"Sinfonía para Ana" muestra heridas de dictadura argentina en Egipto de Sisi

La película "Sinfonía para Ana" muestra las heridas aún abiertas por la dictadura militar de Argentina en el Festival de Cine de El Cairo, para unos espectadores familiarizados con el clima de represión que se vive en Egipto bajo el Gobierno de Abdelfatah al Sisi.

Imagen de la película Sinfonía para Ana, que recrea los tiempos de la dictadura en Argentina, entre el 76 y el 83. Cortesía

La película "Sinfonía para Ana" muestra las heridas aún abiertas por la dictadura militar de Argentina en el Festival de Cine de El Cairo, para unos espectadores familiarizados con el clima de represión que se vive en Egipto bajo el Gobierno de Abdelfatah al Sisi.

"Toda herida de terrorismo de Estado, incluso en la opinión pública, lleva su tiempo para sanarla", dijo a Efe el director Ernesto Ardito, coautor del largometraje en colaboración con su mujer, Virna Molina, con quien ha trabajado en otros documentales ambientados en la dictadura argentina.

En relación a Egipto, país donde según varias ONG hay centenares de desaparecidos forzosos, Ardito deseó que el espectador se identifique con los protagonistas y la cinta sirva para "abrir una discusión" y como un "disparador de ideas", aunque matizó que el deseo de cambio debe partir de la propia sociedad.

"Un gobierno tiene mucho que ver con el 'statu quo' de lo que piensa la gente en el fondo en una sociedad. Si la gente empieza a querer cambiar las cosas, se pueden cambiar las cosas", comentó Ardito.

La película, que ha sido galardonada con el premio al mejor film del Festival de Gramado (Brasil) y con el premio de la crítica en el de Moscú, relata las vivencias de unos adolescentes en el Colegio Nacional de Buenos Aires en los años previos al golpe de Estado de 1976.

Ardito ve la película como un "túnel del tiempo", que lleva al espectador a sentirse protagonista al revivir sus experiencias juveniles a través de un "entramado de fragmentos" de imágenes y sonidos que pretende emular el funcionamiento de la memoria, en lo que el director define como la "estética del recuerdo".

"En la adolescencia se vive todo a flor de piel: el amor, la política, rebelarse contra los padres. La película transmite todo eso, la dictadura se va desplegando de a poco y al final aparece el monstruo gigante", explicó.

Este enfoque, desde una perspectiva juvenil en el momento de agitación política previo a la etapa más encarnizada de la represión, según él, supone un abordaje "novedoso" sobre el tema de la época de la dictadura, que ha sido tratada varias veces por Ardito y Molina en varios documentales.

Los directores, para los que este supone su debut en la ficción, recurrieron a imágenes reales de la época para ambientar la cinta y trataron de imprimirle un pulso narrativo de documental.

Para ello, la filmaron en el Colegio Nacional y eligieron a los actores entre alumnos y exalumnos de este centro, tratando de seleccionar a jóvenes con perfiles similares a los de los personajes, entre ellos la hija de los directores, Isadora Ardito, que interpreta a la protagonista.

"Los chicos del Colegio tienen que ver con los de hace cuarenta años. A veces los edificios moldean el modo de ser de una persona. Ellos actúan igual y a veces se visten igual. En el Nacional de Buenos Aires, hay un 'revival' de los setenta y escuchan música hippie", comentó.

Las madres de algunos desaparecidos del colegio colaboraron con los jóvenes actores y contribuyeron a crear "un puente de la memoria" que, según Ardito, les sumergió tanto en la historia que, incluso unos extras llegaron a llorar en una de las escenas más duras de la película durante un velatorio.

Al margen de su película, Ardito advirtió de la situación que atraviesa el cine en Argentina por los recientes cambios aprobados por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) en el sistema de distribución de subsidios, que ha generado protestas entre los directores.

Ardito afirmó que el nuevo sistema, que reduce los adelantos concedidos a las películas subvencionadas, va a perjudicar a producciones modestas.
"Hay muchas películas que no se van a producir el año que viene" y en años posteriores habrá aún mayores cortes presupuestarios.

Películas premiadas como "Alanis" o "Una especie de familia", que fueron proyectadas este año en el Festival de San Sebastian, "no se habrían podido producir bajo esta resolución que hay en el INCAA", lamentó.

 

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