Una apuesta de terror

Dimensiones paralelas, incesto, zombis y necrofilia son las temáticas que reúne 13 relatos infernales, un libro con el que sus autores esperan que la literatura de terror despegue en el país, pues consideran que actualmente este género se encuentra en “ceros”. De acuerdo con Álvaro Vanegas, uno de los tres escritores, la razón de ello se debe a que en Colombia “nos negamos a sentir miedo”.

Los escritores Esteban Cruz, Álvaro Vanegas y Gabriela Arciniegas. / Andrés Torres - El Espectador

En ello coincide Esteban Cruz, antropólogo y coautor del libro, quien explica que en el país “el terror está en la esquina, en dejar la casa sola, en ir a la finca y que en cualquier momento te roben o te secuestren. Eso ha hecho que se tratara de buscar otros contenidos que nos hicieran olvidar de esos miedos. Por eso uno ve la televisión colombiana de los 90 y es muy limpia: casi sin sexo, sin violencia y muy romántica”.

Tratando de superar ese veto y de desarrollar la industria del terror en el país, estos dos escritores se unieron a Gabriela Arciniegas, autora de la novela Rojo sombra, para contar 13 cuentos que serán lanzados oficialmente este 28 de abril en el auditorio Jorge Isaacs de Corferias.

En estos relatos, llenos de misterio y sangre, los autores exteriorizarán su lado más sombrío, ya que, como señala Vanegas, “el género ayuda a lidiar con las oscuridades de cada uno, con esas ganas de empujar al Transmilenio a esa persona que se coló, por ejemplo. Pero, en lugar hacerlo, uno ve una película y, en nuestro caso, lo escribimos. Es como mantener a raya al asesino que todos tenemos adentro”.

Por su parte, Arciniegas manifiesta que “es un terreno muy grande por descubrir. Por más que nosotros hayamos escrito sobre los temas que ya todo el mundo conoce, el hecho de estar en Colombia y de tener un contexto particular, le da ciertos matices a la literatura que es interesante explorarlos”.

Precisamente, este es el punto que más destacan los autores del libro: aunque las historias toquen temas sobrenaturales, están aterrizadas en el país, aquel en donde, de hecho, hay tanto terror real, como lo anota Arciniegas. De esta manera se conjugan la “la rutina, lo urbano y la desigualdad social en el país. Si hay un cuento en el que hay un asesino, no es uno que escapa del FBI, es un asesino que trabaja en una pollería, que se sube a un bus y allí lo atracan”.

Ese gusto por el miedo y lo paranormal los llevó a un mismo camino, pero además, según Vanegas, hay algo más en común entre ellos que será clave para aquellos que decidan sumergirse en estos relatos: “Siento que nosotros, sin darnos cuenta, pertenecemos a esta nueva ola de escritores que piensa en imágenes. Somos muy cinematográficos, muy visuales, y eso hará que el lector realmente pase un buen rato leyendo nuestros cuentos”, concluyó.

 

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