El festival irá hasta el próximo 19 de agosto

Ser importante

Una de las principales actividades del Festival de Cine de Santander son los talleres de actuación que se dictan en el área metropolitana de Bucaramanga. Carlos Hurtado y Luz Stella Luengas fueron los encargados en esta edición de preparar a los jóvenes. ¿Se le debe enseñar humildad a los actores?

Carlos Hurtado y Luz Stella Luengas dictaron talleres en Barrancabermeja, Pie de Cuesta y Girón, SantanderCortesía

En el lobby de un hotel en Bucaramanga hace frío. El aire acondicionado reproduce una frescura extrema dentro del edificio. Cuando las puertas del ascensor se abren sale, de un salto, el actor Carlos Hurtado, se frota los brazos y mira alrededor buscando la fuente del viento. Se presenta y se sienta. Tiene los ojos como si acabara de atrapar algo: abiertos y brillantes. Comienza a contar cómo le ha ido en los talleres que ha hecho en el marco del Festival de Cine de Santander. “Casi nos mata el calor en Barranca”, dice y no alcanza a hacer pausas largas, “en Pie de Cuesta fue increíble”. La camiseta blanca pegada al cuerpo, de una tela suave y limpia. Las gafas colgándole de un lado de la boca con las patas ruñidas por el tiempo.

“Le chuzaron el ego. Al señor de la biblioteca donde íbamos hacer el taller le chuzaron el ego. Había tantos muchachos: ¡Qué belleza! Pero en Pie de Cuesta tiembla casi todos los días. ¿Sabían? El señor dijo que no teníamos permiso para hacer el taller, que nos faltaba la autorización de un plan de evacuación en caso de cualquier emergencia”. Cuando salen otras personas del ascensor se quedan mirándolo con un gesto familiar. Él responde picando en ojo. “Qué rabia. Nosotros queríamos hacer el taller. Era importante para los niños y para nosotros. Todo el mundo se le fue encima al señor. Yo creo que a él no le avisaron nada y sintió que se lo habían pasado por la galleta. ¿Me entienden? Esos trámites burocráticos que nos acosan en cualquier aspecto” “¿Lograron hacer el taller?”, pregunta Érika que está sentada al lado del actor. “Yo pensé, a este señor no lo podemos regañar. Pobrecito… Yo me le acerqué y le dije que lo entendía, que yo sabía que era complicado sacar esos permisos. Le cambió la cara. Nos dejó entrar”.  

Hurtado se levanta de una silla de un respingo. “El problema es que nosotros no nos creemos las cosas, ¿me entienden? Los actores cubanos y los venezolanos y los mexicanos son personas que mandan besos que saludan y, al mismo tiempo, hacen un trabajo enorme. Acá uno tiene que ser humildito. Tiene que ser poquito, porque si no qué dirán, que tan divo, que tan crecido. Como si lo que dijeran fuera lo importante”.

Lo importante. El mensaje de Hurtado causó un efecto demoledor: puso en el aire un bulto de  responsabilidad. Qué es eso de ser importante. En todos los eventos realizados en el marco del Festival  se habla de lo importante. Importante para el cine, para la industria para la distribución. Importante para los actores, el público y el equipo técnico. Lo importante. Y a veces sucede: las personas comienzan a cuestionarse lo imprescindible. A veces es una temperatura perfecta, o un segundo de más mirándose en el espejo del ascensor, o la oscuridad alienígena de un lobby  en un hotel, sumidos en un silencio mustio. A veces es todo eso: los premios, las frases, los galardones que nos hacen sentir importantes. Y entonces uno recuerda que con estar vivos no alcanza. Que uno siempre quiere más.