2013 fue un pésimo año para los bancos privados

21 bancos suizos entre los 94 analizados por el estudio constituyeron provisiones para pagar eventuales multas.

2013 fue un pésimo año para los bancos privados, como lo demuestra el hecho de que más de un tercio declararon pérdidas, según un estudio publicado el miércoles en Zurich por la auditora KPMG.

Además de la mala coyuntura económica, los bancos privados suizos, especializados en la gestión de fortuna, se han visto afectados por las medidas fiscales impuestas por Washington para regularizar la situación de los fondos no declarados depositados en ellos por defraudadores estadounidenses.

Con este motivo, 21 bancos suizos entre los 94 analizados por el estudio constituyeron provisiones para pagar eventuales multas y gastos de abogados. El total de dichas provisiones asciende a unos 900 millones de CHF (750 millones de euros).

En lo que respecta a la rentabilidad, más de un tercio declaró pérdidas en 2013, frente al 20% de 2012.

Además, el crecimiento se desaceleró o se estancó en 2013 en el caso de 59 de los 94 bancos analizados.

A ello se suma que muchos clientes retiraron sus fondos de los bancos privados suizos el año pasado, en particular de las entidades pequeñas y medianas.

En cambio, los grandes bancos concentraron la llegada de capital, que se elevó a 18.600 millones de CHF.

Los informes de gestión de 2006 a 2013 muestran que la mayoría de los bancos privados suizos registraron una caída del rendimiento de los fondos propios a largo plazo. Más de un tercio (36%) admite una caída continuada del rendimiento en este periodo, con un rendimiento medio del 4,5%.

No obstante, 16% de los bancos analizados registran desde la crisis financiera un rendimiento de fondos propios medio de 14,9%.

El sector de los bancos privados suizos atraviesa de hecho por una fase de consolidación.

De enero a julio de 2014, hubo 9 operaciones de fusión y adquisiciones representando 125.000 millones de CHF de activos.

A título comparativo, en 2013 hubo 12 operaciones de adquisición que representaban cinco veces menos de activos.

KPMG anticipa una nueva aceleración de las fusiones, ya que los accionistas de bancos privados dudan cada vez más de sus inversiones en las instituciones no rentables.

Los grandes bancos, es decir, los que administran más de 25.000 millones de CHF, están resultando los ganadores de este movimiento de consolidación.

En 2013, su parte de mercado aumentó un tercio con relación a 2006 para controlar el 78%.

Los pequeños bancos, que gestionan menos de 5.000 millones de CHF, controlan una parte de mercado inferior al 8%.

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