"La agricultura se envejeció"

El codirector del Banco de la República considera que es necesaria la implementación de una tributación predial rural que permita el acceso a este recurso por parte de quienes tienen vocación agraria.

Carlos Gustavo Cano, codirector del Banco de la República. Archivo

El codirector del Banco de la República, Carlos Gustavo Cano, cumplió el pasado mes de febrero 10 años como miembro de la junta directiva del Emisor y es la cuota analítica del sector agrícola en las decisiones de política económica del Banco Central.

Ha pasado por cargos de alto turmequé. Fue ministro de Agricultura, presidente de la Caja Agraria, fundador y director de la Corporación Colombia Internacional (CCI), presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), gerente general de la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz), entre otros, lo que le deja todo el expertise en la agricultura colombiana.

Justamente conversamos con él sobre el sector rural para conocer su perspectiva frente al futuro de esta rama que ha estado rezagada por décadas a causa de factores como la violencia y las pocas ayudas sostenibles al productor.

¿Cuál es su visión sobre la agricultura en Colombia?

La agricultura ha perdido fuerza representativa dentro del PIB, y es natural, porque sectores como la industria, financiero y servicios en general tienden a crecer más a medida que las economías maduran.

¿Qué es lo que afecta la producción de alimentos en el país?

El estado de la ciencia y la tecnología afecta la producción de alimentos, también la inclusión o exclusión financiera de los pequeños, medianos y grandes agricultores, y, además, el uso adecuado de recursos naturales como la tierra y el agua. En Colombia existe un conflicto entre vocación y uso de la tierra, porque de los 140 millones de hectáreas que tiene el territorio nacional continental, solamente se utiliza algo no más del 4,5% y desde el punto de vista de vocación agroecológica el país debería tener un 20% del territorio empleado en agricultura; esa diferencia del 15 o del 18% está representada en la propiedad subutilizada o llamada también ociosa, y esto ocurre por falta de tributación predial.

¿Cómo solucionar este inconveniente de tierras?

Es importante crear un mercado de tierras en el país que permita el acceso a este recurso por parte de quienes tienen vocación agraria especialmente de los jóvenes, porque la agricultura se envejeció en Colombia. También se requieren agentes económicos capaces de impulsar la ciencia y la tecnología; de igual manera es importante romper la exclusión financiera, porque es el sector rural donde existen mayores obstáculos sobre este tema, y no me refiero a bancarización, porque es un concepto diferente.

Específicamente, ¿qué se propone?

Existe una idea que es convertir las mil Umatas (Unidades Municipales de Asistencia Técnica) en el país, las cuales actualmente no tienen capacidad y son burocratizadas en su mayoría, lo ideal es convertirlas en no más de 100 centros provinciales de gestión agroempresarial para que asistan al sector no sólo de manera técnica, sino también de banca de inversión rural para que ayuden a los productores desde la base organizándolos, formulando proyectos bancables, productivos y viables haciendo cálculos de la tasa interna de retorno y ejercicios de flujo de caja para que con proyectos sólidos se tengan accesos al financiamiento cobijados por una regulación especial y diferenciada, porque la banca privada no está en capacidad de atender las necesidades de oferta alimentaria que ayuden a frenar los choques que por falta de producción agropecuaria se reciben a través de la inflación contra toda la capacidad de compra del pueblo colombiano.

¿Qué opina del financiamiento rural a través de la banca privada?

No se puede exigir que los proyectos agrícolas se adapten a las necesidades del flujo de caja de los bancos, porque cuando se habla de este tema yo diría que son los banqueros en Colombia los que deben recibir educación financiera cuando se trata del financiamiento rural.

¿Qué le espera a la agricultura tras el proceso de paz?

Poco sabemos del proceso de paz en esta materia, pero pensaría que hay que atacar la concentración de la propiedad rural para propósitos rentísticos o especulativos.

Analistas ven posible un cambio de postura en política monetaria a causa de una inflación alta este año. ¿Qué opina?

La población rural se ha urbanizado en buena parte, pero no por ello deja de ser crucial la producción de alimentos, ya que dentro de la canasta familiar en Colombia los alimentos representan un 28% y se han vuelto el factor dominante de la inflación total y eso es lo que se llama choque de oferta, donde los alimentos no suben por excesiva demanda, sino por problemas de oferta. Ante eso la política monetaria no debe reaccionar en principio, son otras políticas públicas las que tienen que reaccionar, no es el camino subir o bajar tasas de interés porque esto no afecta la producción de alimentos.

¿Qué se puede esperar este año en materia de crecimiento económico?

Muy difícilmente llegaremos al 3% al cierre de este año, pero me parece que no es catastrófico, aunque el próximo puede ser difícil. Creo que hay que reconocer que el choque que recibió la economía tras el desplome de los precios del petróleo la afectó fuertemente, porque éramos dependientes del petróleo y hemos sufrido una enfermedad holandesa que debilitó la agricultura, la industria y las finanzas públicas del país. La pregunta es: ¿será posible que siga respondiendo el frente público las obras civiles? Se habla también de otra reforma tributaria, ojalá pueda ampliar la cobertura contributiva. 

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