'Una sinfonía del terror'

Con la proyección de este clásico de 1922, que tendrá la interpretación en vivo del pianista Stephan Graf von Bothmer, comienza mañana el Mes de Alemania en el Centro Cultural Gabriel García Márquez.

El pianista alemán Stephan Graf von Bothmer acompañará la proyección de la cinta en el Centro Cultural Gabriel García Márquez.

Una omisión permitió que la cinta Nosferatu, del alemán Friedrich Wilhelm Murnau, llegara a nuestros días. Cuando el director decidió basarse en Drácula, célebre novela del irlandés Bram Stoker (1847-1912) no tenía conocimiento de los asuntos legales y pensó que podía inspirarse en el protagonista para crear un nuevo personaje y relatar una historia con algunos componentes similares.

A comienzos de la década de los 20, Friedrich Wilhelm Murnau (1888-1931) fue notificado de una demanda por derechos de autor, a grandes rasgos, comandada por la esposa de Stoker. El novelista irlandés había muerto en 1912, pero todos los derechos de sus creaciones fantásticas quedaron en manos de su pareja, quien al enterarse del usufructo de la pieza Drácula acudió a los estrados judiciales sin mediar palabra con el director.

El pleito, como era de esperarse, favoreció a la viuda de Stoker y Murnau fue sancionado con una multa económica y castigado con la incineración de todas las copias existentes de su creación Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, conocida en español como Nosferatu, una sinfonía de terror o Nosferatu, el vampiro. El director alemán cumplió con quemar la totalidad del material del que disponía en su casa, pero no contaba con que existían algunas cintas que alcanzó a distribuir entre conocidos y que fueron guardadas con la mayor discreción del caso.

Gracias a que algunos amigos de Murnau pasaron por alto la orden del tribunal, el mundo contemporáneo ha podido conocer esta pieza cinematográfica realizada en 1922 y que en la actualidad hace parte del selecto catálogo del denominado cine mudo.

Nosferatu, película que bien pudo haberse llamado Drácula de no haber sido por los pleitos, es la historia de Thomas Hutter (Harker en el relato de Stoker), un empleado medio de una compañía inmobiliaria en Wisborg, Alemania, quien vive feliz con su esposa Ellen (Mina en el libro original). Knock, el jefe de Hutter, recibe una extraña comunicación de parte del conde Orlok (conde Drácula), quien desea comprar una casa en la ciudad, y para efectos de concretar la negociación, el empleado es enviado a los Cárpatos a hablar con el oferente sin intermediarios.

Todos aquellos que escuchan hablar a Hutter sobre el conde Orlok se sorprenden de que tenga asuntos pendientes con el enigmático personaje y tratan de hacerlo entrar en razón para que no cumpla la cita en el castillo. Sin embargo, el visitante cree que todo hace parte de un delirio colectivo y se dispone a llegar hasta las últimas consecuencias. Viaja a gran velocidad en un coche comandado por un conductor de aspecto singular, pero sigue adelante sin importar el riesgo hasta que arriba a la morada del conde Orlok y comparte con él varias horas.

El empleado se hospeda en el castillo y empieza a entender que su anfitrión es un vampiro. Su desespero por chuparle el dedo después de una profunda cortada, las marcas en su cuello que siempre justificó por las condiciones adversas del clima en los Cárpatos, empiezan a darle elementos de valor para determinar las características particulares del conde. A pesar de todo, el personaje central compra la casa en Wisborg y tan pronto se establece allí, una incontrolable plaga de ratas se apodera de la ciudad.

El resto de la historia protagonizada por el conde Orlok (en la piel del actor alemán Max Schreck) y el empleado Thomas Hutter es un relato repasado cientos de veces durante casi dos siglos de literatura, cine, televisión y hasta documentales audiovisuales. Sin embargo, su atractivo es tan irresistible que cada vez que se emite o se proyecta en la pantalla gigante sigue despertando admiración y muestra elementos sorprendentes durante su desarrollo.

Es por ese factor mágico que el Goethe Institut de Bogotá decidió comenzar su jornada de actividades culturales del denominado Mes de Alemania con la proyección de Nosferatu, de Friedrich Wilhelm Murnau. Pero para lograr un impacto distinto en el público contempló la posibilidad de invitar al reconocido pianista alemán Stephan Graf von Bothmer para que se encargue de la realización de la banda sonora de esta cinta muda por excelencia.

Von Bothmer se formó como compositor y pianista en la Universidad de Artes de Berlín. A pesar de su inclinación por los grandes compositores clásicos, también ha tenido creaciones cercanas al rock y a la ópera, y ha logrado mezclar con fluidez ámbitos tan particulares como la música erudita y las manifestaciones de corte popular.

Este destacado pianista ha hecho música en vivo para acompañar exigentes propuestas de danza contemporánea, experiencia que le dio elementos suficientes para adentrarse en los terrenos de la cinematografía silente. Con su instrumento de cola o con un órgano especial, Stephan Graf von Bothmer ha fusionado su talento en vivo y en directo con piezas visuales de comienzos del siglo XX. En esta oportunidad se enfrentará a Nosferatu, una sinfonía de terror, y lo hará con el respeto que implica este abordaje, pero sin el menor asomo de miedo.

 

 

 

Nosferatu, de Friedrich Wilhelm Murnau. Viernes 4 de octubre, 6:30 p.m. Centro Cultural Gabriel García Márquez, calle 11 con carrera 5ª.

 

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