“Yo pensaba que ‘El padrino’ iba a ser un fracaso”: Al Pacino

Uno de los actores más importantes de la historia cuenta detalles de la grabación de “El padrino”, cinta que cumple 45 años de su estreno. Pacino relata cómo consiguió el papel de Michael Corleone, el personaje que le cambió la vida.

Al Pacino protagonizó “El padrino”, interpretando a Michael Corleone. La cinta, que se estrenó en 1972, recogió en su primer fin de semana 30 millones de dólares. / Cortesía

Festejando nada menos que 45 años desde el estreno de El padrino, después de proyectar las dos primeras versiones en una maratón de siete horas (gracias al Festival Tribeca y la prestigiosa organización de Robert De Niro), Al Pacino se sentó debajo del retrato de Marlon Brando, en el Teatro Radio City de Nueva York, para recordar los momentos más inolvidables de un cine que le cambió la vida.

¿Podemos remontarnos al principio del principio... hasta aquel primer encuentro con el director Francis Ford Coppola, cuando “El padrino” era sólo un sueño?

Es una historia larga, pero con Francis (Ford Coppola) nos empezamos a conocer en San Francisco, porque él me quería para otro rol. Yo estaba sentado al lado de una mesa de pool con Spielberg y George Lucas, cuando ellos recién empezaban y ni siquiera habían filmado ninguna película. Pero bueno, Francis no me quería para El padrino. Había escrito el guion de una película hermosa. ¿Sabías que él escribió Patton? Es muy buen director, pero también escribe muy bien. La cuestión es que en un principio quería filmar conmigo otra película sobre un profesor que se enamora de una de sus estudiantes. Era hermosa.

¿Y en qué quedó aquel primer ofrecimiento?

Nos rechazaron. Me rechazaron, Francis nunca la filmó… y yo me fui.

¿Cuánto tiempo después volvió Coppola entonces con la idea de “El padrino”?

Un año después sonó mi teléfono en mi apartamento. Cuando lo levanté, era él diciendo “Hola, Al”. Me impresionó que llamara, había pasado mucho tiempo y mi vida también estaba en un lugar extraño, pero le agradecí la llamada con un “Francis, qué bueno escucharte ¿Cómo estás?”. Y me dijo “Muy bien, escucha, quiero que sepas que voy a hacer El padrino”. Y me pareció una locura, porque El padrino era uno de los más grandes libros, una película enorme y yo pensé que iba a ser muy difícil para Hollywood. Me pareció muy extraño, pero igual le dije bromeando “Eso es bueno, Francis” (risas). Yo había leído el libro y de verdad era muy bueno, muy entretenido. Y ahí fue cuando él me dijo que estaba pensando en usarme como Michael Corleone. Enseguida pensé que estaba loco. Le pedí que me dejara pensarlo por un segundo. Y enseguida se me ocurrió que el buen rol era el del otro hermano, Sonny, esa era la parte que yo quería. Estaba seguro de que yo podía hacer lo que terminó haciendo después Jimmy (James Caan). Y con el teléfono en la mano yo pensé “No creo que pueda hacer Michael”… pero no se lo dije. Cortamos y me acuerdo que pensé “Esto es un sueño o una broma”, pero fue todo muy real.

Para quienes no lo recuerden o tal vez extrañamente no hayan nunca visto alguno de los tres episodios de El padrino, la historia en realidad es una trilogía del inolvidable rol de Al Pacino como Michael Corleone. Desde un principio, cuando se había enlistado en el ejército porque no quería saber nada con los mafiosos negocios de la familia, hasta que otros mafiosos atentan con la vida de su padre Don Corleone (Marlon Brando) y él decide vengarlo, para ocupar después el lugar del hermano mayor (James Caan), vengando en el camino más muertes familiares, con más ingeniosos y crueles asesinatos. Con el agregado de Robert De Niro en la versión más joven de Don Corleone o Diane Keaton como el gran amor de Michael Corleone, además de la brillante dirección de Francis Ford Coppola, la superproducción cumple 45 años de historia en el cine. Una historia muy difícil de repetir, en calidad y talento.

¿Es verdad que al principio, en los estudios Paramount no querían ni verlo en el rol de Michael Corleone?

Tal cual. Alguien llegó a decir “¿Brando? ¿Pacino? Por encima de mi cadáver”. Pero Francis (Ford Coppola), con lo inteligente que es, cambió el horario de filmación y puso la escena de la venganza de la mafia cuando yo le disparo al capitán de Policía y al jefe de la familia Sollozo (que querían matar a Don Corleone). Aquella escena no estaba programada para filmar aquel día, pero el estudio no me quería. Y después de filmarla, me dejaron.

¿Todo gracias a la fe que le tuvo el director Francis Ford Coppola?

Sí. Hay que tener mucha suerte para que un director te quiera por un personaje. Es realmente increíble. Es como cuando te quiere alguien. No sabes por qué te quieren, pero te aprecian y por eso es imposible que no lo quieras también. Y Francis me quería mucho , no lo sé, pero yo lo quiero. Sólo porque él me quería tanto pensé que debería aceptar el rol. Pero el estudio no me quería, ni siquiera después que me contrataron. Me acuerdo de que, incluso en medio del rodaje, Francis incluso estaba preocupado.

¿Por qué?

Yo era nuevo en el cine. No sabía lo que estaba haciendo, pero por alguna razón no paraba de pensar todo el tiempo en este personaje. Yo estaba viviendo en la Calle 90 y Broadway y me iba a caminar todos los días hasta el Village, pensando todo el tiempo sobre Michael Corleone, tratando de imaginar hasta dónde podía llevarlo. Tenía muchas ideas, pero por alguna razón no lograba expresarlas bien.

¿Cuántas pruebas tuvo que pasar para conseguir finalmente el rol?

Fueron incontables. Parecía que siempre yo estaba a prueba, porque seguí tomando pruebas incluso después de conseguir el rol.

¿En ningún momento se cansó de tantas idas y venidas?

En un momento yo dije “Por favor, Francis, está bien, ya vamos a poder trabajar juntos en el futuro”. Pero él insistió conmigo. Me parecía un sueño, de verdad, era demasiado. Y por eso hice todo lo que él quería, incluso cuando yo dije que ya no estaba interesado para nada.

¿No es cierto que también ya se había comprometido antes para otra película, “The gang that ouldn´t shoot straight”? ¿Qué pasó con aquel rol?

Terminaron llevándome a juicio. Y para cuando terminé El padrino me quedé sin un centavo, todavía les debía 15.000 dólares a los abogados. De eso me acuerdo muy bien.

Más rumores por confirmar. ¿Es verdad que después de filmar las primeras escenas de la boda usted había salido con Diane Keaton y usted mismo dijo que “El padrino” iba a ser un fracaso?

Absolutamente. El guion era muy bueno, pero todo el ambiente que había en aquel rodaje, éramos todos jóvenes y sin experiencia. No sabíamos lo que era el cine, especialmente cuando estábamos filmando alguna escena y alguien se metía del otro lado diciendo “Esto no está saliendo bien”. En ese entonces, pensaba cuándo iba a caer la pelota. Me acuerdo que yo estaba mareado todo el tiempo, en la escena de la boda, con Diane tomamos demasiado . Era todo un caos y nosotros éramos actores de teatro. No estábamos acostumbrados al cine. Era todo surrealista para nosotros. Y empezamos a tomar con Diane (Keaton), imaginando qué podíamos hacer después. Yo le dije “Este es el fin, es la peor película que hicimos, no sabemos nada de esto”.

¿Y el director Francis Ford Coppola nunca se dio cuenta de que se había emborrachado tanto aquel primer día de rodaje?

Me acuerdo de que Francis me llamó cuando él estaba con su familia y me dijo que empezara a demostrar algo. “Te tengo confianza –me dijo–, pero no sé lo que estás haciendo” y me contó que había mandado a Paramount lo que habíamos filmado. Parecía que todo estaba bien, pero no, mi mente solo pensaba en el final donde Michael era mucho más enigmático. Al principio, nadie le presta atención y por eso también llama tanto la atención después. Eso es lo que esperaba yo y es lo que traté de orquestar con mi personaje. Pero aquel día que filmamos la boda, cuando volví a entrar, nadie me hablaba, solo Francis (Ford Coppola).

¿Es una broma? ¿De verdad lo ignoraron por completo durante el principio del rodaje?

Sí. El mejor para mí era Al Ruddy (el productor, que terminó llevándose los dos Óscares que ganó El padrino como Mejor Película). Por alguna razón, Al siempre se me acercaba cuando filmábamos, diciendo que yo iba a estar muy bien… Yo no sabía lo que estaba haciendo, pero él me daba coraje. Fue el único que me hablaba, porque en medio de las escenas me acuerdo de que podía escuchar gente que se reía atrás y era por mí.

¿Es verdad entonces que con Robert De Niro tampoco se dirigieron la palabra durante el rodaje, por la rivalidad que había entre ustedes peleando siempre por los mismos personajes?

La verdad es que nosotros nos conocíamos desde hacía tiempo (con Robert De Niro). A lo mejor nos llamaron para los mismos personajes, pero nada más, no había ninguna rivalidad. En cierta forma crecimos juntos. Una vez, él incluso me dijo que si yo no hacía Scarface, él la iba a hacer. Y eso me motivó por completo (risas).

¿Se siente que pasaron realmente 45 años desde el estreno de “El padrino”?

Hoy en día todo se siente que pasó hace demasiado tiempo (risas). Pero no, no se siente que fue hace tanto, porque El padrino es algo que siempre quedó en mi conciencia. Es una referencia constante, es una época del cine que en cierta forma siempre está presente conmigo.

 

 

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