Arturo Calle, un camino de pasión y ahorro

Una de las empresas que generan más utilidades netas en el país –$29.593 millones en 2015–, lleva cinco décadas en el mercado textil. La hoja de ruta: ética, liderazgo y transparencia.

Arturo Calle, un empresario con visión, disciplina y pasión por la moda. / Cortesía
Arturo Calle, un empresario con visión, disciplina y pasión por la moda. / Cortesía

En la avenida Boyacá con calle 152 en Bogotá está la Torre Empresarial de Arturo Calle. Tiene once pisos. En el primero se encuentra un almacén con los trajes de paño que lo llevaron a consolidar un imperio textil en Colombia. También docenas de prendas para niños y accesorios. En el último piso, después de recorrer pasillos largos, con ventanales grandes y colores sobrios, hay una puerta que da paso a la oficina de Arturo Calle, el fundador de la empresa que lleva su nombre. (Lea: Las mujeres que lideran en el negocio de los carros)

Es un lugar diseñado para hacer negocios. Hay una sala de juntas, un sofá, un balcón con vista a las montañas, un escritorio con papeles, libros y un barco. Detrás en una silla negra, está sentado Arturo Calle, vestido de traje, pulcro, puntual. De entrada parece frío. Organiza documentos, responde llamadas, concentrado en su trabajo. De repente se levanta, pone su mano en mi hombro y con un gesto saluda. Lo primero que dice es: “Los periodistas me preguntan cómo tener plata. Lo único que tienen que hacer es trabajar y ahorrar”. Este es su lema, lo resalta con orgullo y reconoce que, gracias a esta práctica, hoy tiene una empresa que genera más utilidades netas en Colombia: $29.593 millones en 2015. (Lea: Cooperación, la apuesta de los líderes)

El camino que ha recorrido está marcado por la disciplina, la pasión y el respeto. Desde que tenía 10 años y vivía con su madre y sus nueve hermanos, Arturo Calle ya se destacaba por su buen olfato para los negocios. Comercializaba frutas, hortalizas y flores en la plaza de mercado en el barrio Robledo en Medellín, donde vivían. “A mí se me facilitan los negocios. Yo le agradezco a Dios ese don. Como no nací en una familia adinerada, tuve que trabajar desde muy niño y ayudar con los gastos de la casa”, recuerda con alegría y orgullo personal y familiar.

Trabajó como mecánico industrial en Hilanderías Pepalfa, una empresa que confeccionaba medias. Allí estuvo dos años y medio. Ahorró sus sueldos y, después de tener $13.000, viajó a Bogotá. En el barrio San Victorino, en un local de seis metros, empezó a vender ropa. “A mí me ha gustado el dinero y tenía metas claras. Sabía que invirtiendo iba a ser la forma de prosperar”. Una ruta que coincide con Margaret Andrews, docente de liderazgo en la Universidad de Harvard: “Los líderes logran trascender cuando tienen un horizonte claro. Cuando los mueve algo que los apasiona”.

No tenía conocimientos de diseño. Entonces viajó a Pereira y buscó personas expertas en el tema. Pasó de una empresa de ventas, a un taller de confección. Siempre investigaba las tendencias mundiales y cuidaba la calidad y el servicio al cliente. Con planeación, desarrollo del talento humano, respeto y mucha perseverancia inauguró su primer almacén en el centro comercial Unicentro y, con espíritu visionario, construyó lo que hoy es Arturo Calle. En sus palabras: “Cuando vi esos trajes con mi nombre, besé un pantalón. Estaba bien hecho y era el resultado de mi pasión, de un trabajo en equipo que buscó no un interés personal, sino colectivo para trabajar por un mejor país”.

Una meta que también se apoya en la educación de los hijos de sus colaboradores. Ellos tienen acceso a la universidad, si son estudiantes que se destacan les pagan la totalidad de la carrera y pueden hacer prácticas en la organización, después son contratados para que sigan construyendo en familia. Además, siempre están capacitando en ética, liderazgo y emprendimiento. “A mí me gusta que la gente cree empresa. Los colombianos tienen talento, aunque lastimosamente crear empresa en Colombia es complicado por las trabas que se ponen a los jóvenes. Es algo que debe cambiar, hay que dejarlos liderar”.

Arturo Calle se retiró de la gerencia y se la dio a su hijo, Carlos Arturo Calle, para que sea él quien lidere la organización, que está presente en 24 ciudades de Colombia y además tiene seis puntos distribuidos en Panamá, El Salvador y Costa Rica con un total de 45.000 colaboradores. Una empresa que ya completa más de cinco décadas en la confección de prendas para hombres y ahora para niños. El modelo de liderazgo que le enseñó a su hijo se basa en el respeto, la confianza, la humildad y la solidaridad. Los principios que aprendió de su madre y quiere que trasciendan en el tiempo.

Al finalizar el encuentro con El Espectador, Arturo Calle resalta las prácticas que a él le han funcionado para ser exitoso: “perseverar, ahorrar, apasionarse por las cosas que a uno le gustan, crecer con el don de la paciencia, ser honrado, ser empresario justo con las utilidades, ejecutar las ideas, ser independiente, ser transparente y apostar por la legalidad. Y, finalmente, entender que la vida no es solo dinero, es disfrutar de cada oportunidad y saber aprovecharla”.