, desde la construcción de un mundo creíble y detalladamente independiente, en donde para relatarlo cuesta separar las realidades sin que la desolación y la angustia se apoderen de quien intenta abordar su macabra literatura llena de ancianos, científicos o estudiantes que continuaron buscando las pocas copias del Necronomicón que tenía el joven de comienzo de nuestra historia en sus brazos.

Así, esta obra onírico-real nos entrega a un hombre solitario cuya vida estuvo atravesada por las frustraciones de una clase burguesa en decadencia que sufría con espanto la realidad del nuevo mundo, y a quien le correspondieron la pobreza y el hambre en los últimos días de su vida, aspectos humillantes de los que supo escapar solamente a través del ejercicio de la escritura. “Fantasmas grises de asesinados espíritus desfilan ante mí en silenciosa burla... abrasadoras lenguas de invisible llama estampan la marca del Infierno en mi alma enferma... no puedo... escribir... más...”: Lovecraft.

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2014-10-30T21:43:59-05:00

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Ángela Martin Laiton

Cultura

La revolución cósmica del horror

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