La universalización del flamenco

Vicente Amigo, presente en el Cartagena Festival Internacional de Música, es uno de los más destacados guitarristas de las generaciones posteriores a Paco de Lucía.

El guitarrista Vicente Amigo, presente en el Cartagena Festival Internacional de Música. / Joaquín Sarmiento

Inspirado en los versos de Rafael Alberti, Vicente Amigo publicó en 1997 su tercer disco, llamado Poeta. La obra había sido originalmente estrenada con el título Concierto flamenco para un marinero en tierra en 1992, en Córdoba, con la Orquesta Sinfónica de Cuba. El autor de la orquestación y director fue el compositor, guitarrista, percusionista, investigador, pedagogo y promotor cultural cubano Leo Brouwer, quien, por cierto, también estará en el Festival como director invitado del concierto de cierre.

Con esta obra que Amigo presentará el 13 de enero en el auditorio Getsemaní del Centro de Convenciones, junto a la Orquesta Filarmónica Juvenil de Bogotá, obtuvo los premios al mejor autor flamenco y mejor compositor flamenco otorgados por la Sociedad de Artistas Intérpretes o Ejecutantes y la Sociedad General de Autores y Editores. Son dos más en una lista de innumerables galardones, entre ellos un Grammy al mejor álbum flamenco en 2001 por su disco Ciudad de las ideas (2000) y los máximos reconocimientos para guitarristas flamencos en el mundo. La obra Poeta es realmente especial porque tiene una clave para entender al guitarrista: su libre exploración de las posibilidades estéticas y sonoras de la poesía y la música.

“Mi música es una especie de fusión sin etiquetas... porque esa es mi forma de ser, de vivir. Salgo y encuentro algo interesante desde diferentes lugares, en diferentes estilos y en personas muy diferentes. Esa es la forma en que mi música es. Lo que es muy cierto es que no me gusta llamar a algo flamenco cuando no lo es. Pero es tan cierto como que hay cosas en mi música que son muy flamenco y otras que no. Y yo no tengo que poner obstáculos en mi imaginación”. Palabras de Amigo en una entrevista con la revista Flamenco Experience.

Aunque tiene claras influencias de la importancia puesta en el ritmo por Paco de Lucia —a quien reconoce como el más grande de la música flamenca— y de la composición melódica y los sistemas de modulación de uno de sus grandes maestros, Manolo Sanlúcar, es imposible definir a Vicente Amigo en un género o un estilo musical. Al menos desde 1988, cuando inició su carrera en solitario presentándose en el Festival Nacional del Cante de las Minas de la Unión, en donde obtuvo el primer premio de guitarra, Amigo es más bien un viajero de su propia música. Más que virtuosismo, ritmo y apego a la tradición, lo suyo es la introspección, el sentimentalismo y la espiritualidad.

Sin abandonar el flamenco, Amigo ha llevado este estilo a una apertura inédita. Sus composiciones pueden ir de la música andaluza al jazz contemporáneo o el tango. El último de sus nueve discos, Tierra, es, según él, “un abrazo entre dos culturas a través de dos expresiones como son la música celta y el flamenco”.

¿Cuál es el destino del viaje de Vicente Amigo? Quizás no tenga una meta fija en este devenir de la música, pero hasta ahora ha abierto un camino hacia la universalización del flamenco. Él mismo ha dicho que “la guitarra es un instrumento universal y el flamenco es un estilo que se vuelve universal ahora. Yo estoy peleando para que mi música, el flamenco, sea reconocida como tal: como universal... Sin embargo, hay una parte de mi música que no sé cómo definir, y tampoco quiero poner etiquetas en todo. Lo que hago es llevar mi música con dignidad, y lo que veo es que mi música, sea en Francia o Japón, transmite lo que estoy haciendo”. 

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Conciertos de Vicente Amigo: 11 de enero a las 7:00 p.m., en el Castillo de San Felipe; 12 de enero a las 10:00 p.m., en la Plaza San Pedro, y 13 de enero a las 7:00 p.m., en el Centro de Convenciones (Cartagena).