Un padre de familia homosexual en China, una historia que reta a la sociedad asiática

Muchos gais y lesbianas que viven en China lo son secretamente. La directora de la película, (A Dog Barking at the Moon) Xiang Zi estrena, sueña con que su filme anime a que los jóvenes chinos a vivir su sexualidad sin temor.

La realizadora china Xiang Zi estrena en la Berlinale su filme debut coproducido con España, "A Dog Barking at the Moon", sobre el drama que atraviesa una familia adinerada de China a raíz de la homosexualidad del padre, que éste vive a escondidas.

La cinta contrapone, además, dos generaciones, la de los padres, profundamente conservadora y que opta por ocultar la "vergüenza" que supone tener un miembro homosexual en la familia, y la de la hija, mucho más tolerante, y a la que probablemente algo como la homosexualidad de su padre "le importe bien poco", explica Xiang Zi.

La hija, Huang Xiaoyu, interpretada por Nan Ji, regresa de visita a China de Estados Unidos, embarazada y acompañada de su pareja, un extranjero (Thomas Fiquet), y nada más poner los pies en casa se ve atrapada entre su madre, Li Jiumei (Naren Hua), adepta a una secta budista, y su padre homosexual, Huang Tao (Wu Renyuan). Complemente la información con: Festival de Cine de Berlín 2019: esta es la presencia iberoamericana

La película, que se proyecta dentro de la sección Panorama, la segunda en importancia del festival, transcurre en distintas épocas que la directora entrelaza para ir desvelando lentamente los secretos que guarda esta familia y que van más allá de lo que el espectador imagina.

La presión social por crear una familia, tener descendencia y pasar el apellido de padres a hijos es una de las razones que le impulsó a rodar esta película, explica la realizadora.

Muchos gais y lesbianas que viven en China lo son secretamente, pero ella desearía, dice la directora, que los homosexuales pudieran serlo abiertamente, sin necesidad de casarse para ocultarlo.  En contexto: La odisea de una boda lésbica en China

En ese sentido cree que la sociedad china está avanzando mucho, con una juventud más tolerante, pero en su opinión, el gobierno también debería mostrarse "más progresista" y aprobar una ley que permita los matrimonios del mismo género.

"Creo que hay gente que sigue escondiendo su identidad y ocultándose detrás de un matrimonio. Es una elección difícil que tiene mucho que ver con la sociedad, con el gobierno y con la presión que viene de todos lados" y que además es dolorosa para uno mismo, la otra parte y los hijos que puedan tener, agrega.

El papel que desempeña la secta en la que se refugia la madre es el "toque personal" en este filme, pues también la suya, cuenta la cineasta, se rindió a un culto y la introdujo a ella con diez años.

"No acabé suicidándome, pero fue una historia deprimente", confiesa Xiang Zi, que agrega que aunque cuando el gobierno prohibió esa secta en 1998 su madre la sacó, "el daño ya estaba hecho".

Esta experiencia y la de ganar un concurso de escritura para adolescentes fueron un "punto de inflexión en su vida" y en su infancia que la llevaron después a querer contar la historia de su filme.

Precisamente el panorama de las sectas es el que no está cambiando en la sociedad china -se cierra una y aparece otra- y ni siquiera el gobierno es capaz de controlarlo, critica. También:  En China se multiplican las clínicas que "curan" la homosexualidad

También su madre es adepta de nuevo a otra secta, dice a modo de ejemplo. El deseo con su filme, explica la realizadora, es que lo vea mucha gente en China y lograr hacerles reflexionar, porque lo que quiere es contribuir a cambiar la sociedad.

"Cuando era niña, siempre estaba disgustada con un montón de cosas. Mi padre me decía que no podía cambiar el mundo, que debía cambiar yo misma y adaptarme al mundo", recuerda.

En cuanto a la producción de su película, que opta al premio a la mejor ópera prima, la realizadora cuenta que se rodó en sólo 18 días, con muy poco presupuesto, tirando de ahorros y de préstamos de familiares y amigos.

"Así que es bastante independiente y tuve una libertad creativa absoluta", señala la directora, casada con el también cineasta español José Val Bal, director de fotografía y coproductor del filme.

En 2017 acabó el guión y en junio, embarazada de cuatro meses de su segunda hija, comenzó el rodaje en China.

La postproducción de la película, cuya banda sonora es del compositor español Juan García Escudero, se realizó en el estudio Moonlight de Barcelona -para que la hija menor naciera en España, a diferencia de la mayor, que nació en Pekín-, explica la directora.

El 25 % de la financiación es española y se invirtió precisamente en la postproducción.

 

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