Las buenas y las malas noticias sobre el desempleo en septiembre

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Entre abril y septiembre, unos 3,7 millones de personas han recuperado su trabajo. Las brechas entre hombres y mujeres volvieron a crecer, sobre todo en ciudades intermedias y municipios pequeños. Más reapertura con bioseguridad es clave, según analistas.

Las cifras de desempleo de septiembre, presentadas este viernes, mostraron que varias tendencias se mantienen en el mercado laboral. Quizá la más importante es que la destrucción de puestos de trabajo es menor conforme avanzan los meses de reapertura de los negocios. Sin embargo, las brechas entre hombres y mujeres, que habían mostrado una leve mejoría en agosto, volvieron a crecer. Asimismo, es posible ver un cambio en los sectores que están siendo más afectados por el deterioro del mercado laboral: pasaron de ser el comercio, la construcción y la manufactura —los más impactados por los cierres al comienzo de la pandemia— a ser la administración pública, la salud y la educación, entre otros.

Según el reporte que presentó el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la tasa de desempleo en el noveno mes de 2020 fue la más baja desde marzo: se ubicó en 15,8 % (en marzo había sido 12,6 %, que luego en abril se disparó a 19,8 %), 5,6 puntos por encima del dato de septiembre de 2019. Colombia sumó 3,8 millones de personas desempleadas, casi 50 % más que hace un año. En cuanto a población ocupada, hay dos millones menos que en septiembre de 2019, para un total de 20,2 millones; mientras que los considerados “inactivos” llegan a 15,9 millones (1,2 millones más que hace un año).

No obstante, Juan Daniel Oviedo, director del DANE, resaltó como positivo, por ejemplo, que la destrucción de puestos de trabajo (dos millones) es la menor desde marzo —al igual que el aumento en el número de personas desempleadas—, cuando se perdieron 1,5 millones de empleos, cifra que se disparó a 5,3 millones en abril, el peor mes para el mercado laboral en la historia contemporánea del país. Por el lado de los considerados inactivos (en donde entran, por ejemplo, estudiantes y personas dedicadas a oficios del hogar), incluso menos personas que en marzo entraron a esta categoría durante septiembre (ver gráfico).

Oviedo aseguró que, en total, al comparar abril con septiembre (observando los datos desestacionalizados) hay un aumento de 3,7 millones de personas ocupadas, lo que puede significar que son personas que fueron llamadas de vuelta a sus labores en sectores como el comercio, la construcción, la manufactura, el trabajo doméstico y las actividades agropecuarias. Para Camilo Rodríguez, presidente de la Cámara Colombiana de la Confección, “las cifras reveladas por el DANE muestran una tendencia positiva y es el resultado del fin de las temporadas de confinamiento. Reiteramos la necesidad al Gobierno y los locales de que no contemplemos nuevamente medidas de confinamiento, ya que habría un impacto directo sobre la generación de puestos de trabajo y sobre el consumo”.

Por otro lado, pese a que el director del DANE señaló que el aumento del desempleo sigue siendo un fenómeno más intenso en los entornos urbanos, destacó que las tres ciudades más grandes del país finalmente registraron en septiembre tasas de desempleo por debajo del 20 %: Bogotá, con 19,4 %; Medellín, con 16,8 %, y Cali, con 18,2 %.

En lo que está sucediendo en ciudades más pequeñas está la explicación de parte de las brechas que se siguen abriendo entre hombres y mujeres. Oviedo aseguró que en septiembre regresamos a la relación de que por cada hombre que perdió su trabajo, dos mujeres pasaron por la misma situación (la relación en agosto era dos hombres por cada tres mujeres). Esto se explica en gran parte porque el empleo femenino está particularmente golpeado en 10 ciudades intermedias (Tunja, Florencia, Popayán, Valledupar, Quibdó, Neiva, Riohacha, Santa Marta, Armenia y Sincelejo) y otras cabeceras, probablemente porque sectores que son fuente de empleo importante para las mujeres (como comercio y restaurantes) no han reabierto o no han “vuelto a llamar” a las trabajadoras.

Maribel Castillo, directora del programa de economía de la Universidad Javeriana de Cali, resaltó la sobrecarga de trabajos de cuidado (tareas del hogar, cuidados de niños y enfermos, entre otras labores) como posible causa de esta pérdida de empleo particular para las mujeres. La tasa de desempleo masculino para el total nacional se ubicó en 12,3 % en septiembre, frente al 20,7 % del desempleo femenino. Castillo, por otro lado, también destacó la mejoría en la tasa de desempleo en algunas áreas metropolitanas, pero con el contraste de que la informalidad sigue creciendo.

Precisamente el director del DANE mostró cómo en septiembre, en las 13 ciudades y áreas metropolitanas, se perdieron —o no se han recuperado— más trabajos formales (850 mil menos puestos que hace un año) que informales (400 mil menos que hace un año), algo particularmente preocupante por lo costoso y difícil que en el país es crear empleo formal, como resaltó Mauricio Santamaría, presidente de Anif. Mario Valencia, director de Cedetrabajo, por su parte, hizo un llamado a que se generen puestos de trabajo de calidad: “Estamos volviendo a una normalidad de un mercado laboral precario, con ingresos, pero debe haber un esfuerzo para que la calidad sea más alta”, dijo.

Valencia, asimismo, destacó el menor crecimiento de la población inactiva (que cuenta a quienes dejan de buscar trabajo), lo que puede indicar que hay más personas dispuestas a salir a buscar un empleo. Por eso es importante “que las autoridades refuercen las medidas sanitarias, de bioseguridad, para que las personas que están saliendo disminuyan su riesgo de contagio, para que nuevos contagios no frenen la dinámica positiva del mercado laboral”, añadió el director de Cedetrabajo.

Los resultados de ocupación, desempleo e inactividad se dan en vísperas de la discusión del aumento del salario mínimo para 2021, en la que, con seguridad, la necesidad de recuperar y crear empleo de calidad y formal será un punto fundamental. Los analistas coinciden en que septiembre trajo tanto buenas como malas noticias y que no es momento de bajar la guardia, ni con las medidas de bioseguridad ni con los esfuerzos para la recuperación de los puestos de trabajo, particularmente para las mujeres y los jóvenes, cuya tasa de desocupación se ubicó casi en 26 %, 10 puntos por encima del total nacional.

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