Una arquitectura artística

Noticias destacadas de Cultura

"Arquitectos Salvajes" comprende una investigación que contextualiza y profundiza la relación entre el arte y la arquitectura de los últimos cuarenta años con una exploración hacia los elementos de inspiración de una urbanidad.

No se puede separar el arte de una arquitectura incrustada que se visualiza en las calles de la ciudad, ni considerarse una simple construcción con un fin único sin tener en cuenta que es parte primordial en el desarrollo de la ciudad en un ámbito cultural. La historia se edifica como su estructura, así mismo, como una creación poética, de ideales que se bordan dentro de la movida social y que se le permite mezclar formas, colores y texturas. La arquitectura se manifiesta como referente en el desarrollo del arte y específicamente en el arte colombiano. Basando entonces aquella importancia, los arquitectos se vuelven artistas y los artistas se apropian de los elementos que la constituyen para generar un contexto novedoso dentro del campo artístico. Iniciando el Ciclo Prisma organizado por el Programa ARTBO de la Cámara de Comercio de Bogotá, el investigador y crítico de arte Halim Badawi propone una curaduría que inserta esa premisa de la arquitectura en el papel del arte en Colombia.

“Esta exposición es una síntesis de todas estas investigaciones y conexiones que fui descubriendo durante los últimos años: reúno a una gran parte de los artistas con los que he trabajado recientemente y hago una línea de análisis de sus obras a partir de la arquitectura”, explica Halim Badawi, quien inspirado en un artículo publicado en la Revista Arcadia en el año 2015 en el que escenifica la incidencia de la arquitectura y el arte, sus tensiones, hechos históricos y reencuentros con los artistas colombianos, desarrolló este proyecto curatorial titulado ‘Los Arquitectos Salvajes’.

Esta exposición está guiada por cuatro momentos: el primero, ‘Genealogías: arte y arquitectura en Colombia’, una aproximación hacia la historia y aquellas obras que inciden dentro de la representación de la arquitectura colombiana en el que se aprecian las ruinas del antiguo Hospital San Juan de Dios del artista Ricardo Borrero Álvarez y varias publicaciones sobre el arte de la arquitectura, documentos que se instauran en la muestra como parte fundamental: “Los documentos son la condición para entender los objetos artísticos. Aquí en Colombia no se acostumbra incluir documentos históricos en las exposiciones de arte, menos, en las exposiciones de arte moderno y contemporáneo; los curadores suelen ser muy asépticos, un tanto adoradores del 'cubo blanco'. Pasamos de las curadurías que incluían sesudos textos ininteligibles, pseudofilosóficos, como a principios del 2000, a las curadurías que incluyen textos que parecen twits, excesivamente breves, por lo general citas de terceros, subestimando la capacidad lectora del visitante”. Es así que en ‘Arquitectos Salvajes’ encontramos diversa documentación que contextualiza históricamente la historia de la arquitectura en Colombia, elementos que hacen parte de Arkhe: Archivos de arte latinoamericano, un espacio de la ciudad de Bogotá dedicado a la documentación sobre arte fundada por Halim Badawi.

En un segundo momento aparece ‘El todo y el fragmento’, un aparte fundamentado en los trozos arquitectónicos que inspiran a los artistas, los materiales permeados por el paso del tiempo que identifican una historia constante. Así se visualiza en la obra del artista Andrés Orjuela, titulada ‘Un Bolívar fuerte y 25 centavos’, imagen de Simón Bolívar hecha de cemento con un centavo en su pecho; las instalaciones de Andrés Matías Pinilla evocan una adhesión hacia la pintura a partir de lozas y baldosas vistos en los pisos de las casas criollas que son adheridos a mobiliarios hechos de madera; la serie ‘Transparencias del artista Gustavo Niño, pinturas influenciadas por las formas de una arquitectura popular que termina siendo una combinación cromática de tonos sutiles que acaricia el minimalismo norteamericano.

“Creo que los primeros artistas colombianos que abordaron el asunto de la arquitectura lo hicieron desde la representación, es decir, como artistas querían mostrar (permitiéndose algunas licencias poéticas, aunque enraizados en "la realidad") un edificio que les pareciera bello, trasladándolo de la realidad al óleo y el lienzo (…). Por su parte, en el arte contemporáneo algunos artistas se sienten interesados por el fragmento: ellos abandonan el proyecto del todo, de la obra de arte total (esa que mezcla arquitectura, arte, diseño y artesanía), para concentrarse en la ruina, en el vestigio, en el elemento arquitectónico exento y en las cargas simbólicas y culturales implícitas en estos fragmentos de arquitectura”, comenta Badawi, y es que esta relación aparece como un diálogo constante en ‘Arquitectos salvajes’, la incidencia de la arquitectura histórica, la experimentación artística y la sustracción de elementos que confluyen como una especie de aglomeración que nos refleja la arquitectura como un arte puro.

En el tercer momento, ‘La intervención radical del paisaje’, aparece precisamente esa relación con el entorno urbano con obras del artista Jorge Ortiz con su serie ‘Cables’, fotografías a blanco y negro sobre los cielos urbanos, quien a través de la fotografía y su captura de la urbanidad, experimenta entre colores y el paso del tiempo. Aquí la fotografía cobra bastante cavidad con la obra de los colombianos John Castles y Jorge Ortiz y el español Alejandro Maro, único artista internacional que revela una mirada fresca sobre estos paisajes urbanos. Por último, aparecen ‘Años setenta: el artista arquitecto’, el último momento que incluye un resultado de esa investigación que abarca cuarenta años sobre la arquitectura en Colombia, finalizando con obras de Guillermo Velásquez, de 1972, y la influencia posible de la arquitectura en una serigrafía de Ana Mercedes Hoyos del año 1992.

Es así que no se aleja la visión de la arquitectura del arte, sino que por el contrario, su similitud ha llegado a constituir el trabajo de muchos artistas contemporáneos. Es por eso que el curador de esta exposición expresa con claridad: “Creo que es un vínculo que hay que hacer más evidente, al menos en Colombia. Hay que poner en evidencia que ambas disciplinas, arte y arquitectura, tienen una genealogía compartida que no podemos olvidar; durante toda la modernidad la una se alimentó de la otra, y viceversa (…). Creo que este bello sistema de relaciones ha sido opacado por las tradiciones de nuestro arte (que, a pesar del trabajo muy serio de algunos artistas, van rumbo a convertirse en una marca registrada del arte colombiano, del arte de mercado): el arte de la violencia y el arte de la naturaleza. Y tal vez sea hora de empezar a rescatar este sistema arte-arquitectura, esta hermosa dupla, esta tradición compartida.

La exposición se encuentra en la sala de exposiciones de la Cámara de Comercio de Bogotá sede Chapinero y estará abierta al público hasta el 8 de junio.

Comparte en redes: