Las sendas de la filosofía rebelde

El autor español Víctor Gay Zaragoza refiere cómo el saber antiguo es una guía contra el egocentrismo de hoy.

Con óptimo desempeño académico y profesional, la vida de Víctor Gay Zaragoza parecía destinada a la consultoría empresarial y la promoción del liderazgo. Pero desde su adolescencia lo rondaba el enigma de saber cuál era la verdadera razón de la existencia humana. Por eso un día de 1999 hizo un alto en el camino y emprendió una búsqueda personal por distintas zonas del mundo para entender las fuentes de la sabiduría. Su conclusión es que todas las religiones y filosofías se condensan en valores comunes que permiten al ser humano su realización a plenitud.

Esa es la síntesis de la obra Filosofía rebelde, a través de la cual Gay Zaragoza, a imagen y semejanza de su exploración por los caminos del conocimiento, recobra las ideas básicas de cada cosmovisión espiritual y concluye que, a través de ejemplos inspiradores de transformación personal, es viable salir del laberinto del egocentrismo inconsciente. Un ejercicio de eclecticismo y tolerancia apropiado para las escuelas contemporáneas de desarrollo personal o coaching, y al mismo tiempo para regresar sin prevenciones a los orígenes de la verdad universal.

Perteneciente a una clásica familia española que tiene tres santos y una beata del catolicismo en su árbol genealógico, antes de desentrañar las raíces del legado judío y cristiano de su formación religiosa ancestral el autor prefirió empezar por Zaratustra. No el personaje del filósofo Federico Nietzsche que salió de lo oculto para impartir su instrucción sobre el superhombre, sino el auténtico sabio que en el siglo VII antes de Cristo, en la candente región fronteriza entre Irán y Afganistán, a través de sus enseñanzas “alumbró la densa y oscura noche de la humanidad”.

El recorrido siguió en India y China, no sólo para constatar el fondo común de larga tradición espiritual del continente asiático, sino para verificar que los sabios místicos sufíes o los misterios sagrados del antiguo Egipto tuvieron una esencia afín: religar al individuo con el cosmos. En términos prácticos, eso quiere decir que todas las religiones tienen una forma diferente de comunicar sus principios, pero en el fondo el reto para el ser humano es superar el miedo, los dogmas o los fanatismos y creer en lo que el sabio alemán Leibniz llamó “la filosofía perenne”.

La misma que con Pitágoras, Sócrates o Platón, entre otros pensadores, hizo posible el tesoro de sabiduría de la antigua Grecia, o que desde la parábola vital de Jesús de Nazaret, en la provincia romana de Judea, concertó la revolución del amor. Un legado de unidad y humanismo que conviene revisar en sus conceptos esenciales, según Gay Zaragoza, para echar abajo la máscara que moldean los seres humanos en su afán de relacionarse en sociedad y que no es otra cosa que el ego proyectando su propia sombra, pero dejando evidencia de una lapidaria pobreza interior.

“Hoy hace falta recobrar el humanismo, superar los dogmas y avanzar más allá de equivocadas creencias, para aceptar los valores comunes que residen en el fondo de todos los hombres y mujeres. Pero se requiere una postura rebelde”, agrega el autor, quien en su obra aborda ejemplos de líderes que concretaron esta difícil tarea. El escritor ruso Lev Tolstói, quien aportó la joya El reino de Dios está en vosotros; el mahatma Gandhi, que a través de la no violencia logró la libertad de India, o su seguidor Martín Luther King, quien cambió el destino de las comunidades negras.

Todos ellos, expresa Gay Zaragoza, trascendieron las directrices de su contexto social y cultural y fueron rebeldes inspiradores que refrendaron el mismo saber que ha tratado de guiar a la humanidad desde los tiempos conocidos. Sin que fuera ese su objetivo directo, fueron portavoces de una filosofía emancipadora que empezó superando su propio egocentrismo. En el supermercado espiritual que caracteriza al mundo actual, volver a ellos y a sus maestros representa una forma de aceptar que la magia de cambiarse a sí mismos sea una fórmula cotidiana.

Licenciado en empresa internacional de la Universidad Pompeu Fabra de España, profesor del máster en Desarrollo Personal y Liderazgo de la Universidad de Barcelona, catedrático del Centro de Estudios de las Tradiciones de la Sabiduría y socio fundador de la consultora Koerentia, Víctor Gay Zaragoza es consciente de que herramientas actuales como el coaching, los voluntariados, la programación neurolingüística o la terapia de las constelaciones familiares constituyen útiles prácticas para la superación humana, que para nada riñen con la filosofía antigua.

Por eso, en un interrogatorio al azar, así sintetiza el autor los legados mayores: “Platón nos dejó una lección de autenticidad. Sócrates, un ejemplo de valentía para afrontar el propio destino. Siddartha, el camino de la persistencia por la verdad. Confucio, el arte del sentido común y la templanza. Lao Tse, el legado de cómo la vida fluye en un eterno presente. Mahoma, la expansión de la moral. Y Jesús, la herencia del corazón y la bondad. Todas estas fuentes de conocimiento suman un tesoro de filosofía rebelde que encaja perfectamente para los desafíos de hoy”.

Como lo describió el psicólogo y escritor Xavier Guix, “la obra de Gay Zaragoza constituye un libro de ruta muy importante que va más allá de la autoayuda convencional”. Sin renunciar a su especialidad profesional en la formación de líderes, esta vez a través de Filosofía rebelde, el autor aporta una experiencia de transformación personal y vocación por el servicio que no dista mucho de su primer trabajo 50 libros que cambiarán tu vida. Una evidente búsqueda de saber que él prefiere definir como “una forma de superar el paradigma del lucro a cualquier costo”.

Con prólogo del periodista de El País, de España, y director del máster en Desarrollo Personal y Liderazgo de la Universidad de Barcelona, Borja Villaseca, el libro que tiene por estos días en Colombia a Víctor Gay Zaragoza representa una invitación a compartir su viaje al mundo del interior y el camino silencioso. Una ruta que ahora prosigue en la selva del Amazonas, donde el autor espera conocer de primera mano de qué manera, más allá del patrimonio espiritual de miles de años de historia, los chamanes o curanderos invocan la misma esencia de los antiguos sabios.

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