Yo, Carmen es todas las mujeres

La obra, Yo, Camen, de la compañía María Pagés estuvo a cargo de la inauguración oficial de la 3ra Bienal Internacional de Danza en Cali.

La bienal de Danza de Cali se inauguró con la obra Yo, Carmen, de la compañía María Pagés. Bienal Internacional de Danza

“Voy desandando la vida, desmigajando el silencio. Sin maquillaje me miro, (ay) por fin me veo” son los versos de Belén Reyes que se convierten en los versos hablados de lo que Yo, Carmen gesticula con su cuerpo durante casi dos horas.

Son siete bailaoras que se convierten en una sola mujer, Carmen o usted misma, que grita al unísono que se libera de los estereotipos, de la frustración de no lograr convertirse en la mujer que la sociedad obliga, del fracaso de tratar de ser ellas mismas, porque efectivamente no es fracaso sino una resistencia, una posición política.

La obra no se puede encasillar en lo flamenco y sevillano, sería cortarle las alas a una dramaturgia que combina el baile, la interpretación, la música en vivo y, en especial, la universalización de una mujer que piensa, habla y danza por sí misma.

Por otro lado, tampoco se puede confundir con la Carmen de Prosper Merimée que usa su sensualidad en enredar a los hombres. En Yo, Carmen no hay objetos de deseos ni deseados, solamente una búsqueda por un final en que las mujeres dejen de observarse y apreciarse a través de los ojos de la sociedad.

Ese motivo de lucha inspira a que se reinvindique la autonomía como la razón de ser de la mujer, al placer como el acto de irreverencia que también puede ser base de los principios morales de las féminas según ellas se lo impongan y la felicidad como la burla de triunfo que le gana a los prejuicios y a las ideas prefabricadas.

Esa búsqueda de libertad se aprecia con la fuerza de los movimientos que otorga el flamenco, pues muestra a la mujer altiva, la fuerte, pero a su vez la débil, la que está llena de miedos y razones para bailar.

La narración de cuerpo multiplica a la mujer, sumerge al espectador en ese diálogo que la sociedad evita de por qué se encasilla a la femenidad en maquillaje, medidas perfectas, maternidad y hogar. Cuestiona al hombre y le borra la imagen frívola de la mujer y le grita a la mujer para que se despoje del miedo y sea Carmen, Marta, Claudia, Marcela o la mujer que decida ser. Carmen es todas las mujeres.