Agua Somos, una alianza para la vida

Sus aliados estratégicos son el Acueducto de Bogotá, Bavaria, Parques Nacionales, Patrimonio Natural y The Nature Conservancy.

La degradación de las fuentes hídricas en el país hizo que un grupo de ambientalistas con experiencia en la conservación de las fábricas naturales de agua tomara la iniciativa de crear una entidad que se ocupara de defender y cuidar cada centímetro de los nacimientos del líquido, de los que se surten más de 10 millones de personas de Bogotá y su región.

Gracias a una acción conjunta de los sectores público y privado, nacionales e internacionales, nació Agua Somos, mecanismo participativo que tiene como objeto preservar los ecosistemas de páramo y bosques de los macizos Chingaza y Sumapaz y las cuencas altas de los ríos Bogotá y Tunjuelo.

Esta iniciativa tuvo eco rápidamente en empresas como Bavaria, el Acueducto de Bogotá, Parques Nacionales, Patrimonio Natural y la ONG The Nature Conservancy, quienes han aportado $1.300 millones como capital semilla para fortalecer este proyecto que ya se ejecuta en Ecuador, Perú y algunos países de Centroamérica.

Estas cinco compañías le apostaron a la conservación de los recursos hídricos y la reducción de los impactos negativos que puedan desmejorar la cantidad y la calidad del agua que consumen las comunidades.

El proyecto, que gracias a su estrategia ya se posicionó y se convirtió en un ejemplo, logró que los ciudadanos y empresarios se involucraran haciendo donaciones para contribuir en el cuidado del medio ambiente y el desarrollo de programas en los que también se involucran las comunidades.

Sin embargo, el proyecto requiere recursos por más de $112 mil millones para atender el desarrollo del programa a lo largo de 10 años, aseguró el secretario técnico de Aguas Somos, Andrés Lizarazo, quien es el motor del proyecto.

Por esta razón Agua Somos está invitando a las empresas que no tienen un programa de responsabilidad social para que se vinculen al proyecto y así obtengan un certificado que les permite reducir los impuestos.

Así mismo, los fabricantes de productos ambientalmente sustentables podrán colocar en sus mercancías la marca registrada de Agua Somos, por lo cual pagarán un tributo y también se beneficiarán con la reducción en el pago de impuestos.

Lizarazo señaló que, si bien el programa inició el año pasado como un piloto demostrativo y aún se mantiene a lo largo de las cuencas de los ríos Chizacá y Tunjuelo, ya es un ejemplo para todo el país y Latinoamérica, por el tamaño de la cobertura en el suministro de agua a más de 10 millones de personas.

En este piloto se invirtieron $300 millones, recursos que fueron aportados por Patrimonio Natural ($250 millones) y la Universidad Nacional de Colombia ($50 millones restantes).

Pero ahora el objetivo de Agua Somos es trabajar mancomunadamente con distintas entidades públicas para fortalecer sinergias y no generar competencia sino convertirse en un complemento para el desarrollo de proyectos en 16 municipios de la zona de influencia de los surtidores naturales del agua.

En los municipios impactados no se ejecutarán proyectos de infraestructura, sino esquemas de conservación. Tal es el caso de Chocontá, Zipaquirá, Sesquilé, Gachancipá, Tocancipá, Guatavita, Guasca, La Calera, Fómeque, Bogotá, Medina, Choachí, San Juanito, Cáqueza, Une y Ubaque. En algunas sectores de estos municipios, hay zonas muy afectadas que es necesario atender con urgencia y responsabilidad: hay que reforestar, pero con especies nativas que contribuyan a la preservación del recurso hídrico.

En esta estrategia son importantes los ciudadanos de a pie, quienes deben concientizarse de la importancia que tiene el agua para la vida. Por ello ya hay un gran colectivo que tiene puestas las botas de la conservación del medio ambiente.

Pero se requiere que también en las ciudades las autoridades tomen medidas para evitar que el recursos se malgaste y se contamine innecesariamente.

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