Amenaza de la deflación, alimentada por España, pesa sobre Eurozona

Después de haber perdido un 0,4% en julio, el índice de precios al consumo español retrocedió un 0,5% interanual en agosto.

Una nueva caída de los precios al consumo en España reforzó este jueves la amenaza de deflación en la Eurozona y la presión para que el Banco Central Europeo (BCE) tome medidas adicionales contra este fenómeno, que frena la reactivación económica.

Después de haber perdido un 0,4% en julio, el índice de precios al consumo español retrocedió un 0,5% interanual en agosto, una tendencia que se explica principalmente por la caída de precios del carburante, según datos provisionales publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Es el peor resultado registrado por la cuarta economía de la Eurozona desde octubre de 2009, cuando estaba en plena recesión y acumulaba ocho meses consecutivos de precios a la baja.

"En los últimos meses, fue la caída de los precios de los alimentos no transformados y de la energía la que contribuyó al retroceso de la inflación", explica Jesús Castillo, economista de Natixis.

La situación debería prolongarse aún uno o dos meses más, advirtió el secretario de Estado español de Economía, Fernando Jiménez Latorre, que no quiso sin embargo hablar de un riesgo de espiral deflacionista, con una bajada generalizada de precios y salarios.

España no es la única en Europa que registra una inflación débil, o incluso nula. En Alemania, primera economía de la Eurozona, ésta se estancó en un 0,8% interanual en agosto, su nivel más bajo desde febrero de 2010, según una primera estimación. También en este caso, la energía y la alimentación fueron las responsables.

En Belgica, cayó a 0,02%, un nivel inédito desde el otoño boreal de 2009.

La mayoría de los demás países europeos, con Francia e Italia a la cabeza, no debería tener mejores resultados.

La inflación en el conjunto de los países de la Eurozona, que se conocerá el viernes, debería por consiguiente ralentizarse hasta un 0,3% interanual, según los analistas entrevistados por la agencia de noticias financiera DowJones Newswires. En julio se situaba en 0,4%, su nivel más bajo desde octubre de 2009.

- Medidas del BCE -

El mantenimiento de la inflación a un nivel inferior al objetivo del BCE, justo por debajo del 2%, dará argumentos a los partidarios de emprender nuevas acciones.

La institución emisora europea ya presentó en junio medidas excepcionales para incitar a los bancos a prestar más a las empresas y a los hogares, pero las entidades siguen mostrando temores al respecto.

"Hay que ir más lejos, más deprisa, especialmente porque la inflación es demasiado débil", lanzó el primer ministro francés, Manuel Valls, este jueves.

"Tengo toda la confianza en que el BCE cumplirá con su misión de una inflación cercana al 2% utilizando todos los medios a su disposición. ¡Pero el tiempo apremia!", agregó.

Parece sin embargo poco probable que la institución presente un nuevo plan de acción durante la reunión del consejo de sus gobernadores el próximo jueves en Fráncfort, pese a las recientes declaraciones de su presidente, Mario Draghi.

El italiano se declaró "dispuesto a ajustar más" la política monetaria en un discurso la semana pasada, al tiempo que se inquietaba por el deterioro de las perspectivas de inflación a medio plazo en la Eurozona.

Sus palabras fueron interpretadas como un anuncio de posibles medidas no convencionales por parte de la institución monetaria europea, por ejemplo compras de activos siguiendo el modelo de la Reserva Federal estadounidense.

En opinión de Castillo, ese momento no ha llegado todavía.

"No esperamos nuevas acciones del BCE a corto plazo", sobre todo porque, según él, aunque la inflación se mantenga débil en los próximos meses en la Eurozona, ésta no se va a hundir en una caída generalizada de precios.

Por el contrario, los analistas de Capital Economics son más pesimistas y hablan de un "riesgo importante de deflación".

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