Tras el sonido cantable de su instrumento

El músico colombiano radicado en Alemania, ofrecerá tres conciertos durante 2015 en las salas más importantes de Bogotá. Además tendrá vía libre para inscribirse en la versión internacional del evento, que se realiza cada cinco años en Polonia.

Luis Andrés Castellanos preparó un repertorio exigente de Chopin, que fue valorado por un jurado internacional. / Cortesía Festival Nacional de Piano Federico Chopin

Luis Andrés Castellanos iba detrás de los vientos. Lo estimulaba el ancestro, pues su padre fue durante más de tres décadas clarinetista y saxofonista de la Orquesta de Lucho Bermúdez. Se le oponían los prejuicios ajenos que insinuaban que esos instrumentos no se ajustaban a su corta estatura. Por eso, y de forma contradictoria, le ofrecieron la tuba, con la que casi ni podía moverse; y el piano, ese monstruo de tono oscuro que lo esperaba en un rincón para ver quién resultaba dominado en ese pulso desigual.

La relación estrecha entre Castellanos y las blancas y las negras comenzó en 1996. En ese entonces ingresó en el Conservatorio de la Universidad Nacional, en donde le enseñaron a establecer distancia con los logros de su padre. Se separó de los aires tradicionales de la música colombiana, dejó a un lado la inclinación por los instrumentos de viento y comenzó a contemplar el piano como un desafío profesional y personal.

Desde ese momento cada vez que va a empezar su contacto con las teclas, piensa en que la gran meta de un pianista es perseguir el sonido cantable de un instrumento que por naturaleza es de percusión. A veces es suficiente con el roce, con la caricia para que el martillo se active. Su labor es similar a la de una cantante. La respiración es tan especial como el manejo de los silencios y cada error se multiplica con una facilidad extraordinaria.

“Lo que más me complace de mi instrumento es que es muy versátil. En él, yo puedo tocar toda clase de partituras académicas pero también puedo hacer tumbados de salsa con mis amigos en Alemania. La gente me dice que toque El preso, por ejemplo. Puedo abordar desde vallenatos porque los colombianos tenemos facilidad para esos ritmos tan sincopados que tiene la música latinoamericana”, comenta Luis Andrés Castellanos, quien después de graduarse del Conservatorio de la Universidad Nacional estudió en la Academia de Colonia (2010) y ahora se prepara en la dirección orquestal.

El plano de la dirección y el piano son dos campos que se complementan. Cuando este músico se enfrenta a una partitura tiene la oportunidad de repasarla en su totalidad en piano. Para él es muy fácil acercarse a cualquier obra por compleja que sea porque tiene las nociones desde la atmósfera del instrumento. El pianista que es director puede apreciar todos los detalles de la pieza y dimensionar su impacto. Castellanos tiene la visión macro de quien se para enfrente de una orquesta, pero también posee la lupa del experto en la ejecución instrumental.

“Lo que he aprendido en dirección me sirvió mucho durante mi preparación para el Concurso Nacional de Piano Federico Chopin (1810 - 1849). Yo seguí las pautas establecidas. Escogí un estudio que es solamente para teclas negras. Es mucho más complejo porque son más angostas y hay menos espacio para los dedos. Chopin trató de ejercitar la rotación de la muñeca y le exige precisión a la mano”, cuenta Castellanos, a quien le gusta grabar todos los conciertos en los que interviene para observar sus fallas y corregirlas.

El músico se enteró del concurso por Facebook. El ganador de la primera versión, Mauricio Arias Esguerra, publicó el enlace de la convocatoria y tan pronto se enteró Luis Andrés Castellanos comenzó su proceso de preparación. Chopin, por ser el compositor de los pianistas por excelencia, era materia aprendida, así que lo único complejo fue seleccionar el vídeo y escoger su interpretación más pulcra.

“Yo tenía muchos nervios antes de tocar esas partituras de Chopin. Sin embargo, obtuve el primer premio y eso incluye tres reconocimientos: el incentivo económico, la realización de tres conciertos en salas importantes de Colombia, y finalmente la inscripción al Concurso Internacional en Varsovia (Polonia), un evento que se realiza cada cinco años. Ese concurso es como asistir al mundial de pianistas. Allá es difícil ganar pero quiero concursar”, concluye Luis Andrés Castellanos que confiesa que le cuesta mucho acercarse a los autores modernos o contemporáneos porque siente que utilizan un lenguaje que no le llega al corazón. A él, lo que lo seduce es perseguir el sonido cantable del piano y Chopin le otorga esa licencia.

 

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