Entre líneas

Tertuliar entre fogones y libros

Cae la noche. La mesa de eLe, Laboratorio Gastronómico y Cultural, se abre. Doce desconocidos se sientan alrededor de ella, brindan por conocerse.

Cortesía

En el centro hay una representación del Florero de Llorente, el símbolo del gran desacuerdo que cambió nuestra historia. Intentan un ejercicio distinto: conversar Colombia no para hacer proselitismo, no para encontrar culpables, sino para perderle miedo al diálogo.

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Juan David Giraldo, metre literario de eLe, toma como punto de partida Historia mínima de Colombia, de Jorge Orlando Melo. Los libros como base para argumentar lo que somos y entender lo que está pasando. Comenzada la charla, llega el primer plato: un envuelto en bijao asado a la parrilla con mojarra negra, plátano y papa colorada, albahaca y mostaza. La historia materializada. Los comensales empiezan a masticarla, a encontrar puntos en común y también aquellos que los diferencian.

Leandro Carvajal, quien estuvo a cargo de la carpa Libros para comer de la FILBO, es el cocinero y creador de este nuevo espacio en el barrio Armenia de Bogotá que busca poner sus fogones al servicio de la investigación gastronómica, siempre ligada a un tema bimensual que sirva como eje de una conversación. ELe (ele.com.co) no es un restaurante. Su menú va cambiando y es el producto de una investigación más que de una receta y su enfoque es, siempre, tertuliar.

Si está interesado en leer otro texto de Juliana Muñoz, ingrese acá: Aprender a pensar

Cada cena es un evento único. Por ejemplo, los martes son de “tardeos”, unas onces charladas con un invitado. Una de las más recientes fue con el escritor bogotano Andrés Ospina, quien conversó sobre el “algo” y las mediasnueves colombianas. Están los Miércoles a la mesa, donde hasta noviembre se estará hablando del “Gran Cauca al Cauca: deconstrucción gastronómica de un gran estado”. En los Jueves de clase, el 17 de octubre habrá un taller de envueltos y métodos de cocción entre hojas con Chori Agámez, la cocinera y portadora de tradición que recibió el Premio vida y obra en el pasado Congreso Nacional Gastronómico de Popayán. Además de ser un espacio de aprendizaje, es la oportunidad para resaltar la investigación de otros cocineros.

La idea de tener un laboratorio propio en el que se maridaran el arte, la cultura y la historia, estuvo varios años consolidándose en la cocina de Carvajal. Incluso desde ese taller de investigación que ha sido el Club Gastronomía y Literatura de Casa Tomada, donde desde hace ocho años prepara diversos platos inspirados en los libros y cuya experiencia saldrá en una publicación con la editorial Rey Naranjo en 2020.

“Las fronteras solo están en nuestra imaginación. Entre más espacios existan para dialogar, más nos abrimos al otro, más empatizamos”, comenta Leandro Carvajal un momento antes de volver a desaparecer entre el vapor de su cocina. 

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Juliana Muñoz Toro @julianadelaurel

Cultura

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