Rosa Moreno: "Jamás he leído para entretenerme"

Presentamos en la seria Historias de vida, de Isabel López Giraldo, a Rosa Moreno, quien se ha convertido en una de las twitteras más leídas de los últimos años.

Rosa Moreno, quien considera que la esperanza es un estado de espera que le ha hecho mucho daño a los colombianos. Cortesía

– ¿Quién es Rosa Moreno? 

Soy una mujer definidamente indefinida. Seré como me recuerden las personas que he tenido cerca.

– ¿Qué es lo que mejor la describe?

Pienso que mi rasgo más notorio y más criticado por mis amigos es “el espíritu de contradicción”, como decía mi mamá o “hacerle segundo debate a todo, hasta al Padre Nuestro” como decía mi jefe. Sí, me gusta  contradecir con el ánimo de aclarar las cosas que no entiendo o con las que no me encuentro cómoda. Esto me ha sido muy útil pues he llegado a cambiar de opinión en asuntos que tenía, aparentemente, muy claros.

Si está interesado en leer otro capítulo de Historias de vida, ingrese acá: Confesiones de Alejandro Gaviria

– ¿Cuál es su origen, cuál es esa historia que la precede?

Vengo de una infancia en apariencia muy feliz. Fui hija única y nieta única. Mi familia estaba formada por un padre que murió cuando apenas tenía 15 años, una mamá y una tía. Todos pendientes de la niña. Fui el centro de la vida de estos seres, es agobiante pensar que de uno dependa la felicidad de otros. No me atrevía a pedir nada por pena, las actividades propias de los niños eran consideradas peligrosas y qué tal que por montar en patines o bicicleta nos quedamos sin niña, mejor lea este libro.

– ¿Quiénes han ejercido influencia importante en su construcción como ser humano y qué situaciones?

Sin duda, mi madre, me enseñó a leer desde juntar las letras hasta saber elegir las obras convenientes. Por ejemplo, nunca permitió que leyera a Salgari ni aventuras del oeste porque las consideraba racistas, en cambio me regaló un librito sobre los viajes de Magallanes  que definió mi amor por la historia, una Odisea para niños que definieron mi amor por el mundo griego que, ahora en mi vejez, considero fundamentales en mi formación ética y estética. De las manos de mi madre también recibí  el Diario de Ana Frank , responsable de mi futura formación política. Fueron esas las semillas que sembró y que a lo largo de mi ya larga vida he tratado de cultivar.

A mi abuela rezandera le debo el regalo más maravilloso, el regalo de la poesía. Todos los días a las cinco de la tarde, la lorquiana hora, tenía que acompañarla a rezar las novenas correspondientes según el santo que tocara y esos “gozos” tenebrosos algunos como en la de las ánimas, políticos como rezar por la conversión de Rusia a pedido del papa, y generadores de odio como el de la novena a María Auxiliadora y el “sarraceno odioso”. Bueno, sobreviví, y me quedó la música de esos “versos” y un amor indeclinable por la poesía. Más adelante viene la influencia de los amigos y la deuda que nunca podré pagar con mis hermanos elegidos. Tantas horas de conversación lúcida, inteligente, culta y generosa, tanta generosidad para compartir sus amplios y variados conocimientos, esa ha sido mi riqueza.

Si desea leer otro capítulo de la serie Historias de vida, ingrese acá: Vicente Durán: "Todos los que quieren ser maestros tendrían que callarse"

– ¿Qué es un libro en sus manos, qué un papel en blanco?

Los libros han sido definitivos en mi vida gracias a que he leído con el respeto que merecen los autores como testigos de una época, de una sociedad, de la historia. Jamás he leído para entretenerme, he leído para tratar de entender la vida y la muerte, la sociedad y sus exponentes, el poder, en resumen, he leído para aprender. No entiendo a los miles de lectores que pasan por paginas sapienciales como por una hoja en blanco.

– ¿Cómo descubre su vocación de vida?

Si la vocación de todo ser es aprender también es cierto que en algún momento o mejor dicho en todos los momentos nos convertimos en maestros, todo lo que decimos o cómo actuamos se puede convertir en enseñanza para todos o algunos de los que estén a nuestro lado. Es por eso que aprender a sopesar cada palabra y cada acto para que no se convierta en un mal ejemplo que pueda llevar a alguien a tomar decisiones erradas es un trabajo arduo, es difícil , es lograr el equilibrio entre ser maestro y alumno, formar mientras nos formamos cosechando errores y fracasos como parte fundamental de la vida, teniendo en cuenta que ningún éxito o fracaso son para siempre.

– ¿Cuál es su mayor realización, cuál su mayor frustración?

Mi mayor realización es que, junto con mi esposo, hemos criado tres hijos que son, hasta hoy, buenos ciudadanos.

Mi mayor frustración es que aún, a mis años conservo la esperanza.

– ¿Qué la ilusiona, qué la motiva, qué la revitaliza?

Me emociona y me revitaliza el ver cómo la vida, aún en las condiciones más adversas, sale triunfante.

– ¿Qué mirada le da a la condición humana y muy especialmente a la de nuestros nacionales?

La condición humana depende de las circunstancias, la moral la imponen las mayorías y aquí, en Colombia, desde la Conquista hemos visto esta tierra como eso, tierra de conquista y no como una patria que hay que construir y no saquear.

– ¿Cómo rescatar la “naturaleza humana”, su sensibilidad por lo profundo, su valoración por lo verdaderamente importante, por sus principios, por su fundamento? 

La naturaleza humana solo se rescata a sí misma a base de conciencia y lo único que podemos hacer es dar buen ejemplo.

– ¿Cómo no perder la esperanza en la sociedad que se muestra cada vez más extraviada y enferma?

La esperanza es una virtud poco democrática, esperanza es esperar que alguien nos soluciones los problemas, que venga un salvador a salvarnos, que nos guíen, que nos proteja un “padre” porque nos sentimos huérfanos e incapaces de ser dueños de nuestro destino. Con la esperanza la sociedad permanece anestesiada o en un coma profundo, estado que permite a los demás hacer y deshacer mientras seguimos esperanzados en que el próximo salvador sí hará algo.

– ¿Qué significado tiene el tiempo en su vida?

Que Borges nos preste su palabra:

“Vuelve la noche cóncava que descifró Anaxágoras;

Vuelve a mi carne humana la eternidad constante

Y ¿el proyecto? el recuerdo de una noche incesante:

Lo supieron los arduos amigos de Pitágoras”

– ¿Qué circunstancias, personas o cosas despiertan sus emociones? 

Lo que más me emociona es ver a un niño haciendo su tarea. Esa sería mi imagen de la paz. Lo que más me indigna es ver  niños haciendo su tarea en medio de una guerra de mierda.

– ¿Cuál es su significado de libertad, de felicidad, de feminidad?

La libertad. Difícil pensar en libertad si no podemos elegir ni el color de nuestra piel. Bueno, es el sofisma con el hemos crecido, lo valiosa que es la libertad. Mentira, vivimos rodeados de muros impuestos por las leyes, las costumbres, las mayorías, la pobreza, la ignorancia, las modas etc. En la mente y en el corazón es donde está la libertad, puedes pensar y amar u odiar a quién tú quieras. Para mí es suficiente y mi manera de ser libre es permaneciendo escéptica ante la realidad.

– ¿Qué le gusta dejar en las personas que se acercan a usted?

Ay, ese es mi pecado. Soy muy neurótica y pocas personas me agradan. Agradezco a mis amigos, son muy generosos, y yo muy exigente, eso me ha llevado a alejarme de mucha gente valiosa y lo reconozco, ha sido por mi “intolerancia” como dicen ahora. ¡Qué pesar! Ojalá me cure de ese defecto tan perverso. Mis amigos son mi orgullo y los amo, he aprendido mucho de todos y cada uno de los que me han brindado su amistad. Cada vez son menos pero son y están.

Así fueron las horas que pasé con mis amigos.

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Isabel López Giraldo

Cultura

Rosa Moreno: "Jamás he leído para entretenerme"

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