¿Ya sabe por quién votar? Así es el presidente que quieren los artistas

“Quiero un presidente…” es una convocatoria de textos basados en el poema de la artista Zoe Leonard “I want a president…” que Espacio Odeón y editorial Salvaje están recibiendo para ser leídos públicamente en Bogotá y Cali.

El poema de Zoe Leonard está publicado en la fachada de Espacio Odeón de Bogotá. La lectura pública de los textos basados en este poema será el 14 de junio en Bogotá y el 15 de junio en la fundación Lugar a dudas de Cali. Foto: Cortesía Espacio Odeón.

Con la intención de hacer una reflexión pública acerca de la figura de presidente y sin apoyar a ningun político en particular, Espacio Odeón y editorial Salvaje abrieron una convocatoria de textos basados en el poema “I want a president…” de la artista norteamericana Zoe Leonard para ser leídos públicamente y con micrófono abierto en Bogotá y Cali.

El poema nació en circunstancias particulares a su contexto: un momento en el que el SIDA estaba matando muchas personalidades del mundo artístico en Nueva York; inspirado puntualmente en la candidatura presidencial de una mujer “desconocida” compitiendo contra señores como George Bush y Ross Perot. “En ese momento no tuvo mayor circulación sino hasta que lo volvieron una postal y fue casi un “proto-meme” que ha sido resucitado en periodos de varias campañas presidenciales alrededor del mundo”, dijo Diana Cuartas, coordinadora del Programa alternativo de Odeón y una de las organizadoras de la iniciativa. 

En la fachada de Espació Odeón está publicado el poema de Leonard: 

Quiero una lesbiana de presidenta. Quiero una persona con SIDA de presidente y un maricón de vicepresidente y quiero a alguien sin seguro médico y que haya nacido en un lugar donde la tierra esté tan saturada de desechos tóxicos que no haya podido elegir si le daba leucemia. Quiero una presidenta que haya abortado a los dieciséis y quiero un candidato que no sea el menos malo.  Quiero un presidente que haya perdido a su amante por culpa del SIDA, que todavía lo vea cada vez que cierra los ojos y sepa qué se siente abrazar a alguien que se muere. Quiero a un presidente que no tenga aire acondicionado, que haya hecho fila en la clínica, en la EPS, en la oficina de bienestar social y haya estado desempleado, que haya sido despedido, acosado sexualmente, agredido por marica y que haya sido deportado. Quiero a alguien que haya pasado la noche en la cárcel, al que le hayan quemado la casa y que haya sobrevivido a una violación. Quiero a alguien que se haya enamorado y sufrido por amor, que respete sexualmente a los demás, que haya cometido errores y aprendido de ellos. Quiero una mujer negra de presidenta. Quiero a alguien con los dientes torcidos y con actitud, alguien que haya comido esa asquerosa comida de hospital, alguien que se trasvista y haya consumido drogas y estado en terapia. Quiero a alguien que haya sido acusado de desobediencia civil. Y quiero saber por qué esto no es posible. Quiero saber en qué momento empezamos a creer que un presidente es siempre un payaso. Siempre un proxeneta y nunca una puta. Siempre un jefe y nunca un trabajador. Siempre un mentiroso, siempre un ladrón, que permanece impune.

“Quiero un presidente…”.  Zoe Leonard, 1992.

Sin querer hacer campaña hacia uno u otro candidato, las mujeres que están detrás de Odeón y la editorial Salvaje se unieron para aterrizar este poema en nuestro propio contexto y presentar un punto de vista del gremio artístico ante el momento político del país. “Nos pareció importante abrir un espacio de enunciación en un momento coyuntural y con la lectura pública buscamos poder compartir esto con la ciudadanía de una manera más abierta, que se pueda salir un poquito de las dinámicas de opinión en redes sociales”, dicen las organizadoras.

Hasta la fecha se han recibido textos de directores de cine, artistas, escritores y periodistas con inquietudes e imágenes sobre la figura de presidente en planos de luchas que posiblemente jamás ha vivido. Experiencias cotidianas y comunes en la vida de la mayoría de los ciudadanos. Algunos de ellos son:

Quiero un presidente por Luis Ospina, cineasta

No quiero un presidente chocarrero, burletero, puñetero, altanero, arrogante, denigrante, desafiante, insultante, colérico, impúdico, irónico, ilógico, cínico, hermético, caótico, perifrástico, pleonástico, esquizófrénico, parabólico, paradójico, inservible, irreparable, irresponsable, implacable, indolente, insolente, impertinente, repelente, recurrente, maldiciente, demente, senil, pueril, brujeril, burlón, ramplón, parcial, sectario, atrabiliario, escabroso, empalagoso, tortuoso, tendencioso, rencoroso, sentencioso, verboso, cenagoso, vertiginoso, luctuoso, memorioso, caprichoso, jactancioso, ocioso, oscuro, nublado, empantanado, alucinado, desquiciado, descentrado, solapado, calculado, obstinado, atrabancado, desorbitado, iracundo, bufo, denso, impío, arcano, arcaico, repetitivo, reiterativo, exhaustivo, obsesivo, jacobino, viperino, vituperino, luciferino, ciego, sordo, necio,  obsceno, terco, torvo, gratuito, execrable, excéntrico, paranoico, infame, siniestro, perverso, relapso, pertinaz, veloz, atroz, soez, sagaz, mordaz, feliz, falaz, olvidadizo, inmoral, insensato, payaso, deslenguado e hijueputa. 

Adjetivos prestados de un texto de  “Entre fantasmas” (1993) de Fernando Vallejo

 

Quiero un presidente por María Isabel Rueda, artista plástica

Quiero un presidente que nunca haya votado para elegir un presidente. Quiero una presidenta que se siente en una mesa a dialogar con los espíritus de sus familiares y amigos muertos.Quiero a alguien que se levante todos los días sin ganas de ir a trabajar y que todos los días cambie de sexo. Quiero a una vieja loca y fea de presidenta que cite pedazos de los libros de Rita Indiana en sus discursos.

 

Quiero un presidente por Rubén Mendoza, director de cine 

Yo quiero un don nadie para presidente. Una doña. Alguien que no aspire a nada. Que sea capaz de tomar la decisión más difícil de humano en estos tiempos: no hacer nada, no ser nadie. Que un político no haga ya es bastante. Quiero un presidente libre de expectativas, de zapatos prestados, de zapatos del otro. Quiero alguien con la fuerza de los ñeros, tanta como para darle la espalda al progreso, capaz de parar el crecimiento, incapaz de dar un paso al frente. Quiero un presidente echáopatrás. Quiero un presidente que valore el placer ajeno más que el propio, que se muera si le toca por atender la piel ajena, que sepa hacer venir y varias veces antes de venirse. De escurrirse. Quiero un presidente malhablado, un presidente que vaya a cine y se ensucie con las poetas. Quiero un presidente que dignifique la palabra cerdo, bestia, o rata. Animal. Quiero un presidente que rectifique. Un presidente que sepa a quién matar porque matándolo evita la muerte de otros cientos, inocentes en su nombre: así implique su suicidio. Quiero un presidente con puntería, con dulces largos dardos de veneno en la lengua. Un presidente preciso. Un presidente que se sepa un turista del dolor, un extranjero: un presidente que tenga dolores impuestos y no como siempre dolores elegidos. Un presidente que renuncie, que desmonte la presidencia, que dinamite el palacio, que nos lleve de la mano al mar y nos regale su naufragio, y nos deje ver como se ahoga: mientras tanto nosotros brindaremos.

 

Quiero un presidente por Chucky García, periodista y programador artístico

Quiero un presidente de película. Que como en “El Aro” viva en la profundidad de un pozo y con la vanidad limitada a tener el pelo sobre la cara. Quiero un presidente sin sagas, de una sola cinta, a la que solo fueron unos pocos por ser una colombiana que solo estuvo en cartelera un fin de semana porque el país, como al espartano jorobado y feo de “300”, le dio la espalda y la marginó para siempre. Quiero un presidente como “Birdman”, con un final ambiguo, pero con la determinación de saltar al vacío y no hacer nido en el poder en el momento en que el pueblo más lo aclama; incluso puede ser uno dirigido por Alejandro González Iñárritu pero que a diferencia de DiCaprio nadie premie por haber sobrevivido al ataque de un oso ni a las frías aguas de un río. Quiero a alguien como el tierno Ewok que muere en el “El Retorno del Jedi” y que se roba la pantalla grande pero segundos después nadie extraña; alguien como el Gremlin solitario que fuma y bebe whisky mientras escucha jazz en el rincón de un bar y que si bien no es exterminado por los humanos pronto morirá de tabaquismo, en todo caso. Quiero a un presidente de película pero que empiece de una, sin intros de productoras gringas o logos de entidades nacionales de fondos para el cine, de esas que en los créditos lucen como prendedores de Herbalife en la chaqueta de un indigente. Alguien cuyo mandato se acabe incluso en el momento menos esperado del filme, o que cuando uno abandone el teatro para ir al baño y regrese preguntando si pasó algo, la persona de al lado responda “Tranquilo, no se perdió de nada”. 

 

Quiero un presidente por Matilde Guerrero, artista plástica

Quiero una Puta transgénero de presidenta. Quiero una persona desnutrida de presidente y una webcamer  de vicepresidente y quiero a alguien sin empleo fijo, ni pensión  y que haya nacido en un lugar donde el agua esté tan saturada de Cianuro y Mercurio que no haya podido elegir qué deformación física sufrir. Quiero una presidenta que haya cuidado desde los 13 a sus hermanos menores y quiero un candidato que no sea egresado del Moderno, del Helvetia, del San Carlos o que haya hecho un curso de verano en Harvard.  Quiero un presidente que haya perdido a su amante por culpa de los Paramilitares, que todavía lo vea cada vez que cierra los ojos y sepa qué se siente abrazar a alguien que mataron. Quiero a un presidente que no viva en Praderas de Potosí o sea miembro del Club el Nogal, que le haya tocado poner Tutela en la clínica, en la EPS, en la oficina de Colpensiones y haya sido un vendedor ambulante, que haya sido perseguido por la policía que defiende el espacio público por encima de la dignidad humana, violado sexualmente en su infancia, agredido por ñero y que le hayan negado visas. Quiero a alguien que haya pasado la noche en la selva, al que le hayan allanado injustamente la casa y que haya sobrevivido a las Masacres del Aro. Quiero a alguien que esté enamorado y que conozca el amor, que respete las identidades de género y las orientaciones sexuales de los demás, que la haya cagado y que la siga cagando mientras aprende. Quiero a una mujer que haya sido empleada doméstica desde los 12 de presidenta. Quiero a alguien con la cara quemada con queroseno y con resentimiento social, alguien que todas las noches haya sido encerrado en su propia casa, por su madre mientras esta salía a trabajar, alguien que haga parodias y que consuma drogas, que sepa que la marihuana no te pone violento y que haya sido internado en un manicomio. Quiero a alguien que haya sido acusado de rebelde y subversivo. Y quiero saber por qué esto no es posible. Quiero saber en qué momento empezamos a creer que un presidente es siempre un payaso pagado por el narcotráfico. Siempre un General y nunca un soldado. Siempre un patrón y nunca un sirviente. Siempre un asesino, siempre un cínico, que permanece impune.

La lectura pública se hará en Bogotá el 14 de junio en Espacio Odeón (Cra. 5 #12C-73) y  en Cali el 15 de junio en la fundación Lugar a dudas (calle 15 norte #8n-41).