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Unidad de Víctimas no apoyará el Festival de Teatro de Manizales

El director de la entidad dice que la prioridad es reparar a los afectados por la violencia con remuneraciones económicas. Artistas y expertos discrepan de esta consideración.

Imagen de una de las escenas de la obra “Anunciando la ausencia”, que integró a víctimas de la guerra. Festival Internacional de Teatro de Manizales

“Acabo de salir de una reunión con el director de la Unidad de Víctimas, Ramón Rodríguez. Decide no apoyar el Festival de Teatro de Manizales porque no encuentra ninguna relación entre la cultura y la violencia. Asombra el tamaño de la ignorancia”, trinó Guido Echeverry, gobernador de Caldas, después de salir de la oficina de Rodríguez el pasado 31 de julio. La publicación del gobernador llamó la atención de varios usuarios de Twitter que se dividieron entre apoyar la molestia de Echeverry y criticar sus pretensiones de contar con recursos de la Unidad para el Festival.

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Las preguntas que se desprenden de las reacciones del trino del gobernador constituyen un análisis importante, pero sobre todo oportuno para la época actual del país, que en estos días estuvo expuesto a varios balances del primer año del gobierno Duque. El Festival de Cine de Buenos Aires, el Festival Literario de Grecia y ahora el Festival de Teatro de Manizales son algunos de los que generalmente habían recibido el apoyo de los gobiernos nacionales para el desarrollo de su programación. Este año ninguno recibió recursos.

En diálogo con El Espectador, el gobernador aseguró que el motivo de su enojo no solo se debía a que le hubiesen negado el apoyo, sino a los motivos por los que se lo negaron: “El señor dijo que tenía prioridades más urgentes, como las remuneraciones económicas, ya que según él serían más útiles para la reparación integral, y que lo que se pudiera hacer con el festival era irrelevante a comparación de las deudas económicas que se tenía con las víctimas”.

Ramón Rodríguez, director de la Unidad de víctimas, le dijo a este diario que no solo las acusaciones del gobernador son falsas, sino que también lo había amenazado: “El año pasado les dije que para 2019 no habría recursos porque íbamos a tener restricciones económicas. Jamás dije que la cultura no tenía relación con la violencia o que el arte era irrelevante. Además, no pasaron ninguna propuesta al comenzar el año. Ellos llegaron de una vez por la plata y el gobernador se puso muy bravo, así que ni se despidió. Lo único que me dijo fue que mi decisión ‘tendría repercusiones políticas’”, concluyó el director, que agregó que el plan de austeridad del presidente Duque lo limita a dedicarse exclusivamente a las urgencias.

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Según el Gobierno Nacional, los festivales ya mencionados se han quedado sin apoyo económico por esta misma justificación, ya que los recursos, que son finitos y muy escasos, tienen que invertirse en lo estrictamente necesario.

La reparación integral, según la Unidad de Víctimas, es un deber del Estado y un derecho de las víctimas, y se divide en cinco medidas: satisfacción, rehabilitación, restitución, garantías de no repetición e indemnización administrativa, todas enfocadas en “reconocer el daño causado, contribuir a la reconstrucción del proyecto de vida, devolver a la víctima su estatus y la garantía de sus derechos”.

Según la Ley 1448, es imperativo reparar a los más de 8 millones de víctimas del conflicto interno colombiano, pero fiscalmente no es sostenible. Como la plata no alcanza y el compromiso persiste, cada una de las medidas, a excepción de la indemnización, tiene un componente intrínseco de reparación simbólica que hace un trabajo de recuperación emocional por los daños causados.

Todo lo anterior lo sustenta Vladimir Rodríguez, consultor del Congreso de la República, gestor cultural y asesor de la Cámara de Representantes en la Comisión VI, quien además destacó que el cambio de enfoque político determina las prioridades de algunos tipos de acciones. “Las acciones son distintas a las medidas, que sí o sí se tienen que cumplir. Por ejemplo, hubo una época en la que las medidas de satisfacción se cumplían con una carta que le enviaban a la víctima reconociéndola como tal. Se llamaba la ‘carta de satisfacción’ y se entregaba con la indemnización económica. Algunos, como yo, por ejemplo, pensamos que eso no es una reparación integral y que las heridas del marco del conflicto no se pueden reparar únicamente con plata”.

Además del trabajo particular que debe realizarse con cada víctima, la reparación debe contener acciones de reconstrucción del tejido social. Los lugares en los que ocurrieron los actos violentos también quedaron fracturados y deben ser atendidos.

Según el director del Festival de Teatro de Manizales, Octavio Arbeláez, las obras que allí se desarrollaban con los recursos de la Unidad, no solamente trabajaban por la reparación de las víctimas, sino por la reconstrucción de la memoria de cada uno de los asistentes.

Por su parte, artistas como Alejandra Borrero, actriz y directora de Casa Ensamble, que también había trabajado con la Unidad en temas relacionados con violencia sexual, lamentó que se esté retrocediendo en ese sentido. “No se imaginan las transformaciones que uno logra ver en la gente. Ya no teníamos que salir como antes a intentar convencerla de un poder tan sutil como el del arte”.

Philip Potdevin, escritor de la novela La sembradrora de cuerpos, agregó: “La función del arte es muy clara: alimentar el espíritu del ser humano, darle una razón para capotear los sinsabores y las dificultades de la vida humana. No se puede desligar el arte de la sociedad, porque una vez satisfechas unas necesidades básicas, el ser humano necesita algo más que apele a sus sentido de trascendencia”.

Ramón Rodríguez dijo que desde la Unidad no se quería relegar el arte y que las acciones en medidas de reparaciones simbólicas son enfocadas a actividades socioculturales en las que patrocinan la recuperación de las prácticas sociales y culturales que propenden por la reconstrucción del tejido social. Finalmente concluyó que “para los temas culturales está el Ministerio de Cultura. No tengo nada en contra del arte, pero cuando tú llegas al territorio lo primero que te reclaman las víctimas es que no les han pagado la ayuda humanitaria”, con lo que no estuvo de acuerdo Vladimir Rodríguez, que apuntó: “Las acciones más poderosas y potentes del proceso de reparación simbólica que también contempla la ley son las que están ligadas al arte y a la cultura. Cuando trabajas con víctimas, te das cuenta de que la mayoría no pide el recurso económico. Piden verdad, reparación, satisfacción, te piden que la sociedad las reconozca, y eso es lo que se busca con estas medidas de alto impacto de la cultura”.

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Laura Camila Arévalo Domínguez / @lauracamilaad

Cultura

Unidad de Víctimas no apoyará el Festival de Teatro de Manizales

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