Se buscan cerebros matemáticos

La industria de BPO, capaz de mover más de US$400 billones en el mercado mundial, busca talento humano colombiano.

El sector generó 96 mil plazas durante 2012 y crece anualmente a tasas porcentuales altas, tanto, que en el más reciente indicador registró un 10%. / Archivo
El sector generó 96 mil plazas durante 2012 y crece anualmente a tasas porcentuales altas, tanto, que en el más reciente indicador registró un 10%. / Archivo

Cuando resolver las ecuaciones contenidas en el Álgebra de Baldor sea un pasatiempo y podamos imaginar un mundo construido a partir de las matemáticas, la educación en Colombia habrá alcanzado el nivel de formación, en programas profesionales y técnicos, que requiere un sector como el de BPO (procesos tecnológicos tercerizados). En ese momento se suplirá la demanda de talento humano para la prestación de servicios como la creación de contenidos de software, el diseño de productos y el manejo de finanzas que buscan las grandes compañías en ofertas de subcontratación especializadas. Pero, ¿cómo lograrlo cuando los estudiantes del país prefieren una carrera como derecho ante una ingeniería?

Para Gonzalo Ulloa Villegas, decano de Ingeniería de la Universidad ICESI, la respuesta es clara: sin un énfasis para mejorar la educación básica y secundaria en materia de ciencias y matemáticas será imposible aumentar el número de profesionales que se requiere en un sector que alcanzó el 98% de empleabilidad, generó 96 mil plazas en 2012, crece anualmente hasta un 10% y produce más de US$400 billones en el mercado mundial. “En el país los estudiantes que obtienen los peores resultados en las pruebas de conocimiento del grado once son los que tienen mayor probabilidad de entrar a estudiar una licenciatura en educación, mientras en países desarrollados los docentes son los que han sido los mejores estudiantes”, explica con preocupación.

Asegura, además, que el hecho de que los estudiantes no reciban motivación de un docente entusiasmado por los números reduce las posibilidades de elegir una profesión relacionada con ellos. Además, cuenta que este es un sector con la capacidad de crear empleos masivamente, en el caso de la prestación de servicios básicos, como call center, y con el potencial de asumir retos como la profesionalización del talento, “que es lo que aporta el valor agregado y produce desarrollo económico”. Sin embargo, manifiesta que la inexistencia de un círculo virtuoso entre docentes preparados y estudiantes motivados es una problemática latente.

“El Banco Mundial tiene un estudio que dice que América Latina sólo representa entre el 5 y 6% de la oferta mundial de BPO, pero nosotros ya aparecemos como un mercado emergente y llamativo, entonces hay que aprovecharlo”, agrega. La contabilidad, las asesorías legales, las guías en la adquisición de productos tecnológicos, la supervisión de la seguridad informática, etc., son otras de las alternativas que tienen las grandes empresas para tercerizar servicios con el objetivo de concentrarse en sus actividades principales y aumentar su productividad, tal como lo asegura Santiago Pinzón, director de la Cámara de BPO de la Andi. También recalca la importancia de la implementación de programas de formación por parte de instituciones como el Sena y el Mintic, así como el apoyo de la Agencia para el Desarrollo Económico de Estados Unidos con la inversión en estrategias de inclusión laboral para personas afrodescendientes.

“La idea es especializar y cualificar la oferta, con el fin de promover la inversión, acrecentar la confianza del sector privado en el talento y mejorar la capacidad para exportar servicios”. Mientras tanto, personas como Álvaro Muñoz, impulsor de las zonas francas en BPO, considera que “podríamos tener hasta 300 mil personas produciendo para la industria y eso le pegaría en algunos puntos porcentuales a la tasa de desempleo. Además, en esta dirección se pueden incentivar opciones como el teletrabajo e incrementar la producción intelectual en plataformas que sirvan a sectores como el de la salud”.

lvillamil@elespectador.com

@LauraVillamilV