“Sueño con pintar y luego pinto mis sueños”

Desde Ámsterdam llega a Bogotá una retrospectiva de la vida y obra de Vincent Van Gogh, que estará abierta a partir de mañana en Cafam Floresta.

“La iglesia de Auvers-sur-Oise”. / Corestía
En una noche estrellada llega a Bogotá el genio del color, y trae consigo Almendros en flor, Lirios, Girasoles, Viñedos rojos, Rosas rosadas y hasta Un par de zapatos. Llega desde Ámsterdam con la primera retrospectiva en Colombia dedicada a su vida y obra. “Vincent Van Gogh: el genio del color” estará abierta al público a partir de mañana en el Salón de exposiciones de Cafam Floresta centro comercial en Bogotá. 
 
Esta muestra, que une el arte y las nuevas tecnologías, reúne las 226 obras más importantes del artista, digitalmente restauradas, rescatando los colores originales que el pintor utilizó y conservando el tamaño real. Además, se presentarán siete animaciones en 3D que le permiten al espectador acercarse un poco más a la obra original de Van Gogh.
 
A las obras las acompañan un video preliminar, textos que ahondan en las temáticas y las técnicas de Van Gogh y fragmentos de las cartas enviadas a su hermano Theo, figura central en su vida, comerciante de arte en París y quien le prestó apoyo financiero de manera continua y desinteresada a lo largo de su vida. De las 800 cartas que se conservan del pintor, unas 650 eran para Theo. 
 
La exposición reúne todo aquello que en la época de este artista torturado e incomprendido no era apreciado y no era considerado arte. Van Gogh no llegó a vender más que uno de aquellos centenares de cuadros suyos que actualmente alcanzan desorbitados precios en las subastas. El reconocimiento de su obra no empezó hasta un año después de su muerte,  y en nuestros días, es considerado uno de los grandes genios de la pintura moderna.
 
El trazo del artista
A pesar de tener mayor afinidad con el dibujo en un principio, en 1885 pintó su primera gran obra, Los comedores de patatas, de las 800 que pintaría en toda su vida. En esos primero años su paleta se componía de tonos sombríos y terrosos. La luz de colores vivos por la que es conocido surgió en obras posteriores. Tras sus fracasos amorosos, Van Gogh deambulaba entre burdeles y prostitutas. Sus infortunios y su desprestigio no opacaron su talento y un trazo determinante a la hora de pintar que influenció el arte del siglo XX, especialmente a los expresionistas alemanes y los fauvistas.
 
También hizo acuarela y en sus últimos años pintó la naturaleza de los alrededores, los campos de trigo, los pantanos del delta del Ródano, el canal del sur de Arlés que aparece en varias obras, como El puente de Langlois. Durante ese período empezó a utilizar las pinceladas ondulantes que lo caracterizan y los amarillos, verdes y azules que predominan en su obra pictórica de los últimos tiempos.
 
Algunos de sus cuadros reflejan períodos de infinita tristeza, caracterizados por la producción de cuadros azules llenos de frialdad y vacío. Las pinceladas gruesas y los bruscos colores de su paleta expresan su zozobra.
 
Algunos críticos afirman que el uso de los colores estaba relacionado con sus emociones. Las obras cubiertas de azul muestran una fase melancólica, mientras los períodos de amor romántico, amor imposible, sufrido pero pleno, como el mismo sentimiento, están cargados de colores cálidos y una paleta rosa y blanca que reflejan el baile entre el amor y la armonía, la felicidad. El contraste de los sentimientos marcaba al genio, al espíritu inquieto de un hombre al borde de la locura, famoso por cortarse su oreja izquierda. Sus emociones eran plasmadas en el lienzo y el juego de colores era casi como el aura, de diversas tonalidades y con cada gama una explosión, un desahogo, el reflejo de un alma torturada y enamorada.

 

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