Iván Duque: así fue su histórico triunfo en las elecciones presidenciales

hace 1 hora

Trasladan cenizas de Porfirio Barba Jacob a monumento en su ciudad natal

El poeta nació el 29 de julio de 1883 en Santa Rosa de Osos y murió el 14 de enero de 1942 en Ciudad de México.

Alcaldía de Santa Rosa de Osos

Al monumento de la Alegoría en la plaza central de Santa Rosa de Osos fueron llevadas las cenizas del escritor Porfirio Barba Jacob que desde hace 30 años se encontraban en el concejo del municipio.

Los restos del escritor ahora posan en el monumento Alegoría del Mito del Ave Fénix y del poema Futuro, realizada por el escultor Rodrigo Arenas Betancur y que se encuentra ubicado en la plaza principal Simón Bolívar de Santa Rosa de Osos donde, para la celebración del Día del Idioma se trasladaron los restos de Barba Jacob.

El traslado de la copa de plata donde son preservadas las cenizas, tuvo una calle de honor de los estudiantes del colegio Nuestra Señora del Carmen, quienes llevaban margaritas rojas, blancas y azules, mientras que las señoras del Club de la Época Dorada escoltaron los restos, que fueron llevados hasta el monumento por las autoridades locales.

Porfirio Barba Jacob nació el 29 de julio de 1883 en Santa Rosa de Osos, pero creció junto a sus abuelos en Angostura, desde donde inició su travesía por todo el país, que lo llevó a crear un periódico literario en Bogotá y a escribir sus primeras poesías en Barranquilla.

Luego vivió en Centroamérica de donde fue expulsado del Salvador y México, para regresar a Colombia y trabajar para El Espectador. En 1930 se radica definitivamente en México, donde muere en 1942, por una tuberculosis en Ciudad de México.

Cuatro años después de su muerte sus restos fueron repatriados y depositados en el Cementerio Universal de Medellín, pero en 1973 profanaron la tumba, por lo que decidieron entregar los restos a Banco de la República de la ciudad, que los entregó al concejo de Santa Rosa de Osos, donde permanecieron por más de 40 años. 

últimas noticias

Gambeta por la paz

Mircea Cartarescu y la utopía de la lectura

La Rusia que García Márquez conoció