"Vallejo encarna lo peor de este país del que tanto denigra"

El director del Colegio del Cuerpo escribe esta carta abierta a Alfredo Molano Bravo, a propósito de su presencia al lado del escritor paisa en un panel durante la Cumbre de Cultura, Arte y Paz que se celebra esta semana en Bogotá.

EFEAlfredo Molano y Fernando Vallejo en la Cumbre de Cultura, Arte y Paz
Alfredo querido:
 
Desde hace unos días había querido escribirte... Es más, he pensado que quiero que esta sea una carta pública: tan fuertes fueron los sentimientos encontrados que se agolparon en mi pecho y en mi mente, al verte sentado en ese sofá al lado del escritor Fernando Vallejo en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán.
 
No podía ser más fuerte el contraste entre los dos personajes: mi admiración por tu persona, tu trabajo, la ética política, intelectual y humana que a lo largo de tu vida ha inspirado tu compromiso con este pobre y a la vez prodigioso país nuestro, al lado de mi desprecio por esta suerte de Doña Berta delirante e histérica en que se ha travestido Vallejo, dueño de la verdad y de la moral pública... De tanto en tanto el bardo abandona su cómodo ‘autoexilio’ mexicano para venir a vomitar su odio baboso sobre éste, su país de cafres e hijos de puta. Pero lo más grave no es que él exista...lo que me parece tremendo es que tenga una fanaticada tan numerosa e incondicional... No hay una sola idea novedosa en su discurso, una propuesta, una iniciativa, un gesto esperanzador: por el contrario, esta suerte de Cioran criollo y trasnochado cree que nos está revelando las bondades del agua tibia con cada una de sus ingeniosas y envenenadas ocurrencias...Él encarna para mí, querido Alfredo, lo peor de este país del que tanto denigra.
 
Viéndote allí sentado al lado de este bufoncito sin gracia, no pude evitar pensar en mi hermana Mónica (q.e.p.d.), también socióloga y, como tú, luchadora incansable. Y en lo mucho que ella te quiso y admiró. Me hizo pensar también en tanta gente valiosa y valerosa que sí se ha quedado aquí y que ha sacrificado su vida por intentar hacer de este paraíso/infierno un lugar digno para todos los colombianos. Por supuesto que hay que denunciar y criticar los horrores y exabruptos de todo orden que hacen parte de nuestra cotidiana realidad, pero hay que hacerlo con dignidad, con respeto, con altura intelectual y moral...como lo has hecho —y lo sigues haciendo— tú y muchos otros. Si el tiempo y la experiencia no nos sirven para ir morigerando y decantando nuestras posiciones y visiones, ¿de qué diablos nos sirve el tiempo?
 
Me dio mucho gusto y orgullo participar contigo hace un año en esa mesa convocada por el presidente Santos, “el peor bellaco de la historia”, cuando la reelección y el proceso de paz estuvieron en peligro. Ni tú ni yo somos “santistas”, pero los dos sabemos que Santos, por pertenecer a la clase a la que pertenece, es el único que por el momento puede pactar la paz. Yo sé que tú no quieres morirte (ni yo tampoco) sin haber disfrutado unos años de este país pacificado y en proceso de construcción de un proyecto colectivo de Nación...
 
Vallejo aceptó la invitación a esta Cumbre de Cultura, Arte y Paz para venir a decir que estas jornadas son una farsa y que todos los que en ellas participamos somos unos farsantes. El único que se salva es él...  Y remató su histórica (histérica) intervención diciendo “Yo no vine a arreglar nada...porque yo no lo dañé”. ¡Qué fácil, qué cómodo! ¡Pobre hombre...pero sobre todo, pobres sus áulicos!
 
Te abrazo,
Álvaro.
 
*Director del Colegio del Cuerpo
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