Rose Ausländer y la palabra que superó el Holocausto Nazi (Puntos de fuga)

A propósito de los cien años del natalicio de Primo Levi, realizamos este especial sobre artistas que sobrevivieron a los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial. En esta oportunidad, recordamos a la poeta judía que sobrevivió al guetto de Chernivtsi entre 1941 y 1944.

Rose Ausländer falleció el 3 de enero de 1988 en Düsseldorf.Archivo particular

Theodor Adorno, filósofo alemán de origen judío, afirmó  en una conferencia por la radio de Hesse en abril de 1966 que: “La exigencia de que Auschwitz no se repita es la primera de todas en la educación. Hasta tal punto precede a cualquier otra que no creo deber ni poder fundamentado. No acierto a entender que se le haya dedicado tan poca atención hasta hoy. Fundamentarla tendría algo de monstruoso ante la monstruosidad de lo sucedido. Pero el que se haya tomado tan escasa conciencia de esa exigencia, así como de los interrogantes que plantea, muestra que lo monstruoso no ha penetrado lo bastante en los hombres, síntoma de que la posibilidad de repetición persiste en lo que atañe al estado de conciencia e inconsciencia de estos. Cualquier debate sobre ideales de educación es vano e indiferente en comparación con este: que Auschwitz no se repita”.

Mientras la academia en occidente parecía pasar por alto esa consciencia de la que hablaba el filósofo alemán, las artes asumían ese rol de apaciguar la sensación de la desesperanza y el desasosiego enraizado en la humanidad tras haber visto lo peor de nuestra especie en una guerra cruel como la abanderada por la ideología Nazi en las décadas de 1930 y 1940.

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De lo monstruoso nacieron las letras de Tonino Guerra, Paul Celan o Rose Ausländer. Seres humanos que vivieron desde dentro las arbitrariedades de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Sus experiencias en campos de concentración se tradujeron años después en versos plagados de resurrección. Tonino Guerra, quien además de poeta y novelista fue guionista, escribió: "Contento, lo que se dice contento, he estado muchas veces en la vida pero más que ninguna cuando me liberaron en Alemania que me quedé mirando una mariposa sin ganas de comérmela".

Ausländer, quien nació en Chernivtsi el 11 de mayo de 1901 y que padeció en el mismo lugar 40 años después, había empezado a escribir poesía en la década de 1920 luego de haber cursado estudios en filosofía y letras y tras haber pasado un tiempo en Estados Unidos escribiendo para el periódico Westlicher Herald. Ausländer turnaría su vida entre Estados Unidos y Rumania durante los próximos años. Bucovina, ciudad que limita a Rumania y a Ucrania, está ubicada en la misma región de Chernivtsi. En esa zona, la poeta alternaría sus versos, sus angustias y sus anhelos. Ella, al igual que la comunidad judía, había logrado asentarse en la región desde el siglo XIX y había convertido a Bucovina en una ciudad habitada, en su mayoría, por judíos.

La Segunda Guerra Mundial ya brotaba en las raíces europeas. La segregación en contra de los judíos y las armas alzadas en nombre de la recuperación de la raza empezaron a esparcirse. El miedo de quienes eran objetivo militar y de quienes fueron proclamados inferiores los abrumó y los sentenció a cargar con una culpa que no causaron y que aún así los logró estigmatizar con el pasar de los lustros.

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Ausländer logró publicar su primer poemario en 1939, un año después del surgimiento del nazismo en Europa y un año antes del derrocamiento de la esperanza en Rumania, pues en 1940 los aires del fascismo llegaron con las corrientes dictatoriales del general Ion Antonescu. Gracias a él y a su afinidad con Hitler, el nazismo logró avanzar y la reducción y discriminación contra los judíos se acrecentaba a grandes rasgos.

El asentamiento de la ultra derecha obligó a Rose Ausländer a instalarse en el guetto de Chernivtsi. Allí conoció a Paul Celan, considerado como el poeta más importante de la posguerra en lengua alemana. Esa vivencia traumática y compartida de los poetas relacionada con trabajos forzados, asesinatos sujetos al azar y al arbitrio, condiciones de vida infrahumanas y mañanas plagadas de penumbra y hastío se transformaron en sonetos y rimas que describían uno de los tantos focos de tortura y exterminio que los nazis habían instalado en varios lugares de Europa. En total se calcula que unas 120.000 personas murieron en el gueto de Chernivtsi y en Transnistria, lugar al que eran deportados los judíos y en el que posteriormente eran sometidos a las órdenes e ignominia del ejército alemán.

De las cartas que exclamaban justicia y compasión por parte de los prisioneros de Transnistria y que reposan en los archivos de la ciudad de Chernivtsi, nos quedan también los poemas de Ausländer y, así mismo, los de Celan. Su complicidad entre las tinieblas del nazismo y sus palabras intercambiadas sobre Rilke, Hölderlin, Baudelaire o Rimbaud develaron un nuevo espectro en Ausländer que volcó su poesía hacia la devastación de la guerra y la negación de una condición humana que había ocultado por siglos su barbarie y su monstruosidad.

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Luego de que el ejército rojo recuperara Bucovina y con ella a Chernivtsi y Transnistria en 1944, la poeta judía logró huir de aquel lugar que le cambió la vida y consigo su trasegar en la poesía. Estados Unidos y Francia fueron lugares para volver a creer, para resguardar el optimismo y la esperanza. En Alemania, específicamente en Düsseldorf, Rose Ausländer viviría los últimos años de su vida, determinando que al final, su único lugar era la palabra y que no había un mejor territorio para habitar y creer en las utopías que en el lenguaje y su poder catártico y reconstructivo.

Matria

Mi patria está muerta
la han enterrado 
bajo el fuego.

Vivo en mi matria
la palabra.

Chernowitz

Pacífica ciudad de colinas
rodeada por bosques de hayas.

Sauces a lo largo del Pruth
balsas y nadadores
plenitud de lilas en mayo.

Alrededor de las farolas
bailan los abejorros
su muerte.

Cuatro lenguas
se comprenden
miman el aire.

Hasta que caen las bombas
respira alegre 
la ciudad.

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Andrés Osorio Guillott

Cultura

Rose Ausländer y la palabra que superó el Holocausto Nazi (Puntos de fuga)

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