Al estilo de los 'Pumas del Pacífico'

Los países que conforman la Alianza del Pacífico (Colombia, Perú, Chile y México) terminarían siendo un vínculo crucial en la economía mundial en poco tiempo. Este bloque llama la atención de Estados Unidos y, por supuesto, de la Unión Europea.

Un buque carguero descarga sus mercancías en el puerto chino de Lianyungang. / AFP

Hace algún tiempo, si cuatro países de América Latina hubieran firmado un acuerdo para reducir aranceles, bajar otras barreras al comercio, integrar sus economías y lanzar un ojo hambriento y en conjunto hacia el otro lado del océano, habrían generado aplausos en las capitales mundiales.

Pero estos son otros tiempos. La maniobra este año por parte de Chile, Colombia, México y Perú, de aumentar sus vínculos entre sí, con miras a construir un bloque económico y aproximarse de forma más eficaz a Asia, forma parte de un baile más grande. Estos cuatro países de América Latina podrían terminar siendo un vínculo crucial en la economía mundial antes de poco tiempo.

Estamos viviendo en la era de los megaacuerdos comerciales. Cansados con los 12 años de parálisis en la Ronda Doha de negociaciones, en la Organización Mundial de Comercio, una cantidad cada vez mayor de países están deseosos de avanzar en la liberalización comercial y están forjando nuevas alianzas regionales y sectoriales en el mundo.

Desde la Alianza Trans Pacífico, que Estados Unidos está intentando finalizar con otros 11 países del Pacífico, hasta las negociaciones que se adelantan en torno a un acuerdo incluso más grande entre Estados Unidos y la Unión Europea, y las conversaciones que se desarrollan en Ginebra para el Acuerdo de Comercio en Servicios, hoy el nombre del juego es lo grande y estratégico.

Todos han sido llamados “acuerdos del siglo XXI” cargados con intentos “ambiciosos” de tratar temas importantes en la economía mundial. Estos van desde las reglas para los flujos transfronterizos de datos, hasta actualizar la propiedad intelectual y los estándares ambientales e incluso laborales.

La pregunta clave para la Alianza del Pacífico en los años por venir será: ¿cómo encaja con los otros pactos?

Son buenas las señales de que este grupo es al menos parte de una conversación más amplia.
Tres de los cuatro miembros de la alianza: Chile, México y Perú, forman parte de las conversaciones de la Alianza Trans Pacífico. Además, Colombia es mencionado por muchos expertos comerciales como el país que más probablemente se sumará en el futuro. Los cuatro tienen sus propios acuerdos de comercio bilateral con Estados Unidos y la Unión Europea.

Estos vínculos importantes entre los océanos Atlántico y Pacífico quieren decir que muchos expertos consideran que un día la Alianza del Pacífico puede formalmente acceder a una o ambas de estas: la Alianza Trans Pacífico o los pactos de la Unión Europea y de Estados Unidos.

Esta maniobra podría ser crucial en los años por venir. Barbara Kotschwar, una experta en comercio y en la Alianza del Pacífico, del Instituto Peterson para la Economía Internacional, con sede en Washington, argumenta que esta serie de meganegociaciones comerciales probablemente conduzca a una de dos situaciones.

La primera sería un revivir de las negociaciones multilaterales. La esperanza de muchos en países en desarrollo como Brasil, China e India se verá impulsada hacia la acción y a presionar más fuerte para revivir las conversaciones de Doha en la OMC, llevando a que se actualicen las reglas del comercio mundial, algo que resulta necesario.

La segunda puede ser la opción más probable. Los megaacuerdos reemplazarían la ausencia de un acuerdo multilateral y eventualmente se juntarían, creando un bloque comercial gigante que sólo beneficia a quienes estén en él.

De una u otra forma, la “visión de la Alianza del Pacífico es no quedarse atrás”, según Kotschwar, y “mantener lo que está siendo construido en estos acuerdos del siglo XXI”.
Es probable que haya problemas. Como Samuel George señaló en un informe reciente para la Fundación Bertelsmann, con respecto a lo que él llamó “los Pumas del Pacífico”, los miembros de la Alianza del Pacífico “no tienen portafolios de exportación compatibles”.

Sin embargo, George también señala que, vistos como un bloque, los miembros de la Alianza deberían tener una voz creíble en el comercio mundial.

Añade que su comercio combinado con el resto del mundo es de US$1,04 billones, y según escribe George, representa la mitad del total de América Latina. Si los cuatro países llegaran a volverse uno, suplantarían a Brasil como el quinto país más poblado del mundo y tendrían un producto interno bruto de US$2,22 billones, que sería la novena economía más grande del mundo.

Esta fortaleza es llamativa para Estados Unidos y la Unión Europea, al tiempo que contemplan alianzas comerciales futuras, dijo George.

“Para Estados Unidos, los Pumas representan un socio potencial en las Américas”, escribió. “Para la Unión Europea, los Pumas representan acceso a un crecimiento más alto, mercados amistosos a los inversionistas y con la ventaja de ser una ventana al oriente asiático.

“Juntos, los Estados Unidos, la Unión Europea y los Pumas del Pacífico pueden ser la base para un bloque transatlántico más grande, que se prepare para negociar las oportunidades y los retos del siglo del Pacífico”.

Todo eso depende de una cosa: ni la Alianza Trans Pacífico ni los acuerdos entre la Unión Europea y los Estados Unidos se han completado y todavía enfrentan retos significativos antes de que se vuelvan realidad.

Pero si logran hacerlo, y el mundo de los megaacuerdos comerciales se sigue desarrollando, la Alianza del Pacífico ciertamente está en una buena posición para tomar ventaja.