Tangokinesis: fusión de tango y música clásica

Luego de diversas investigaciones musicales, la coreógrafa María Stekelman ha logrado acoplar la obra de Astor Piazzolla a las de Beethoven, Bach y Vivaldi.

Los bailarines Pedro Calveyra y Nora Robles en una de sus presentaciones, ayer en Cali. / Diana Frey

Fusionar el tango, el ritmo de bandoneón con Las cuatro estaciones de Antonio Vivaldi o la música religiosa de Johann Sebastian Bach, o incluso con arias de ópera, no es imposible, ni mucho menos una profanación. La coreógrafa y directora María Stekelman lo ha logrado a través de sus investigaciones musicales plasmadas en la compañía Tangokinesis, espectáculo que se presentó ayer en la 1ª Bienal Internacional de Danza de Cali, donde se fusionan diferentes músicas, y el cual se ha denominado Tangos, boleros, Piazzolla.

Pedro Calveyra y Nora Robles no son sólo pareja sentimental sino musical. Ellos son las figuras de Tangokenisis, y además de ser los bailarines estrellas, dictan clases de tango. Ella, con suma precisión en los métodos, y él, diciéndoles a sus alumnos que sin pasión no hay tango, porque ese es el código de este género musical. Así se les ve durante los talleres maestros programados por la Bienal, donde muchos jóvenes y pocos señores y señoras de cabeza blanca experimentan a través de pasos largos y movimientos rápidos de cadera, a lado y lado, el placer de bailar tango.

“Tangokinesis es la compañía del tango tradicional mezclada con música contemporánea, que nació en 1993. Tenemos mucho repertorio de Beethoven y Vivaldi. Presentamos tres obras: la primera, tango, valses y milongas; la segunda, el Bolero, de Maurice Ravel y el folclor de Argentina, y la tercera, la suite Todo Piazzolla. El lenguaje tradicional es tan bello que se puede separar de su tradición y se puede lograr una obra sensible”, explica Nora Robles.

Pedro Calveyra, en cambio, con su voz ronca dice que “en el tango lo importante es el feeling entre la pareja, porque se juntan los cuerpos. La gente necesita acercarse, pero no tienen tiempo, el tango exige tres minutos para que la pareja se conecte, el abrazo en él es fundamental. Percibir al otro, su perfume, la mirada”. Calveyra agrega que mucha gente se mete dentro sí para no enfrentar al otro. Por eso ahora la mayoría de los alumnos son jóvenes, como lo hemos visto en las clases en Cali. “El atractivo de Argentina es el tango. Llegan muchos chinos, coreanos, ingleses, franceses y alemanes con una pasión por este género”, afirma Calveyra. Su pareja agrega que el tango exige una técnica de gran disciplina y rigor. Es un trabajo serio de muchos ensayos. Vuelve con sus alumnos a la clase y en el salón se escucha el bandoneón y el arrastre circular de los pies de sus alumnos.

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