Un toque de Broadway en Irán con un musical de "Los Miserables"

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El director de teatro iraní Hosein Parsai considera que el clásico "Los Miserables" es una "obra maestra sin fronteras", pero su versión de la novela de Victor Hugo en un teatro de Teherán tiene algunos giros curiosos.

Para empezar, ninguna de las actrices tiene permitido mostrar su propio cabello y, por las dudas de que las pelucas parecieran demasiado reales, el afiche del espectáculo señala en rojo que las melenas son falsas.

Además, los actores no pueden tener ningún contacto físico durante el musical. Al fin y al cabo, se trata de la capital de la República Islámica, incluso aunque este exitoso espectáculo esté a años luz de los estereotipos típicos sobre Irán.

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Hace tiempo que Jean Valjean, el inspector Javert y Cosette están permitidos en Irán, donde la primera traducción de "Los Miserables" se publicó por entregas en 1910.

La obra del francés Victor Hugo incluso goza del beneplácito del guía supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, quien lo considera "un milagro entre las novelas [...] un libro sobre la bondad, el afecto y el amor".

"Binavayan" --su nombre en persa-- ya fue objeto de numerosas películas, dibujos animados y cómics en Irán. Pero organizar un musical en un país que prohíbe que las mujeres bailen en público y donde la censura vigila escrupulosamente las artes no era algo evidente.

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El director Hosein Parsai fue jefe del departamento de artes y espectáculos del ministerio de Cultura y de la Guía Islámica durante cinco años, por lo que sabe muy bien qué está autorizado a hacer y qué no.

"Teatro burgués"

La idea del espectáculo se le ocurrió hace unos 10 años, cuando salió de una representación de "Oliver Twist", de Charles Dickens, en Londres, cuenta a la AFP.

"Me pregunté con amargura por qué no teníamos musicales en Irán. Esta cuestión me deprimió durante varios días. Luego me prometí que un día, yo dirigiría una", recuerda Parsai.

Su sueño se materializó en 2017, con su representación de "Oliver Twist" durante varias semanas en la sala Vahdat, una ópera de más de 700 localidades construida en los tiempos del Sha.

Comparada con esta, "Los Miserables" parece una superproducción, con 150 músicos y coristas y otros tantos actores, todos iraníes.
La sala en la que se representa, el Royal Hall del Espinas Palace, un lujoso hotel de Teherán, tiene 2.500 plazas.

Desde el estreno el 11 de octubre, ha sido todo un éxito, con seis representaciones semanales. A pesar de los virulentos ataques de varios diarios, la obra se prolongó hasta finales de enero.

"Los Miserables según los ricos", tituló en la portada el diario reformista Sazandegi. Parsai admite que con billetes a entre 500.000 y 1,85 millones de riales (entre 5 y 20 dólares) su espectáculo no es accesible para todos los bolsillos.

El diario ultraconservador Javan publicó una crítica de la obra titulada "Entrada prohibida a los miserables" y advirtió sobre "la invasión" de un "teatro burgués" que termina por "corromper todo valor cultural, moral o artístico".

Mujer de negro

Pero para Parsai, "Los Miserables" es una "obra maestra sin fronteras" que "habla a todas las épocas" y "también al Teherán de hoy en día". "Aborda la división de clases, la disgregación de la sociedad y de la pobreza", añade. "Es una advertencia seria [...] un recuerdo a los espectadores de que existen otras clases y de que debemos verlas".

La mayoría de los actores no tenían ninguna experiencia en canto antes de este espectáculo, y eso se nota. El decorado, muy minimalista, está respaldado por juegos de luces y videos proyectados en el escenario. Y los trajes, muy cuidados y coloridos, pueden parecer demasiado para algunos personajes que proceden de los estratos más bajos de la sociedad.

Para superar la censura, la coreografía impone una cierta contención en el baile. Y para paliar la prohibición de los solos femeninos, una mujer de negro cuyo rostro no se distingue acompaña el canto de la actriz en el escenario, aunque a veces es casi imperceptible. Estos detalles no impiden que los espectadores salgan conquistados por la representación y den una ovación en pie a los artistas.

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