contenido-exclusivo

Ricardo Darín: "hicimos una especie de catarsis al contar lo que ocurrió"

El actor argentino, que, en este caso, es productor de La Odisea de los giles, habló para El Espectador sobre la película, que se estrenará el 21 de noviembre en Colombia.

La odisea de los giles, película dirigida por Sebastián Borensztein, se estrenará el próximo 21 de noviembre en Colombia. Cortesía

En esta película se dieron varios reencuentros en los que Ricardo Darín es el eje de ese círculo del cine y el arte en Argentina: Sebastián Borensztein, director de este filme, ya había trabajado anteriormente con Darín en Un cuento chino. De la misma forma, el actor argentino vuelve a asumir un papel que proviene de la narrativa de Eduardo Sacheri, pues luego de El secreto de sus ojos, basada en la novela La pregunta de sus ojos, se reúnen para convertir al cine lo que el autor relata en La noche de la Usina.

La odisea de los giles va más allá de la literatura de Sacheri, pues recuerda la crisis social y económica de 2001 en Argentina, de la estafa masiva que se dio y de la sensación de desilusión y traición de muchos ciudadanos luego de perder sus ahorros. Esta cinta, que cuenta con un elemento polifónico, suscita una reflexión sobre la ingenuidad, sobre la justicia realizada por los propios individuos y no por los entes encargados.

Puede leer: El empoderamiento de los giles

El humor que atraviesa la película en la que Ricardo Darín y su hijo participan surge, de nuevo, como un canal que hace más efectiva la crítica, que por irónica no suaviza el mensaje, sino que permite entenderlo desde una perspectiva mucho más humana, objetivo que se trazaron los integrantes de la Odisea de los giles para recordar un episodio que contiene mucho de tragedia, pero también mucha épica.

 ¿Cómo fue el manejo que le dieron al término "gil"?

Nos hemos tomado una dedicación especial desde el principio de la historia para poder contar cuál es nuestra versión de lo que significa el término "gil". En realidad nosotros lo utilizamos con muchísima ironía. En ningún momento pretende ser irrespetuoso, ni peyorativo; más bien todo lo contrario, es casi una broma porque se dice que los giles, en la Argentina, y es un término que se utiliza mucho en Lunfardo. Se dice que son aquellos que son incautos, ingenuos, crédulos, los que confían en los demás, los que nunca piensan que alguien les va a hacer daño. En este caso nosotros lo tomamos como estandarte, con mucha ironía porque pensamos que es una buena oportunidad para contar una historia de un grupo de personas que no se sienten calificadas para llevar adelante un objetivo, pero que se sorprenden a sí mismos en realidad.

¿Cuál es la importancia del humor y la ironía en la crítica o en la revisión de las memorias en un suceso que marcó la historia de Argentina? 

Hay que aclarar que en el caso específico de la Argentina, fue absolutamente necesario que transcurrieran algunos años, casi 20, que tuviera una distancia prudencial para hablar de algo que en el país causó muchísimo dolor, porque fue un colapso financiero y económico, sino también social y humano. Hay mucha gente que sufrió muchísimo con esto y nosotros en ningún momento quisimos ser irrespetuosos con ese dolor, todo lo contrario. Consideramos que era un tiempo necesario para abordar el tema, que dicho sea de paso, no se había tocado a profundidad en la Argentina. Decidimos llevarlo adelante, y el humor pasa como ese fluido que hay entre una cosa y otra para que una historia tan dura y tan profundamente dramática como fue lo que ocurrió en esa época que fue el disparador de nuestra historia se pueda mirar desde otra perspectiva, con un poco de superación, en algunos casos mucha gente ha destacado el hecho de poder mirar hacia atrás con un poco de humor y hacer una especie de catarsis con respecto a todo lo que dolió.

¿Cómo fue la construcción de los personajes teniendo en cuenta los testimonios de las víctimas reales?

Sin duda en el inconsciente colectivo deben abundar detalles, casos y circunstancias que podrían terminar de profundizar la construcción de esos personajes. En este caso concreto lo que nosotros hicimos fue ceñirnos a lo que es el diseño de los personajes en la historia que provienen de su autor, de Eduardo Sacheri en la novela de La noche de la usina. Cuando leímos la novela nos enamoramos de la historia. 

Luego de El secreto de sus ojos, usted vuelve a trabajar en cine basándose en una novela de Eduardo Sacheri. ¿Cómo trabaja usted la relación del cine con la literatura y cómo se adapta la novela al guion de la película?

Hemos sido muy cuidadosos en ese sentido porque todos sabemos que es muy difícil competir con la literatura. Básicamente porque la literatura ofrece una gran posibilidad en cuanto a la imaginación. Cuando uno lee un libro se siente capacitado para ponerle colores, imágenes, voces, texturas a lo que estás leyendo. Eso es lo que propone la literatura, la libertad del espectador de poder jugar con su cabeza. Cuando tienes la obligación de llevar una historia de la literatura al cine estás en el camino contrario, estás obligado a poner las imágenes, los colores y las voces. Elegimos un sendero que nos pareció el adecuado y que era basarnos en la novela, pero no competir con ella. O sea, ser fieles a la historia central, al núcleo, a lo que dice la historia, pero permitirnos minimamente tener la libertad de poder fantasear con la dirección del relato en otro sentido y así lo hicimos. 

891291

2019-11-15T17:43:13-05:00

article

2019-11-15T17:45:41-05:00

jcasanas_956

none

Andrés Osorio Guillott

Cultura

Ricardo Darín: "hicimos una especie de catarsis al contar lo que ocurrió"

75

5531

5606

1