Todo lo barato sale caro

‘Sanandresito’, dirigida por Alessandro Angulo, es una película dramática con humor negro, que mezcla trama policíaca y una historia de amor. Cuenta con la actuación protagónica de Andrés Parra y Verónica Orozco.

Un microcosmos en el que la vida se debate entre la ley de la oferta, la demanda y el regateo. Para cualquier bogotano, Sanandresito (sector de bodegas de mercancía) fue un sitio de peregrinaje en tiempos en los que el TLC no existía, en tiempos en los que Amazon ni aparecía en el panorama de la red; el lugar idóneo para encontrar los perfumes, los jeans y tenis americanos, el delikatessen importado, la lechona dietética o todo lo que no se podía conseguir en un centro comercial común y corriente de la capital.

Precisamente en ese caos, en medio de esa energía vibrante, del ruido, la música de parlante abierto, de los olores culinarios y de la efervescencia de la gente trabajando, el equipo de producción de Sanandresito logró hacer caber luces, cámaras y más de 70 personas en ese templo del contrabando.

Ese es el escenario donde se desarrolla esta historia en la que el agente de policía Wilson Tenorio (Andrés Parra), simpático, encantador, corrupto, chabacán, se va a ver involucrado en un crimen que no cometió.

El segundo largometraje del director Alessandro Angulo, después de Bluff, mezcla los mismos ingredientes: crimen, suspenso, acción, humor negro y una historia de amor. Fórmula que da como resultado una película divertida que no tiene más pretensiones que las de entretener, pero que por medio de un guión trabajado durante dos años, bien escrito, a pesar de ciertos lugares comunes, cuenta con una interesante estructura acompañada de una buena factura cinematográfica.

“Hacer sólo humor me cuesta mucho trabajo, porque no sé cómo. Mientras que hacer una historia policíaca y ponerle humor es más fácil”, confiesa Angulo, y agrega que ese tono de comedia no sólo se lo dieron en el guión sino con los actores, en los ensayos. “Ahí llegamos a los diálogos finales. Mi manera de trabajar es ensayar mucho antes de rodar, por lo menos con dos meses de anterioridad. Ensayamos con los actores todas las escenas y algunas se repiten muchas veces en distintos momentos, y al hacerlo uno se da cuenta de cuáles diálogos funcionan y cuáles no”, explica.

Uno de los retos de Angulo fue lograr que los actores tuvieran el mismo tono y al mismo tiempo bajarlo, porque el que se maneja en el lenguaje televisivo es más fuerte, estridente y exagerado. Su misión fue manejar esas actuaciones de manera más contenida.

Andrés Parra y Verónica Orozco tienen los papeles protagónicos. Parra demuestra que es un actor polifacético, todo un profesional, con un don natural para esta profesión. Los que quieran buscarle gestos, ademanes, el tono de voz de su célebre personaje de Pablo Escobar, no los encontrarán, porque ya sea en su papel de las películas Satanás, Noche Buena o La pasión de Gabriel, o como Anestesia en la serie de televisión El cartel de los sapos, o en la obra de teatro Pillowman, Parra se reinventa y revela que se mueve como pez en el agua, que asume cada papel con una entrega tal que el público y los productores lo han calificado como el actor del momento.

“Yo lo había visto en la obra de teatro Pillowman, en la que hizo un papel fantástico y muy difícil. Desde ahí quise trabajar con Andrés Parra. Quería que el protagonista fuera un tipo normal, alejado del típico galán de televisión, que por medio de su simpatía fuera capaz de conquistar a una mujer muy bonita y exitosa en su trabajo”, cuenta Angulo.

Habría que destacar también el papel de Verónica Orozco, que interpreta a la sargento Fanny, la novia de Tenorio, y el encanto que ejercerá en especial sobre el público masculino con sus curvas y destapes de piel.

El director ya ha recibido ciertos comentarios según los cuales la película critica a la Policía y a los Sanandresitos. Para Angulo no es ni lo uno ni lo otro, más bien, es “una critica a Colombia, a cómo somos: simpáticos, maravillosos, inteligentes, creativos, y chambones”.

Habrá más de una carcajada, no sólo por el tono en comedia negra sino porque los espectadores se identificarán con situaciones y personajes, porque en suma, Sanandresito retrata la idiosincrasia colombiana.

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