Teatro El Grupo: el arte trasciende lo especial en Medellín

La fuerza mágica del teatro y la experiencia de la discapacidad se unen para borrar con el arte esa línea imaginaria de limitación.

Entrega, compromiso y talento, así se define Teatro El Grupo. Fotografía: Jhon Viana

Suena el timbre del tercer llamado y sale a escena un elenco conformado por 16 artistas con síndrome de Down y otras diversidades cognitivas. El público aplaude no por su discapacidad, sino por su talento y su entrega como grupo artístico profesional a la hora de presentar cualquiera de sus 7 obras. Ellos son Teatro El Grupo, una apuesta por la cultura y la verdadera inclusión a través del arte.

Desde el 2004 comenzó oficialmente la vida artística de Teatro El Grupo en Medellín, después de haberse llamado Sueños de Colores. En ese entonces, su enfoque estaba en el proceso pedagógico de sus integrantes, sin embargo, hace 13 años pasó a convertirse en “una experiencia profesional de mayor entrega al público, con más énfasis en lo artístico y proyectivo; una propuesta en la que se pretende valorar, reconocer, potenciar, explorar y explotar al máximo la capacidad y el talento de estos chicos y chicas”, cuenta Beatriz Duque, su directora.

Beatriz es educadora especial por profesión, artista por vocación y gestora cultural por convicción. Cada martes, jueves y viernes, los días de ensayo, repite con los actores y actrices sus diálogos, los corrige con amor, baila, canta y prepara la música, además de trascender en su realidad, reiterándoles el sentido y la responsabilidad que implica ser participes de la agenda social y cultural de la ciudad.

“Se ha visto la madurez, la seriedad y el compromiso de los muchachos a lo largo de todos estos años. Cada vez son más profesionales, más artistas, más comprometidos y, sobretodo, más reconocidos como seres capaces, como seres sociales activos que construyen un tejido simbólico desde lo artístico”, afirma.

Beatriz comenta que, al principio, los miembros de Teatro El Grupo eran muy dependientes de la compañía de los padres y las familias. Sin embargo, “hoy llenan las salas de teatro con público que no acude por considerarlos como ‘los que hay que ayudar’, sino porque ahora nosotros como grupo tenemos reconocimiento en la ciudad. Ellos se lo ganan como un grupo artístico a nivel nacional e internacional”.

Así también lo ven sus integrantes, para quienes El Grupo se ha convertido en un proyecto de vida y en un espacio de sueños. “Todos somos capaces de aprender muy rápido, es muy fácil manejar el público porque nos admiran el talento y todos se amañan con nosotros”, cuenta Paulina Zapata, quien disfruta cantar y actualmente está interiorizando su rol de Úrsula en Crónicas de soledad, próxima producción para el 2018, una adaptación de Cien años de soledad.

Paulina Zapata y Sara Tejada son unas de las fundadoras de Teatro El Grupo, es decir, han estado en el colectivo desde sus inicios. Para Sara, Amores imposibles es su obra favorita, pues es una construcción original de los integrantes, quienes plasmaron en ella sus anhelos, deseos y anécdotas. “Todos los días admiro profundamente a Beatriz Duque y a mis compañeros por su talento y compromiso, por todo lo que hemos logrado juntos”, dice Sara con orgullo.

Hoy, Teatro El Grupo sueña con seguir recorriendo el mundo haciendo teatro en festivales internacionales a nivel latinoamericano y mundial. Hasta ahora han contagiado a México, Bolivia y Chile con sus colores y propuestas creativas. Además de esto, cuenta Beatriz, “queremos crear escuela, tener un semillero para que las nuevas generaciones de niños y niñas con condiciones particulares en su desarrollo tengan un espacio para formarse, crear, creer, crecer, compartir, participar y ser incluidos”.

Según ella, la verdadera inclusión está en abrir las puertas a la participación real en los contextos de ciudad, reconocer y valorar la capacidad de todos los grupos poblacionales. “Nuestro mayor logro es ser concebidos como un grupo desde lo cultural y lo teatral, porque hacemos parte de la ruta cultural de la ciudad, hacemos parte de la programación artística teatral del país, porque participamos en festivales y eventos que no son pensados para población con discapacidad, sino para artistas, para actores y grupos de teatro. Eso es generar inclusión desde el arte”, afirma Beatriz.

Entre sus obras, están Romeo y Julieta, El Juicio de Páris, Olowayli y el rey de los pájaros, Alicia: el musical y Amores imposibles. Todos sus diálogos, canciones y coreografías son creaciones que nacen de las ideas del grupo, que con cada presentación envuelve de humanidad y sensibilidad a un público que, además de apreciar su talento, se confronta a sí mismo reconociendo los prejuicios existentes por no haberse encontrado en espacios reales de participación de esta población. En definitiva, cuenta Beatriz, Teatro El Grupo se trata de “crear entre todos, creciendo y creyendo en el arte como alternativa para vivir mejor”.

 

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