Un choque de dos mundos

'La familia Bélier' es una de las películas francesas más vistas recientemente, así como una de las más criticadas por sus supuestas omisiones y licencias a la hora de representar el mundo de las personas con impedimentos auditivos.

La actriz Louane Emera en su papel de Paula Bélier en ‘La familia Bélier’.

'La familia Bélier' se ha convertido en una especie de éxito del cine francés, éxito comercial al menos: una de las tres películas más vistas en Francia en 2014 y cuyos derechos de proyección fueron vendidos a por lo menos 85 países, entre ellos Colombia, mercado al que llegó recientemente.

Usualmente descrita como una película para sentirse bien, una característica que a veces podría pasar por género cinematográfico, la cinta presenta la historia de una familia de campesinos franceses, todos sordos de nacimiento, excepto por la hija, Paula, quien descubre que tiene un don para la música, particularmente para el canto.

El corazón de la historia es el conflicto que entraña para Paula la posibilidad de perseguir una carrera en el canto, una oportunidad que sucede en París, lejos de la granja familiar, o continuar con sus padres y hermano, quienes parecen no comprender demasiado la profundidad de los deseos de su hija.

En el fondo, la cinta presenta un choque quizá clásico entre los sueños del adolescente y las obligaciones familiares, quizá. El giro, claro, está en la particularidad de la familia Bélier, sordos todos, excepto uno de sus integrantes que, además, quiere ser cantante.

En esa ironía obvia, la película explota su potencial de comedia con actuaciones que, si bien se apoyan en el drama, no son dramáticas y representan más bien un panorama blando de una familia que, por encima de todo, se ama profundamente. Un escenario con el que una buena parte del público puede identificarse, tal vez: todos unidos, a pesar de…

'La familia Bélier', al parecer, ya ha sido fichada para que Hollywood haga una nueva versión de ella, un síntoma de que alguien hizo algo bien y, al mismo tiempo, algo muy malo, incluso. Un escenario similar sucedió con 'Starbuck', producción canadiense en francés, que originalmente era una historia amable y al pasar a Hollywood se transformó más en la caricatura de algo que había sido bueno

Para ser una historia agradable, 'La familia Bélier' ha suscitado duros comentarios y algunos odios de una parte de la comunidad de sordos en países como Reino Unido y Francia, en donde la trama ha sido atacada por apoyarse en una contraposición fácil (familia que no puede oír cría una hija cantante) para explotar comercialmente un mundo que no se trata con la hondura que tiene. Una de las críticas más comunes es la utilización de actores sin impedimentos auditivos para interpretar a los miembros de la familia, algo que limita la riqueza del lenguaje de señas utilizado por los actores y que, en palabras de la actriz sorda francesa Emmanuelle Laborit al diario inglés 'The independent', "es como tratar de decir los parlamentos de James Bond con un fuerte acento ruso".

Este punto no es compartido por la crítica de cine sorda Viguen Shirvanian, quien asegura que la interpretación de los actores de 'La familia Bélier' "logra representar el lado físico del lenguaje de señas y la exageración que a veces es necesaria para hacerse entender por las personas que sí oyen", en declaraciones a la revista 'Variety'.

La polémica, sin embargo, deja de lado ciertos aspectos de la cinta, como la actuación de Louane Emera, la actriz de 18 años que encarna a la adolescente Paula. El trabajo de Emera continuamente parece arrancarle lágrimas al público, que en foros en línea (y en algunos teatros) expresa una empatía profunda hacia la joven que en la pantalla se divide entre dos mundos opuestos con una cierta bondad que quizá raya en la ingenuidad y que, para algunos críticos, es muestra de la pereza del guión de la película que se limita a mostrar emociones fáciles y superficiales. Parte del público, a juzgar por las lágrimas al final de la cinta, podría estar en desacuerdo con esto.

Este es el primer papel de Emera, quien fuera de la película sí canta, aunque no actúa. La joven fue descubierta por Eric Lartigau, director de la cinta, mientras revisaba grabaciones de la versión francesa del reality ‘La voz’, del cual fue eliminada Emera en las semifinales de 2013.