Las visiones de una Cali distinta

Los temas de seguridad y movilidad son prioritarios, por ahora, en las campañas. Hay favoritos, pero las alianzas pueden desequilibrar la balanza.

Roberto Ortiz, Partido Liberal. / Maurice Armitage, Creemos Cali. / Carlos José Holguín, conservador. / Michel Maya, Partido Verde. / Angelino Garzón, Partido de la U. / Wilson Arias, Polo Democrático.

“Esto va a ser entre el populismo de Angelino y las chequeras de Armitage y el Chontico”. Es lo que se escucha decir en las calles de Cali sobre el pulso electoral por la Alcaldía, en los primeros hervores de una campaña que tras el cierre de inscripciones, el sábado pasado, muestra en el partidor a ocho aspirantes, muchos de los cuales probablemente no llegarán hasta el final, mientras que desde algunos sectores ya se comienza a hablar de “juego sucio” y se denuncia que hay candidaturas que “están estimulando el odio y la polarización”, como se lo dijo a El Espectador el exvicepresidente y hoy candidato del Partido de la U, Angelino Garzón.

Una postura que según el exrepresentante a la Cámara Wilson Arias, la carta del Polo Democrático para la capital vallecaucana, lo que busca es poner un paraguas a las críticas que se ven venir: “Angelino intenta salvarse del debate y del reclamo público por sus posturas contradictorias, pues incluso me invitó a hacer un frente de izquierda anti Casa de Nariño, anti Partido de la U y anti Roy Barreras. Pero cuando decide abrazarse a ellos, nos dice que no es bueno polarizar. Ese discurso es funcional a su decisión política y la ciudadanía sabrá preguntarse sobre las incoherencias”, dice.

De hecho, los demás aspirantes tampoco ven polarización y mucho menos juego sucio, y prefieren centrarse en sus propuestas de campaña. Y ahí, los temas de movilidad y seguridad concentran la atención, más aún en la perspectiva de un eventual posconflicto en caso de concretarse un acuerdo de paz con las Farc. Por ejemplo, para Maurice Armitage, candidato por firmas del movimiento Creemos Cali y para muchos otros la ficha de los empresarios —algo que él niega diciendo que mientras en los clubes sociales le dicen comunista, en Aguablanca le llaman oligarca—, los esfuerzos deben dirigirse a construir una ciudad más justa y equitativa de verdad.

“Yo les digo a los empresarios que tenemos que ser más distributivos. Mientras en Cali se acuesten 180 mil personas con tan solo una comida diaria, nunca tendremos seguridad. La falta de oportunidades hace que los jóvenes caigan en las redes delincuenciales”, advierte Armitage. Líder social y empresarial, fundador y presidente de la Siderúrgica de Occidente (Sidoc), de Cementos San Marcos y del Ingenio de Occidente, cree que el posconflicto, antes que un problema, implica un gran reto social para una ciudad que no sólo es la capital del Valle del Cauca, sino de todo el suroccidente colombiano.

Roberto Ortiz es el aspirante del Partido Liberal. Exrepresentante a la Cámara, es más conocido como el Chontico por ser el dueño de la empresa Apuestas Azar, cuyo producto estrella es el “Chontico Millonario”, que venden más de 2.000 mujeres cabeza de familia. El proceso de la entrega del aval estuvo lleno de polémica, pues aunque la Dirección Departamental del Partido le dio el visto bueno, la Dirección Nacional se demoró en tomar la decisión. Eso, dice él, antes que perjudicarlo lo benefició: “Sentí que me hicieron publicidad gratis y la gente en los barrios me decía: por algo no le quieren dar el aval, porque como usted no pertenece a esa clase política tradicional”.

Y ante lo que se escucha en las calles sobre populismo y chequeras, Ortiz tiene su propia visión: “Armitage es un hombre que reparte las utilidades con sus trabajadores, Ortiz es una persona que no solo ayuda a sus trabajadores sino a la comunidad menos favorecida y Angelino viene hablando desde hace 15 o 20 años y tiene a su favor una corriente de opinión”. Frente al tema de la seguridad, habla de inteligencia policial efectiva y de la creación de cuerpos élites, compuestos por 500 o 1.000 uniformados, que se rotarían cada seis meses para que no se contaminen y estarían equipados con lo último en armas y tecnología para operar.

El candidato del Partido Conservador es Carlos José Holguín. Exsecretario de Gobierno del actual alcalde, Rodrigo Guerrero, no le molesta que le califiquen de “delfín” por ser hijo de Carlos Holguín Sardi, excongresista, exgobernador y exministro. “Mi padre ha sido un motivador, pero esta no es una vocación repentina, es algo que se ha venido forjando desde hace mucho tiempo”, asegura. Como muchos conservadores, piensa que llegó la hora de la renovación en la colectividad. “En Cali estamos en un momento coyuntural y hay que empezar a darles soluciones a los problemas de movilidad, seguridad, informalidad, suministro de agua potable o deserción escolar, entre otros”, señala.

Michel Maya se ganó el pulso por el aval del Partido Verde, que no le querían dar. ¿Por qué? El candidato habla sin pelos en la lengua: “Nos están pasando cuenta de cobro por nuestras críticas a las incoherencias del partido, que avaló personas sin interés de construir una organización distinta, una opción política renovadora, y estoy hablando del senador Jorge Iván Ospina y la representante Ana Cristina Paz, que querían llevar a los verdes a la candidatura de Angelino Garzón. Si ellos quieren estar allá, están en su derecho, pero nuestra visión es distinta y lo que queremos es transformar a Cali y no seguir con lo mismo”.

Wilson Arias, como ya se dijo, es el candidato del Polo Democrático. En el tarjetón, al menos por ahora, también están la expesista María Isabel Urrutia, por el Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), y María Isabel Larrarte, por Autoridades Indígenas de Colombia (Aico). Los tres aspiran a conquistar ese 50% de caleños apáticos y abstencionistas. En torno a Urrutia se tejen versiones en el sentido de que su campaña estaría siendo apoyada por dirigentes que buscan dividir el apoyo popular que aparentemente tienen Garzón y Ortiz, para favorecer a Armitage. La lucha apenas comienza, el camino es largo y culebrero y la posibilidad de alianzas está abierta.