“Una adaptación cinematográfica o teatral es una nueva creación”: guionista cubana

Raquel Carrió es docente y guionista de teatro, participó como tallerista en el Festival de Cine Verde de Barichara: Festiver. Desde sus creaciones busca romper los cánones tradicionales de escritura e inspira a sus estudiantes a conquistar sus propias voces.

Guionista cubana Raquel CarrióCortesía: Festiver

Raquel Carrió es fundadora de la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad de Artes de La Habana y de la Escuela Internacional de Teatro de América Latina y el Caribe (EITALC). Es una cubana de más de 60 años que ha aportado toda su experiencia y trayectoria al teatro Buendía de su país, donde es asesora desde 1986 (año en que fue fundado).

Ha recibido distinciones por sus ensayos e investigaciones, entre las que se encuentran Dramaturgia cubana contemporánea, Estudios críticos y Recuperar la memoria del fuego. Algunas de sus obras teatrales se basan en La tempestad de Shakespeare; Las bacantes de Eurípides, donde se refleja su transgresora y original forma de creación.

En su última visita a Colombia, en el marco del Festival de Cine de Barichara: Festiver, dictó unos talleres sobre guion cinematográfico. Oportunidad que además aprovechó para hablar con El Espectador sobre su visión de la dramaturgia teatral, del papel de la mujer cubana en el teatro de su país y de las nuevas generaciones de guionistas.

A pesar del desarrollo de la creación cinematográfica, ¿por qué el teatro sigue siendo importante actualmente?

Porque tiene una comunicación muy directa con el público. En particular el teatro tiene una extraña y compleja vitalidad, porque los espacios teatrales son espacios de mucha confrontación, no solo del orden artístico sino ideológico. Es una cantera de formación de dramaturgos y actores.

Mi trabajo se caracteriza por no ser convencional, yo diría que es un trabajo alternativo.

Desde su experiencia como docente e investigadora, ¿cuál es el punto de encuentro entre la academia y el arte?

Yo creo que los espacios de formación siguen siendo importantes siempre y cuando no le den la espalda a la creación que se llama “empírica”, yo diría que toda creación es empírica porque es un proceso de experimentación.

Yo en ese aspecto soy una docente muy irreverente yo no soy de hacer ni de enseñar sobre la base de lo que ya está establecido, de lo que ya está esquematizado. Creo en la academia y en el sentido práctico, no solo teórico. La academia se debe abrir a la experiencia de los grupos de teatro y de la gente que hace cine y de los cineastas.

Debe haber un diálogo entre la experiencia viva y entre la gente que tiene una formación académica formal, si las escuelas no hacen eso se convierten en transmisoras de experiencias ya cumplidas.

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Cortesía: Festiver.

¿Cuál es la figura de la mujer actual en el teatro cubano?

La mujer cubana es sin duda protagonista del teatro cubano, lo digo por historia, la mujer siempre ha sido muy importante, yo te diría que las principales obras del teatro cubano tienen protagonistas mujeres, pero además de eso también ha habido un movimiento muy intenso, no solo de actrices sino también de directoras cubanas.

¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta el teatro cubano actualmente?

El teatro hoy en día experimenta problemas de sobrevivencia serios, el teatro necesita recursos para poder mantenerse. En Latinoamérica a veces es muy difícil conseguir los recursos para hacer el teatro que uno quiere, sobre todo cuando a uno no le interesa hacer un teatro comercial, yo no tengo nada en contra de él, pero a mí también me interesa hacer otro tipo de teatro.

Debe haber un apoyo mayor, muchas veces son más los textos y las obras teatrales que lo que se puede hacer.

¿Cuál es la conexión entre el cine y el teatro?

Es una conexión histórica, el teatro tiene una existencia milenaria, el cine es más del siglo XX y tomó prestado del teatro lo que necesitaba, así como de la literatura y de las artes plásticas.

Pero a la vez, el cine se ha convertido en una extraordinaria influencia para el teatro, en la medida que este ha desarrollado un universo visual y sonoro de la escena; el teatro ya no es solo una ilustración del texto en el escenario, sino también la búsqueda de la imagen visual y sonora.

Mucho se habla sobre los actores, sobre el montaje y la escenografía, pero ¿cómo es el proceso de creación de un guion teatral?

Yo creo que hay muchos métodos para hacerlos, yo te hablaré del mío en particular. A mí me gusta partir de los relatos, de la investigación de las fuentes. Normalmente cada estudiante, cada tallerista, cada persona que participa de estos procesos tiene una idea que debe desarrollar con la investigación, hasta tener un relato.

Después vine lo que más me gusta que es convertir el relato narrativo en una estructura dramática ya sea para teatro o para cine, una vez creada la estructura, paso a escribir los escenarios posibles del relato. Es un proceso de escritura que consta en pensar en el espacio textual y en la puesta en escena.

¿Podría considerarse una adaptación, una nueva creación, aunque esté basada en otra obra?

Absolutamente. Para mí todos los procesos de escritura son una dramatización de algo, esta dramatización puede ser de una noticia periodística, de un relato histórico, de un cuento, de una novela, o de una idea. Toda escritura es un acto de dramatización.

Todo tipo de adaptación es una obra de creación, hay distintos grados de adaptación:  está la adaptación literal en la que tú de alguna manera representas totalmente el material narrativo que se convierte en material dramático o los que yo hago: una adaptación alternativa, como lo evidencio en Otra Tempestad, para lograr el guion parto de textos Shakespearianos, allí hablo la  tempestad caribeña, es evidente la alteración del material dramático que yo realmente disfruto mucho.

Como académica,  ¿qué le recomienda a las nuevas generaciones que aspiran ser guionistas?

En primer lugar, que sean investigadores profundos de su oficio. Hay una historia de la escritura, de la dramaturgia teatral y cinematográfica que es importante que todo escritor conozca.

Además, que tengan frente a la tradición una actitud no obediente, sino una actitud renovadora, no hay por qué reproducir los modelos de la tradición por más importantes que sean, hay que conocerlos, hay que estudiarlos, pero creo que hay que renovar en materia de escritura y de lenguaje. No hay que limitarse.