2017, año de oportunidades y retos

La construcción de edificaciones debe tenerse muy en cuenta en las actuales discusiones de política económica, como la reforma tributaria y las acciones de desarrollo urbano que emprendan los alcaldes en su segundo año de administración.

Invertir en proyectos inmobiliarios puede rezagarse en la fase decreciente del ciclo económico.
Invertir en proyectos inmobiliarios puede rezagarse en la fase decreciente del ciclo económico.

La economía nacional ha seguido enfrentando señales evidentes de desaceleración, motivadas por la caída de los precios de las materias primas y la reversión abrupta del ciclo minero energético, con sus efectos sobre los frentes fiscal, monetario, cambiario, productivo y comercial del país. Sin embargo, para el 2017 se espera que algunas de las fuentes de crecimiento retomen una senda positiva, una vez se despejen los riesgos que estuvieron latentes en 2016.

No obstante, los retos en materia económica seguirán presentes y, en ese sentido, como cadena de valor no podemos desconocer que la construcción de edificaciones, en particular de vivienda, y la decisión de invertir en proyectos inmobiliarios puede rezagarse en la fase decreciente del ciclo económico. Sin embargo, en lectura de sus potencialidades hay elementos como el proceso de urbanización que se vive en las regiones del país, la creciente formación de la clase media, la persistencia de un mercado de arrendamiento para el 50 % de la población y la tendencia decreciente en el tamaño de los hogares, que soportan la necesidad habitacional, y que sumados a la política de vivienda y a la expectativa de ejecución de los programas, alimentan el optimismo sectorial.

Desde el gremio, la perspectiva de crecimiento del PIB de Edificaciones para 2017 es de 4,4 % anual, lo cual describiría un escenario de moderación relativa en el desempeño del sector, pero superior al promedio de la economía y alineado con factores del contexto económico interno y foráneo. Ese contexto describe retos importantes en la consolidación de la oferta de proyectos. En primer lugar está la continuidad en la ejecución de la política de vivienda en los programas vigentes para 2017 (Frech No VIS y Mi Casa Ya), el desarrollo de la segunda fase del programa de vivienda gratuita y, en el caso de los destinos no residenciales, es importante avanzar en la ejecución de los proyectos educativos del Plan Nacional de Infraestructura Educativa.

Desde la demanda, con menores presiones inflacionarias previstas y su consecuente efecto sobre los tipos de interés, es importante entender tres aspectos que seguirán jugando a favor de la accesibilidad de los hogares a la vivienda: la creciente oferta de proyectos en los estratos medios y su relevancia en el contexto del mercado; la dinámica de precios promedio que ha entrado en una fase de estabilización en su crecimiento; y la gran disponibilidad de subsidios tanto para la cuota inicial como a la tasa de interés, enmarca un positivo momento para la inversión.

La dinámica continuará con nuevos retos y oportunidades. El objetivo es seguir generando las condiciones para que la confianza de los hogares y la inversión de las firmas garanticen la sostenibilidad del sector en el largo plazo; por eso, la construcción de edificaciones debe tenerse muy en cuenta en las actuales discusiones de política económica, como la reforma tributaria y las acciones de desarrollo urbano que emprendan los alcaldes en su segundo año de administración.