"White Girl", la juventud sin límites

Elizabeth Wood presentó en el Festival de Cine Independiente de Bogotá su ópera prima, en la que retrata la sociedad neoyorquina actual a través de la vida de una joven adolescente.

Elizabeth Wood en su visita a Colombia. Esta es la primera vez que la estadounidense sale de su país natal para promocionar la película. / Gustavo Torrijos
Elizabeth Wood en su visita a Colombia. Esta es la primera vez que la estadounidense sale de su país natal para promocionar la película. / Gustavo Torrijos

White Girl no es una película inspirada en la amistad, el romance o la riqueza. Tampoco es un melodrama autorreflexivo. Es un filme que gira en torno a las drogas, la promiscuidad y el descontrol de una joven universitaria de 19 años que al mudarse a un barrio latino en Queens (Nueva York) vive una serie de situaciones provocadas por su adicción a los alucinógenos.

¿Hasta qué punto es capaz de llegar una joven adolescente sin límites? Cuando Elizabeth Wood era niña, sus padres le dijeron que era importante que viera la película Kids (1995) de Larry Clarke, la misma que estremeció el cine por contar la vida de un grupo de jóvenes neoyorquinos que estaban sumergidos en el alcohol, las drogas y el sexo. Aunque su intención era prevenir y alejar a Wood de los peligros en los que podría caer, esto causó el efecto contrario en ella, pues le dio mayor curiosidad y se atrevió a experimentar.

Además, este filme la llevó a interesarse por primera vez en crear personajes y contar historias. “Me di cuenta de que había un cine que era real, honesto y que podría hablar de un tema en especial”.

Por eso quiso que su primera película, White Girl, se basara en parte de su vida, a través de una retrospectiva de cuando tenía 20 años y se marchó de su lugar de nacimiento, Oklahoma (EE. UU.), para vivir en Nueva York, donde estudió arte.

En el barrio en el que vivió, Wood conoció a un grupo de jóvenes vendedores de alucinógenos, de quienes posteriormente se hizo amiga. Cuando uno de ellos terminó en la cárcel decidió hacer un documental sobre farmacos mientras lo ayudaba a volver a la libertad.

“Durante dos años escribí el guion de White Girl. Fue una experiencia muy intensa. Al principio tenía mucho miedo de enseñarles la historia a las personas, pero una vez la conocieron recibí muchos comentarios positivos. En total fueron siete años para poder lanzarla”.

En la película, la protagonista es Leah (Morgan Saylor), que junto con su mejor amiga se muda a Ridgewood, un barrio latino en Queens. Es verano y Leah está a dos semanas de iniciar su segundo año en la universidad. Una noche, en medio de una fiesta en su apartamento, la chica de tez blanca y cabello rubio platinado sale a buscar marihuana. En la calle del frente está Blue (Brian Marc), un puertorriqueño vendedor de drogas, con quien inicia un romance.

Leah conoce a su jefe, el director de una revista, quien la induce a oler cocaína y la invita a una fiesta a la que asisten personas con mucho dinero. En ese momento ella les sugiere a sus nuevos amigos ir a vender papeletas de 20 gramos a un alto costo.

Después de que Leah acompaña a Blue a comprar un kilo de coca, la policía lo arresta. Sin embargo, la evidencia queda en sus manos y ella debe decidir qué hacer: ¿devolverla para salvar a Blue del traficante que se la vendió o quedarse con ella para pagarle un abogado?

La habilidad con la que son interpretadas las difíciles situaciones que atraviesa Leah se debe a la actuación de Morgan Saylor, de 21 años, que estuvo dispuesta a tomar los riesgos que requería el filme, como que su personaje se apropiara de su sexualidad y la mostrara como quisiera, sin ningún tipo de pudor.

Wood es muy crítica de su trabajo, lo que la llevó a cuidar cada detalle de su protagonista para que se viera como ella quería. Para esto, como antesala del rodaje, salió con Saylor y otros actores a fiestas. Además le dio una lista de reproducción que incluía canciones como Toxic, de Britney Spear, y Spread, de Outkast. Temas que complementan el ambiente sonoro de la película cuando Leah sale a disfrutar de la noche neoyorquina.

La película, que se estrenó en el Festival de Sundance, contó con una producción de bajo presupuesto —tan sólo un millón de dólares, que salieron de pequeños inversionistas—, por lo que la grabación de cada escena sólo podía durar entre dos y tres horas, lo que implicó que no hubiera tiempo para repasarlas o retomarlas y exigiera un mayor esfuerzo para encontrar la toma perfecta y que el trabajo fluyera.

Elizabeth Wood le da a esta película un ritmo rápido y secuencial. “Hubo escenas que se quedaron por fuera, pero quería que fuera un filme directo y al punto, por lo que si no servían para llegar a ello las borraba”.

Su cámara nunca interrogó o juzgó a su protagonista por sus actos. Por el contrario, mientras más cerrado era el plano, más conexión creó entre el público y sus personajes. Era como si buscara que el espectador entendiera la vida de Leah.

Por ello, con el mismo cuidado con el que Wood expone las escenas de sexo entre Leah y Blue, o Leah y su jefe, lleva a la pantalla el momento en el que esta chica es violada por el abogado que la va ayudar a sacar a su amigo de la cárcel. En este punto el silencio se convierte en un personaje más, no hace falta ningún dialogo para expresar el dolor que le produjo esa noche de tragos y excesos. El silencio es la denuncia de lo ocurrido.

En medio de la historia, su directora aclara que no es una película autobiográfica, pues, además de combinar elementos de ficción, esta podría ser la vida de cualquier mujer que está interesada en explorar momentos de su juventud. En donde sin miedo puede asumir su sexualidad libremente, consumir drogas o decidir sobre su cuerpo sin importar los cánones que establece la sociedad.

En medio de ese mundo de excesos, White Girl retrata una sociedad neoyorquina sin límites y denuncia los problemas raciales, económicos e institucionales que hay en Estados Unidos. Dejando, también, una crítica a la corrupción del sistema legal.

Última función de “White Girl” en IndieBo: sábado 23 de julio a las 8:45 p.m., en Cine Colombia Avenida Chile.