Un animal que no se extingue

¿Por qué fundar una editorial en tiempos de crisis? Los creadores de un nuevo proyecto hablan de su apuesta por libros con personalidad, juegos tipográficos y un criterio que no se fija en las ganancias.

Lucía Buitrago y Édgar Blanco, creadores y gestores de la editorial Animal Extinto, que comienza su aventura literaria con una obra de Sebastián Bejarano titulada ‘Tartamudo’. / Cortesía

Todo comenzó con un dodo. Un dodo y ganas de hacer libros como nadie los estaba haciendo —o como nadie los había vuelto a hacer—. Luego, las ideas de amigos que llegaron y se fueron. Al final sólo quedaron dos: Lucía Buitrago y Édgar Blanco. Y el dodo se convirtió en Animal Extinto (www.animalextinto.com).

El nombre de esta nueva editorial parte del supuesto de que la edición puede ser un oficio que llegará a desaparecer, pero no como un postulado pesimista: “Tratamos el oficio de la edición como al más bello y singular animal”, declaran Buitrago y Blanco. Es, mejor, una burla en la cara del destino para demostrarle que, mientras existan lectores, y en especial los que adoran las posibilidades del papel, seguirán naciendo editoriales y librerías.

Las primeras ideas sobre lo que sería este proyecto comenzaron cuando Édgar Blanco, además librero de La Madriguera del Conejo, veía cómo sus fantasías las materializaban otras editoriales. Ya había aprendido a romper el hielo con los escritores, a conocer su mundo, y tenía ganas de lanzarse, pero desde otro punto de vista: de quien hace los libros.

Lucía Buitrago, su pareja y socia, había terminado diseño industrial con la obsesión de saber la historia de las cosas y cómo se hacen. Encontraba, además, placer en abrir un libro, en preguntarse por qué tenía una tapa y no otra, por qué el papel también era parte del lenguaje. Hasta que al fin se sentaron a darles forma a esos bocetos imaginados y, sobre todo, a aprender cómo se hacían los libros desde cada detalle.

Ahora que acaban de estrenarse en el mercado, tal vez todos les digan que están locos. Y sí. Que son malos tiempos para los libros, el papel, las editoriales y las librerías. Y sí. “Claro que no es un buen negocio, pero es un buen proyecto de vida”, dice Blanco.

- Sobrevivencia de un dodo

“Cuando nos acercamos a lo que queríamos, nos alejamos de lo que las estadísticas decían que era un negocio”, comenta Blanco. Sin embargo, la editorial tiene algunos salvavidas. Para empezar, es un proyecto autosostenible, es decir, un libro publicado dará los recursos para lanzar el siguiente. También es un proyecto abierto en el que puede participar quien esté interesado.

“Cuando conocimos a Jacobo Siruela cambiamos el imaginario de que una editorial tenía que ser una gran empresa con mucha gente”, agrega el librero. Claro, él goza del título “Conde de Siruela”, pero mantiene una de las editoriales más prestigiosas de España junto con su esposa, y nadie más, desde una campiña catalana. Según Blanco, lo que más los inspiró fue “su criterio a contracorriente del consumo y la velocidad. Ellos deciden todo”.

Animal Extinto quiere que un libro cambie lo desastroso de la vida, que recuerde y modernice los buenos detalles de los libros viejos —logrados cuando los recursos eran más limitados que hoy en día—. Busca que todo tenga coherencia: el texto, la ilustración, la tipografía, las tapas, el papel.

Incluso las colecciones tienen un hilo conductor. El Solitario, para ficción, se refiere a aquella ave desaparecida en el siglo XVIII y a sus hábitos casi ermitaños que bien podrían representar a un escritor. Rorcual, para no ficción, alude a los gigantescos cetáceos o a las mentes que causan sorpresas, que pueden llegar a incomodar y a no tener espacio en el mundo. Y Capriccio Stravagante, la de caprichos, en la que se permitirán curiosidades, experimentos, manualidades, desorden.

¿Qué criterio tienen para publicar algo? “Que valga la pena de existir como libro, que corras el riesgo de leerlo, aunque después te guste o no. Buscamos libros que te hagan preguntas, que exijan un lector”, responde la pareja.

- El libro tartamudo

Tartamudo es el libro con el que Animal Extinto se acaba de lanzar al abismo editorial. Escrito por Sebastián Bejarano, además fotógrafo y artista, es “una obra literaria enigmática, singular, repleta de invenciones, sonidos y pausas”. Debido al variado contenido, que va de notas de prensa a relatos completos, este bien podría ser un juego tipo La vuelta al día en 80 mundos, de Julio Cortázar. También tiene referencias a Georges Perec y James Wilcox. Necesita tiempo, así como lo necesitaría cualquier tartamudo.

Son 500 ejemplares, repartidos en librerías de Bogotá, Cali, Medellín y Bucaramanga. De hecho, si deciden hacer una reedición, será diferente. El objetivo es que los libros se extingan, pues estamos ante unos editores que quieren promover la caza de cada obra.

 

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