Argentina lo niega, pero...

El Ejecutivo asegura que no han caído en la condición de cese de pagos, que se trata de “una patraña absurda”, pero las bolsas de Buenos Aires, São Paulo, Madrid, Londres, París y Fráncfort se fueron a la baja y Carrefour anunció que desacelerará su plan de inversión en ese país.

Docenas de manifestantes han protestado en las calles de Buenos Aires en contra de los fondos internacionales que tienen al país contra la pared. / AFP

Argentina pasa un trago amargo. Y no es por cuenta de los escándalos de corrupción que han protagonizado los gobiernos de los Kirchner. Tampoco por la muerte de un emblemático del fútbol mundial, el presidente de la AFA, Julio Grondona. Ni es por la lucha que libran secuaces de los carteles de la droga latinoamericana asentados en viviendas de Olivos o Palermo Soho, porque la inflación esté fuere de control o porque una expropiación petrolera los llevara ante tribunales internacionales en busca de una compensación millonaria.

El lío que esta vez atrae la atención del mundo entero por cuenta de los argentinos es el default, como le dicen en Estados Unidos: el cese de pagos, como se le entiende por este lado de la región. En otras palabras, lo que sucedió fue que Argentina cayó en un estado en el que no le alcanzan los recursos propios para pagar sus obligaciones financieras ante los tenedores de bonos soberanos que en la crisis de 2001 fueron, básicamente, sus salvavidas.

Pero los funcionarios de gobierno han sido claros en que Argentina no cayó en tal situación: “Es una patraña absurda”, replicó furioso Jorge Capitanich, el jefe del Gabinete. Y por eso dejó claro, insistentemente, que la inversión extranjera directa no caerá porque van a continuar “con los estímulos para producir más bienes y servicios, para exportar más y para lograr el crecimiento y la expansión de la economía en un mundo complejo”. Un discurso oficial, al fin y al cabo.

Con todo y eso, la bolsa de São Paulo, el mercado bursátil más cercano de Buenos Aires, vio cómo su índice, el Ibovespa, caía 0,84% en tan sólo cinco minutos tras su apertura, por lo que sus mismos corredores llamaron “el fracaso de las negociaciones para resolver la crisis por la deuda”. La “bolsa argentina se desploma 6,42% en la apertura tras default selectivo”, fue la primera alerta de las agencias internacionales este jueves. Y la calificadora Standard & Poor’s, en su informe sobre el caso, sentenció que había rebajado la deuda soberana de Argentina de CCC-, categoría especulativa, a SD, o cese de pagos selectivo. La bolsa española cayó 2,10%, Londres cerró en baja de 0,64%, París cedió 1,53% y el índice Dax de la Bolsa de Fráncfort se hundió 1,94%.

Y de nuevo el gobierno de Cristina Fernández recalcó que no reconocía la “suspensión de pagos”. La realidad, más allá de reconocerla o no, es que ya son varias las implicaciones. El presidente ejecutivo de Carrefour, Georges Plassat, informó en una conferencia de prensa que van a “desacelerar nuestro plan de inversiones en este país para no someternos a un riesgo de tesorería”. “Un impacto del default es posible, pero es manejable” y habrá, “quizás, una rebaja del consumo, entre otros en el sector no alimentario”. Tan sólo el Banco Santander apuntó a decir que “un default no nos afectaría nada”.

La cuestión es que el fallo que tiene pasando ese trago amargo a Argentina la obliga a pagar US$1.300 millones a los fondos propietarios de bonos en mora y es precisamente el gobierno liderado por Cristina Fernández el que libra la dura pelea por no tener que cubrir el millonario compromiso. Ahora, a pesar de que no se reconozca, el juez Thomas Griesa, en Nueva York, tiene en sus manos el futuro fiscal del país suramericano. Un futuro nada claro que tiene, por demás, las cartas echadas y depende de quién se quede con la mano en la reunión convocada para hoy a las 3 de la tarde en pleno corazón de Manhattan.

  

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@EdwinBohorquezA

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