Zarzuela de carne y vísceras

El Teatro Mayor presenta hasta el 2 de marzo este montaje contemporáneo, dirigido por el español Emilio Sagi, con música de Federico Moreno Torroba y libreto de Federico Romero Sarachaga y Guillermo Fernández.

‘Luisa Fernanda’, bajo la dirección escénica de Emilio Sagi, es una producción del Teatro Real de Madrid, en coproducción con la Washington Opera y Los Angeles Opera. / Javier del Real

Emilio Sagi Barba tuvo a cargo el estreno de la zarzuela Luisa Fernanda en 1932. Hoy, más de 80 años después, su nieto, con quien comparte nombre, apellido y amor por las artes sonoras, es el responsable del debut que se realizará de esta pieza en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo el martes 25 de febrero.

El barítono Emilio Sagi Barba, uno de los más reconocidos en el canto lírico durante las primera décadas del siglo pasado, y Emilio Sagi, el director escénico reconocido por montajes contemporáneos de impacto, siempre optaron por resaltar el aprovechamiento de las capacidades histriónicas por encima de elementos accesorios como la escenografía y los aditamentos tecnológicos.

La influencia decidida de su abuelo y la intención de recargar el género de la zarzuela hicieron que Emilio Sagi tomara el liderazgo para elaborar el montaje Luisa Fernanda, con música de Federico Moreno Torroba y libreto de Federico Romero Sarachaga y Guillermo Fernández. Por eso, asumió con gusto la propuesta de convertir en realidad lo que antes era una simple idea y se metió de lleno en esta producción del Teatro Real de Madrid, en coproducción con la Washington Opera y Los Angeles Opera.

Para esta versión de Luisa Fernanda, Sagi desechó los anticuados y pensó en una zarzuela llena de sentimientos y cargada de personajes reales. Se apartó de los roles a la antigua para que los jóvenes se identificaran y disfrutaran de un género musical de escasa divulgación en la actualidad.

“No me preocupa pensar en lo que se hizo antes a partir de esta zarzuela. Sólo me concentré en mi versión y tuve el riesgo de cortar los diálogos innecesarios y fuera de contexto. Este montaje es libre y se lo ofrezco al público en general para que lo paladee desde Los Ángeles, pasando por Madrid y hasta llegar a Bogotá. No lo quise suscribir a un escenario particular, ni a una fecha tampoco”, cuenta Emilio Sagi, quien adelantó un doctorado en Filología Inglesa en la Universidad de Oviedo.

Para el director escénico español, cuando se monta un espectáculo de zarzuela o de ópera lo necesario es aunar las capacidades artísticas de todos los actuantes. Esta versión de Luisa Fernanda se ha montado igual en Washington o en La Scala, de Milán. Emilio Sagi no intentó hacer algo diferente, sino que su adaptación logró la sintonía de todas las instancias que participan en ella. Por ejemplo, con los coros consiguió darle una proyección especial y eso que en cada ciudad tuvo cantantes distintos.

“Estoy muy contento con el resultado de esta producción del Teatro Real de Madrid. Mi deseo era quitarle esa especie de olor a barato, a cutre, que tiene la zarzuela y por eso la convertí en una propuesta sintética y moderna sin que perdiera los sentimientos, como la nostalgia, que la pueden caracterizar”, asegura Sagi, quien considera que los montajes ostentosos quedaron en el pasado y ahora es el tiempo de realizar propuestas simples en las que se resalte la humanidad, el corazón y el alma de quienes intervienen en ella.

A la zarzuela se le ha mirado como un género menor, porque algunos montajes han pecado por sus excesos. Este género tuvo unos años grandiosos, pero después las compañías privadas se quedaron sin recursos para presentarla como se debía y la crisis hizo mella en esta especie de espectáculo lírico. A ese hecho hay que sumarle que la dictadura en España la empleó ladinamente y eso afectó su desarrollo. En la actualidad, las cosas han cambiado y teatros muy importantes en el mundo la han acogido y respaldado como sucede ahora con el Teatro Mayor.

“Para mí no puede ser un género menor, porque permite el desarrollo artístico. Las historias que más me interesan tanto en zarzuela como en ópera son las que tienen mucho corazón y pasión. Casi no me gustan aquellas que se caracterizan por ser trascendentales y metafísicas. Por supuesto que he hecho montajes a partir de ellas, pero prefiero el contenido lleno de carne y de vísceras”, argumenta el director escénico, quien debutó en el año 80 y aún sigue investigando los textos a partir de una metodología muy universitaria, lo que ha arrojado destacadas puestas en escena.

El estudio a profundidad de la literatura inglesa y de las manifestaciones literarias de Estados Unidos le ayudó a Emilio Sagi a asumir las obras musicales de una manera particular. El análisis de los textos y la apropiación de los contextos le proporcionaron muchas armas para captar los sentidos alternos en las óperas y en las zarzuelas. La literatura en un idioma distinto al suyo fue el camino para buscar más allá de lo simple y, además, supo de la urgencia de establecer prioridades.

“Antes se hacían muchas ‘morcillas’ en los montajes y había muchos espacios para la improvisación, pero en la actualidad no hay tiempo para eso. Ahora el artista debe pegarse al texto y la zarzuela debe tener el mismo rigor de una ópera. La improvisación como referente del proceso de construcción de una artista es totalmente válida y se debe respetar. Se deben seguir las directrices, pero la manera en la que se hagan sí es propia. Quienes trabajamos con la lírica lo hacemos con artistas, con seres humanos, y ese proceso es genial”, concluye Emilio Sagi, quien cree que su abuelo, el barítono Emilio Sagi Barba, aplaudiría el camino que tomó para darle solución al montaje en el que participó durante los años 30, saliéndose del decorado cutre de cartón. Por fortuna para la zarzuela, la dinastía Sagi sigue haciendo arte en su beneficio.

 

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‘Luisa Fernanda’. Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, calle 170 Nº 67-51. Febrero 25 a marzo 2. Informes y boletería: www.primerafila.com.co.

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