Diego León Hoyos

Shakespeare: un desafío en escena

Hasta el 27 de agosto, en el Teatro Colón se presenta la obra “Shakespeare enamorado”, la historia secreta detrás del romance más grande de todos los tiempos, dirigida por Diego León Hoyos.

Diego León Hoyos detrás del escenario dirigiendo la obra “Shakespeare enamorado”. / Fotos: Óscar Pérez

Diego León Hoyos no siempre fue un rolo que le agradecía a la vida haber nacido en la capital. Su familia, que era toda de Medellín, tuvo que mudarse para Bogotá. Siendo todos sus hermanos paisas, para sacarle la rabia al pequeño, le decían rolo, como si la palabra definiera algo malo. Hoyos recuerda que la época por la que pasaba el país era terrible para llegar a la capital, por su incapacidad de querer aceptar a otras regiones, precisando que los mayores conflictos eran por querer saber quiénes eran los dueños del territorio.

En una entrevista para El Espectador aclara: “En mi época se decía que había aristócratas hipócritas e indios sucios, y ser rolo era lo peor que podía pasar, entonces mis hermanas me hacían llorar diciéndome rolo y un día mi papá me vio llorar y me dijo: ‘Si una gata tiene gaticos en una panadería, ¿tiene panes o gatos?’. Le dije que gatos. Entonces me aseguró que no me preocupara porque era paisa. Ahora me tiene sin cuidado. Soy colombiano y adoro Bogotá, pero en su momento ese acertijo me quitó un gran peso”.

Lo de León lo lleva en su carácter. No porque se perciba como un hombre de mal genio, ni porque quiera cazar a las personas que tiene a su lado, si no por su capacidad de luchar por lo que quiere. Se propuso llegar a la pantalla grande y lo cumplió.

Al principio, como no pudo estudiar cine porque en los años 70 no había universidades para ello, lo más cercano que encontró fue comunicación social. Entró a la Jorge Tadeo Lozano pagándose la carrera como fotógrafo aficionado y así acercarse a su sueño. Y lo logró, no sólo por su sueño, sino porque en el camino conoció a grandes personajes que iban en algún momento a ser íconos en el país. Fue amigo de Andrés Caicedo y actuó años más tarde con Jaime Garzón. En tiempos universitarios le propusieron hacer una película, pero hasta entonces creía que no era para hacerlo tan rápido. Pensaba que todos los amantes del cine estaban fascinados por la parte técnica, el sonido y las cámaras de las producciones, pero eran muy pocos los que pensaban en la preparación en escritura y en la actuación, por lo menos en el país.

Así, poco a poco, se fue creando su propio personaje. Indagó tanto sobre la manera de ser que quería ver en los personajes, que terminó convirtiéndose en uno de ellos. No sólo iría a representar papeles que fueran escritos para él, sino que lograría inmiscuirse en la televisión para que los televidentes supieran quién era Diego León Hoyos.

Después de años de actuación, pareciese que su sonrisa permaneciera siempre para cualquier persona, percibiéndose como un personaje de risa fácil que disfruta entregar y recibir cada carcajada. Pasando por una situación de salud grave y recordando la muerte con miedo, hoy agradece estar vivo y rodeado de personas que valoran su presencia en el mundo.

Pícaro, inocente y optimista, así se caracterizó uno de los grandes personajes que protagonizó: Serafín, en la serie de televisión Tentaciones, que salió al aire en los 90. También fue María Leona Santo Domingo al lado de Jaime Garzón en el noticiero Quac, donde hablaba de los “apagoncitos” y lo “duro” que le tocaba al ministro de Energía en 1995. Pasó por varios personajes en diferentes producciones para acercarse cada vez más al inicio de todo esto: la dirección.

Hoy en día se encuentra dirigiendo la adaptación de Shakespeare enamorado, obra que ha sido montada en el país bajo la supervisión de Disney Theatrical Productions, después de recorrer Inglaterra, Estonia, Bulgaria, Hungría, República Checa, Israel, Polonia y Canadá.

En una entrevista para El Espectador resume lo que al fin de cuentas resulta ser para él la actuación y la dirección y lo que lograron obtener como resultado en la obra:

“Tratamos de dosificar la gran dosis de humor irreverente y trasgresora, la maravillosa poesía sentimental de Shakespeare y la belleza plástica del espectáculo. Estamos seguros de que la gente se conmoverá y se divertirá como nos ocurrió a nosotros”.

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