Un escenario de artes vivas

Mapa Teatro es la primera compañía colombiana seleccionada para participar en el Festival de Avignon, en Francia.

Bogotá. 3 de agosto de 1990. Teatro Camarín del Carmen.

Jacques Legler, profesor del Colegio Helvetia, era un apasionado por el teatro y responsable absoluto de haber detonado en sus alumnos la experiencia del escenario. Ese día llevó a su clase de octavo a ver la obra De Mortibus: réquiem para Samuel Beckett y los adolescentes en potencia que éramos entonces, nos montamos felices en los buses porque cualquier salida era paseo. Los hermanos Rolf y Heidi Abderhalden, motores de este montaje y fundadores de Mapa Teatro, eran exalumnos del colegio, a quienes Legler les había mostrado la articulación fascinante entre el lenguaje del cuerpo, la dramaturgia, el público, los textos, la literatura, la música, eso que se llamaba teatro. A él le deben en gran parte la decisión capital de haber tomado el camino de Mapa Teatro, que este año cumple 25 años de batallar en las tablas. A ellos les debo haber despertado mi interés por el teatro por esa capacidad de sacudir y conmover al espectador, por esa intención de nadar en contravía, de salirse de los cuadrados y de las formas preestablecidas, y de sentir en cada obra ese respiro vivo, diferente y especial tan lejano de la demagogia y la retórica.

Mapa Teatro

Rolf y Heidi Abderhalden se formaron en Europa y se encontraron buscando un lenguaje común que reuniera literatura, artes plásticas, música y que generara formas más allá de la dramaturgia de texto. Fue en París donde fraguaron Casa Tomada, inspirada en el cuento de Julio Cortázar, la primera obra oficial con la que consolidaron el proyecto de Mapa Teatro. Fue una obra emblemática dentro del panorama colombiano porque no hacía uso de las palabras, porque había trasposiciones musicales, gestuales y escénicas en un tiempo en el que el teatro era bastante clásico en los textos y en la manera de abordar los temas . Según Rolf Abdehalden , éste venía de una tradición muy ligada al texto y al panfleto político. “Fue muy interesante porque poco a poco fuimos planteando una nueva política del teatro por ese cambio de tensión entre el espectador y el escenario y el desplazamiento del texto”, sentencia Heidi Abderhalden.

Una de las directrices que se planteó Mapa Teatro desde el principio era ir más allá del montaje de una obra y entender que no había creación si no estaba acompañada por una investigación, por el estudio de escrituras, de autores y por las problemáticas que generaba la época en el teatro.

Ahí empezaron el estudio de toda la obra de Samuel Beckett. Fueron más de dos años investigando toda la problemática de la escritura de Beckett y de cómo podían hablar con ella en el escenario. Abderhalden fue a París a conocer al escritor y después hubo una serie de correspondencias, que evidenciaban su solidaridad con el proyecto. Tres meses después del encuentro, Beckett murió y cuando estrenaron la obra la llamaron De Mortibus: réquiem para Samuel Beckett. “Era una construcción casi cinematográfica. La palabra llegaba en el momento preciso, la música fue producida especialmente para la obra, y ahí el público bogotano empezó a repararnos, a configurarnos dentro del panorama y dentro del escenario”, explica la directora. También recuerda esa época como una prolífica en la que trabajaban en una casa llena de artistas que habían salido del país y habían regresado, como María Teresa Hincapié, José Alejandro Restrepo, Álvaro Restrepo, Carolina Ponce de León, Doris Salcedo, Susana Carrié. “Nuestros lenguajes se alimentaban. No sólo eran esos procesos de diálogos con la historia y con el momento en el que estábamos, sino también con nuestros amigos artistas que nutrían y ampliaban nuestros campos de acción”, asevera Rolf.

Después de Beckett empezaron a estudiar la obra del filósofo Heiner Müller, que concuerdan en describirla como un detonante en su configuración estética y política. Su obra Horacio fue un montaje realizado con un grupo de internos de la Penitenciaría Central La Picota.

Otro de sus giros fue sentirse atraídos por las tradiciones. Se remitieron a los griegos, a todo el problema de la tragedia, que en realidad siempre ha estado dentro de sus inquietudes. También miraron el teatro oriental de India, país al que viajaron para crear la obra inspirada en el cuento de Gabriel García Márquez Un señor muy viejo con unas alas enormes, puesto en escena en el tradicional arte del Theru Koothu del sur de la India.

También entrarían en el terreno de la ópera para crear montajes con un pensamiento más contemporáneo. Pero un día los dejaron de llamar, quizá la adaptación de La Cenicienta con una estética narco les pareció a los organizadores pasada de la raya, mezclado además con una falta de presupuesto.

Y mientras tanto, Mapa Teatro no tenía sede, no porque no quisieran, sino porque formaba parte de su resistencia, de la importancia de ser nómadas y de recibir las influencias de los lugares y la arquitectura. Sin embargo, buscando una casa que tuviera huellas de opulencia, pero que al mismo tiempo se encontrara en ruinas, para albergar su obra de Ricardo III, la obra que les dio la internacionalización, encontraron lo que hoy en día es su sede en la carrera séptima con 23.

Los criticarían por ser muy europeos, pero al fin de cuentas todos los autores que han trabajado van más allá de las fronteras geográficas. “Beckett, Heiner Müller, Shakespeare, Koltès, son universales, filósofos del teatro, más que autores de obras”, sentencia la directora.

La obra con la que viajan a Avignon, Los Santos inocentes, corresponde al estadio en el que se encuentran ahora, no de cómo generar escrituras de texto, sino escrituras escénicas, es decir, textos generados por el grupo dentro del escenario. Según Rolf, lo que los ocupa en la actualidad es la posibilidad de articular poética y política. “Cuando la política se mete en el campo del arte, ¿eso cómo se maneja?”, se pregunta. “Hay un espacio que es el de la micropolítica, instancias donde lo político trabaja de una manera muy fuerte en la escala de la cotidianidad y no de los grandes discursos hegemónicos”. Es justamente ahí donde Mapa Teatro entra en acción, para pensar el país, pero al mismo tiempo generar una reflexión artística y estética.


66º Festival de Avignon

Este festival, que se realiza todos los años en Francia, es para el teatro lo que Cannes es para el cine. La escogencia de las obras hace parte de una juiciosa curaduría que sigue el trabajo de los seleccionados durante un largo tiempo. Mapa Teatro es la única compañía iberoamericana presente en este festival, que se realiza entre el 7 y el 28 de julio. Por supuesto, es la primera vez que una compañía colombiana alcanza este importante reconocimiento. ‘Los santos inocentes’ será la obra con la que participará en esta fiesta que se toma la ciudad de Avignon. La obra mezcla documento, archivo, testimonios, actores, música y ficción para relatar una fiesta que se hace todos los 28 de diciembre en la población de Guapí, en el Pacífico colombiano. Los mitos de este ritual hacen eco en la realidad nacional, sobre todo en las masacres perpetradas por los paramilitares.


Obras de Mapa Teatro


- ‘Casa tomada’

1987. Inspirada en el cuento de Julio Cortázar, fue la primera obra oficial con la que se consolidó el proyecto de Mapa Teatro cuando aún los hermanos Abderhalden estaban en París.

- ‘De mortibus’

1990. ‘De mortibus: réquiem para Samuel Beckett’ fue el resultado del trabajo en la escritura y en las acciones del escritor. Toda una experiencia que traspasaba los límites establecidos.

- ‘Ricardo III’

2000. Mapa Teatro trabajó Shakespeare en un contexto histórico en el que los paramilitares empezaban a hacer sus violentas apariciones. Aquí abordaron los temas del rostro oculto y del encubrimiento moral a través de las máscaras que hasta hoy trabajan en su teatro.

- ‘Testigo de las ruinas’

2005. Esta obra aborda el tema de la ciudad y se centra en la demolición del sector de El Cartucho en Bogotá. Video, instalación, performance, es el ejemplo de las artes vivas.

Temas relacionados
últimas noticias
contenido-exclusivo

Etiopía: la tierra que nadie pudo colonizar

Cuento: Volví a desempolvar mi camiseta