Alta fidelidad

¿Vida después de Bowie?

David Bowie murió el 10 de enero de 2016. Estos son algunos de los homenajes que le hicieron y todavía le rinden algunos de sus fans a quien fuera uno de los músicos más raros y más importantes del mundo del pop. Icono de la moda. Visionario, transgresor, padrino de los freaks, maestro de los weirdos. Mentiroso profesional, nos hizo creer que iba a ser inmortal. Y aquí estamos.   

David Bowie, quien alguna vez dijo sobre el alcohol: "Beber es el beso de la muerte para mí". Afp

La misma semana que cumpliría 72 años y 3 de muerto, se lanzó la app de David Bowie, una forma para recordar al artista. Canciones, letras, textos a mano, videos. Esa es una forma de acordarse del mito.

Estas son otras formas de la memoria.

Pocos días después de la muerte de Bowie, Madonna arremetió en Houston con una mediocre versión de Rebel Rebel, en vivo. Antes de perpetrarla, dijo algo mezcla de sublime y arrabalero, como tantas veces: “Quiero rendirle un homenaje a una persona que inspiró mi carrera. Si no lo conocen, búsquenlo, morhtherfuckers! Fue uno de los genios de la música. Cambió mi vida cuando fui a su primer concierto, hace muchos años en Detroit. Me demostró que estaba bien ser diferente. Fue el primer corazón rebelde sobre el que me fijé.”

Si está interesado en leer más sobre David Bowie, le recomendamos ingresar acá: La constelación David Bowie

Días después, el turno fue para Bruce Springsteen quien desde Pittsburgh, hizo un homenaje similar, recordando además un dato olvidado. “En 1973 nos conocimos en Filadelfia. Bowie tuvo la gentileza de hacer un cover mío, Growing Up de mi primer disco, Growing Up. Fue un gesto muy generoso de una súper estrella como él, hacia un novato como yo. Gracias, David”. Y logró una versión más pulida que la de Madonna, de la misma Rebel Rebel.

Brian Eno, uno de sus secuaces y amigos más cercanos, su lugarteniente en toda su fase berlinesa, cuenta que su relación en los últimos años se desarrollaba exclusivamente por correo, porque mientras el ex Roxy Music y productor de U2 y Coldplay, vive en Londres, Bowie había adoptado a NY como su casa. Y confiesa como tantos de sus  amigos, que la muerte de Bowie lo cogió de sorpresa. Una semana antes de su deceso, el músico le escribió un mensaje, donde cerraba: “Gracias por los buenos tiempos, Brian. Nunca se estropearán.” Lo firmó como Dawn (Amanecer) uno de sus seudónimos personales, un juego de nombres entre los dos cuates. Eno concluyó: “Cuando supe la mala noticia, entendí que se estaba despidiendo”.

Elton John  le rinde un tributo sentido, cuando en vivo, hace un recorrido de algunas de las canciones de su amigo. Y lo cierra con una versión memorable de su Rocket Man, primo al fin y al cabo del Major Tom de Bowie.

Si está interesado en leer más sobre David Bowie, ingrese acá: David Bowie, un artista de ciencia ficción

Gail Ann Dorsey, su bajista de los últimos 20 años, lo recordó: “Buena parte de mi vida nunca hubiera ocurrido sin David. No sabría decir donde estaría, pero sé que él alteró el curso de mi vida”. Annie Lennox escribió: “Es muy difícil conjugar el nombre de Bowie en pasado”.

Sting  escribió una canción a la que suele presentar como su tributo personal a Prince, Lemmy y claro, su amigo, Bowie. “50,000 voces se levantan cada vez que canta (…) Y todavía creemos esa vieja mentira, la que tu propio rostro traiciona / Que las estrellas de rock no mueren, sólo se desvanecen….”

Paco Huidobro, guitarrista de Fobia, dijo cuando le preguntaron por este tema: “Con su muerte, a muchos se nos acabó la juventud.  Gary Oldman, uno de sus amigos cercanos, escogido para recoger un premio póstumo, lo citó, al recibir el galardón en su nombre y el de su familia: “La música me ha dado más de 40 años de experiencias extraordinarias. No puedo decir que la música me ha ahorrado algunos episodios trágicos o los ha empequeñecido. Pero me ha permitido tantos momentos de compañía cuando he estado solo, y me ha dado una sublime forma de comunicación cuando quise tocar a la gente. Ha sido al mismo tiempo la puerta de la percepción y la casa donde decidí vivir”.

Ray Loriga, escritor español escribió todo un libro, bajo el ala de la inspiración del músico. Lo título Héroes, y era una serie de historias amarradas al hecho de un chico que se encierra en su habitación con la promesa de solo salir de allí, convertido en un ángel. El muchacho era el hermano mayor de Loriga, quien sufría de esquizofrenia y se encerraba en su habitación oyendo discos del Duque Blanco, y quien abandona su encierro no en condición angelical, sino directo a un asilo mental. Loriga habla al respecto: Bowie, sobre todo en ‘Ziggy Stardust’, le habla directo a quienes lo escuchan. Para los adolescentes es casi un protector de sus miedos”.

En otro de los homenajes de sus colegas, Melissa Etheridge contó una historia para recordarlo. Aclaró que nunca compartió escenario con él, pero sí una cena en una velada de MTV Fashion. “Era muy cálido, muy divertido. De pronto, se echa a reír y nos cuenta una historia que le sucedió días antes”.
Uno de los hijos del músico, se acababa de graduar de Oxford. Padre orgulloso, como cualquiera, compartía después de la ceremonia con otras familias en el mismo trance. Y llegaron un par de viejos,  que lo saludaron y muy educadamente le preguntaron: -¿Y tú? ¿A qué te dedicas?
Bowie, jodón, tuvo el descaro de contestar:

-¿Yo? Soy un dios del rock. 
Etheridge cierra la historia diciendo: “Me hizo muy feliz que lo supiera.”

Era capaz de burlarse de sí mismo. En un correo, le escribía a otro amigo, para contarle y no contarle de su enfermedad: “Tengo dos noticias, una buena y una mala. La buena, es que he recuperado los huesos de mis pómulos”.

Alice Cooper, lo recordó en un concierto. “El hombre que cayó a la Tierra  ha regresado al planeta de dónde vino”. Mientras tanto, Michael Stipe, vocalista de REM, escribió en Twitter: “Ahora se siente como si el sistema solar se hubiera salido de su eje, como si uno de sus planetas más importantes hubiera perdido su órbita. Dicho eso –con la certeza que donde Bowie esté ahora- quiero estar ahí un día”.

Marilyn Manson se sumó a los tributos: “Toda mi nostalgia se convirtió en temor. Lo oía cantar acerca de la ficción como una máscara para mostrar su alma desnuda. Eso cambió mi vida para siempre. Cada canción suya era una forma en la que yo podía comunicarme con los demás. Era una droga. Una provocación. Una carta de amor que nunca pude haber escrito”.

Tony Visconti, el productor de su primer (David Bowie) y su último disco (Blackstar): “Su muerte no fue muy distinta a su vida, una obra maestra. Hizo Blackstar para nosotros, su regalo de despedida. Supe desde un año antes que esta sería la forma de irse. Sin embargo, no estaba preparado para eso. Fue un hombre extraordinario, lleno de amor y vida. Siempre estará con nosotros. Por ahora, es apropiado llorar”.

Mark Ruffalo, el actor, escribió: “Descanse en paz, padre de todos nosotros, los freaks”. Justo a su lado, Frances Bean Cobain, la hija de Kurt se pronunciaba: “Fuiste un ícono, cambiaste la idea de lo que un hombre debía ser”. Hasta Lorde participó: “Por el resto de nuestras vidas siempre nos estrellaremos en ese mismo auto. Gracias, Bowie”.

Y el siempre sarcástico y muchas veces hiriente Ricky Gervais, bajó sus defensas por una vez: “Le puso color a mi vida. Me hizo creer: ‘Puedes hacer lo que te venga en gana. La creatividad es libertad’. Nunca me defraudó, ni siquiera al final. Nunca he visto un cierre más digno”.

Y los freaks, los mismos de Ruffalo, los travestis, los perdidos y los perdedores siempre lo van a amar, por haberles regalado ese grito de batalla: “¡Nos gusta bailar y nos vemos divinas!” (¿Algo más, chicas?)

Cuando se habla del Bowie visionario (fue uno de los primeros que entendió el poder de las redes en el arte), más allá de la música, se adelantó incluso a problemáticas tan en boga hoy. Como entrevistador en medio de un diálogo en MTV en los 80, le preguntaba al joven ejecutivo del canal: “¿Por qué siento que hay tan pocos artistas negros rotando en el canal?”

En medio del concierto multitudinario (alrededor de 72 mil personas) de 1992 por Freddie Mercury, apenas 5 meses después de su muerte, en un gesto completamente improvisado, el más transgresor de los raros, el que siempre defendió la existencia de un poder superior, sin decir la palabra con D, hizo de lo más convencional, el gesto más atrevido: puso a rezar a todo el Wembley, cuando rodilla en tierra, pronunció el Padrenuestro, por Freddie.

Había suspendido su consumo de drogas y alcohol. Pero no evadía el tema: “Tengo mi cabeza como un queso gruyere.” A la pregunta de si ni siquiera una copa de vino, era tajante: “Nunca más. Soy un alcohólico. Hice mucho daño cuando bebía. Beber es el beso de la muerte para mí”

Iggy Pop, compadre de juergas, excesos y mucha música, se quebraba diciendo: “Se fue la luz de mi vida”. Pet Shop Boys, con quienes compartió escenario alguna vez, reconocían su condición de adoptados: “Todos éramos hijos de Bowie”.
Todos somos de alguna manera un poco huérfanos desde entonces.

 

últimas noticias

Roberto Saviano, el hombre que sabe demasiado

El oráculo del profeta (Gonzalo Arango)

contenido-exclusivo

Christian Bale, el camaleón humano