Así engañaron a Dolly

La comisionista de bolsa asesores en valores le hizo perder más de $700 millones a una inversionista de Medellín en operaciones que la clienta jamás autorizó.

Las acostumbradas prácticas de los asesores financieros van muchas veces contra la ley y la ética. /ISTOCK

Hace tres años me reuní en Medellín con el presidente de una firma comisionista de bolsa. Quería conocer la posición de la firma sobre unas operaciones que una clienta decía que ella no había autorizado.

La cuenta estaba a nombre de la señora que presentó el reclamo, pero el dueño del dinero era un antioqueño de edad avanzada que le había dado a ella poder general para administrar su patrimonio.

La señora, Dolly Rendón, le pidió en octubre de 2012 a su corredor de bolsa extractos sobre la cuenta para entregarlos al contador, que en unos meses debía preparar la declaración de renta.

Cuando recibió la información, Dolly Rendón vio con sorpresa que se estaban perdiendo más de $700 millones en un repo sobre acciones de Nutresa. En un repo, el dueño de acciones las empeña y recibe efectivo. Con ese préstamo, el corredor había empezado a comprar acciones de la compañía petrolera Petrominerales a comienzos de 2012. Estas acciones habían bajado bastante cuando las adquirió el corredor y luego siguieron bajando. Cuando Dolly Rendón se enteró, meses después, los títulos seguían en el piso.

Dolly Rendón acudió a las oficinas de la comisionista, Asesores en Valores, y pidió que le devolvieran el dinero perdido porque ella no había autorizado esas operaciones. En la bolsa de valores no se pueden realizar compras o ventas de acciones sin autorización expresa del cliente, la cual debe quedar registrada en un medio verificable, bien sea la grabación de la llamada, un chat o una orden escrita.

En marzo de 2013, cuando me reuní con Enrique Velásquez, presidente de la comisionista, me aseguró que las órdenes de la clienta sí existían y que se le habían enviado a su dirección las papeletas.

Las papeletas son la confirmación escrita que envía una comisionista después de celebrada la operación bursátil. La comisionista tenía relaciones del mensajero de la compañía sobre la entrega de las papeletas en el domicilio de Dolly Rendón. “Tengo prueba de que de esa operación recibió las papeletas, del repo y de la compra de Petrominerales”, dijo entonces Enrique Velásquez.

Hablé con Dolly Rendón y me dijo que, aunque le hubieran mandado las papeletas, esas operaciones ella no las había autorizado. Agregó que, cuando su corredor empezó a comprar Petrominerales, a ella le hicieron una cirugía de los ojos que la tuvo incapacitada por bastante tiempo y que no revisó su correo.

En su momento no escribí sobre el caso. ¿Quién tenía la razón? No era posible afirmarlo categóricamente.

En la reunión con Velásquez señalé que el corredor nunca le dijo a Dolly Rendón que iba a empeñar las acciones de Nutresa. Velásquez me contestó: “Yo no quiero decir que Asesores en este tema esté absolutamente exento. Pero sentémonos a mirar también la parte suya (de Dolly), no me diga que aquí no hay absolutamente nada de parte suya”.

Velásquez no me informó que la firma ya había reconocido por escrito que tenía la culpa desde casi el mismo momento en que Dolly Rendón presentó el reclamo.

Vine a enterarme de esta confesión de parte hace unos meses, cuando publiqué en El Espectador un informe sobre las pérdidas que sufrió un constructor de Bogotá que también era cliente de Asesores en Valores.

Carlos Augusto Toro tenía $1.400 millones en repos sobre la acción de Interbolsa cuando ésta quebró en noviembre de 2012. Toro había prestado esa suma a accionistas de Interbolsa que empeñaron sus títulos. Inicialmente, Toro no se preocupó por la quiebra de Interbolsa porque él no era cliente suyo sino de Asesores, y cuando se incumple un repo es la comisionista la que responde al que prestó la plata. Pero Asesores nunca le informó a Toro que los repos se los hicieron directamente con Interbolsa. Asesores no le respondió y el caso está pendiente de una decisión en la Corte Suprema de Justicia.

Una de las pruebas que pidió Toro en la demanda que presentó ante la juez del consumidor financiero en la Superfinanciera fueron las actas de la junta directiva de Asesores.

Así fue como conocí la prueba reina en el caso de Dolly Rendón.

El acta del 27 de noviembre de 2012 le daba la razón a Dolly Rendón en su reclamo. Allí se lee: “El doctor Velásquez informó que Juan Felipe Zuluaga, gerente comercial y representante legal de la sociedad, renunció a su cargo en la sociedad debido a un caso que se evidenció la semana anterior por la actuación irregular del funcionario Nicolás Quiceno Trujillo respecto del portafolio del cliente Guillermo Mesa Ríos, manejado por la señora Dolly Rendón Vargas”.

En la reunión del 13 de diciembre del 2012, la junta directiva de Asesores dejó otra constancia abrumadora sobre las anomalías en la cuenta que manejaba Dolly Rendón: “No se encuentran todas las órdenes que soportan las operaciones”.

Pese a que un órgano de administración de la comisionista, como es la junta directiva, admitió la realidad de los hechos, varios meses después, en el 2013, Asesores le envió dos cartas a Dolly Rendón firmadas por Clara Beatriz Echeverri Sanín donde le dieron información falsa. En una, Echeverri afirmó que Dolly Rendón sí dio autorización para comprar acciones de Petrominerales. En la otra fue más categórica: “La sociedad no estima que se haya obrado irregularmente y por ende no considera que sea responsable de perjuicio alguno”.

En la misma reunión de la junta directiva de diciembre de 2012 se destapó otro engaño. Otra clienta, María Elisa Olarte de Bernal, había reclamado, por gestión indebida, el reembolso de los $3.200 millones que tenía en su portafolio. Su corredor era el mismo de Dolly Rendón: Nicolás Quiceno Trujillo.

El acta señala: “El comercial que manejó este portafolio es el señor Nicolás Quiceno Trujillo, quien como se recordó se había retirado de la sociedad, y a quien se le consultó el manejo de este caso y afirmó que todas las órdenes estaban debidamente tomadas, sin embargo, según la comprobación efectuada por la auditoría esto no sería totalmente cierto”.

Hace dos años Nicolás Quiceno Trujillo fue expulsado de la bolsa durante veinte años, la máxima sanción que puede imponer el organismo que lo investigó, el Autorregulador del Mercado de Valores (AMV). Según el AMV, Quiceno realizó en la cuenta de Dolly Rendón “un número importante de operaciones no autorizadas, excedió el mandato conferido y faltó al deber de lealtad y habría defraudado también la confianza que dicho cliente había depositado en él”. Quiceno se allanó a la sanción, que también incluyó una multa de $10 millones. También se le imputaron a Quiceno “operaciones a partir de órdenes que no contaban con los elementos mínimos para poder ser transmitidas al sistema de negociación”.

Aunque Asesores no le devolvió el dinero perdido, Dolly Rendón quedó plenamente reivindicada en su reclamación. Su corredor sí realizó operaciones bursátiles sin contar con su autorización, uno de los pecados más graves que se puede cometer en la bolsa.

Pero faltaba por estallar otra bomba. Se produjo cuando Asesores pidió a su aseguradora que pagara la póliza de fidelidad por actuaciones de sus funcionarios. Para eso se convocó en la Cámara de Comercio de Medellín un tribunal de arbitramento, que falló en contra de Asesores.

En noviembre del 2015, el tribunal llamó a declarar bajo juramento a Nicolás Quiceno. Éste confirmó su culpa en el manejo de las cuentas de Dolly Rendón y María Elisa Olarte, pero reveló algo más que no se conocía: que Asesores en Valores sabía que él hacía operaciones sin autorización o con órdenes incompletas y siempre las toleró. Sencillamente no le pagaban su comisión sobre esas órdenes, pero no lo sancionaron ni le apagaron la pantalla. Según la explicación de Quiceno, la comisionista fue cómplice de las operaciones ilegales.

Quiceno señaló: “Yo fui sancionado por ese comportamiento y por tal motivo hoy no trabajo en bolsa. Fui expulsado del mercado de valores por esa práctica. Era una práctica que no es excusa, pero no era exclusiva de parte mía, era una práctica comúnmente realizada en el mercado, la firma comisionista sabía que esa práctica se ejercía”.

Asesores en Valores diariamente revisaba las operaciones, según Quiceno, quien señaló: “La firma al día siguiente nos enviaba un cuadro donde nos decía, esta operación está completa, incompleta, no se enuncia bien la cantidad, el medio no está verificable”. Agregó: “En las operaciones que estaban incompletas, o que las cantidades no eran claras, o sea, las órdenes que no aparecía o que les faltaba información, la firma no nos pagaba comisión sobre ellas”.

El corredor también afirmó bajo juramento: “Asesores en Valores nunca dejó de ejecutar una orden mía porque no cumplía con los requisitos. Es que yo era un empleado de Asesores en Valores y las operaciones que yo generaba en el sistema las actuó, las operó, las pagó y las compensó. Asesores en Valores me pudo haber dicho: ‘qué pena, usted está operando esas operaciones mal, se le apaga la pantalla’”.

Cuando el Tribunal de Arbitramento le preguntó a Quiceno si Asesores en Valores en algún momento autorizó que él hiciera transacciones sin autorización del cliente, el corredor contestó: “Nunca, pero tampoco me lo prohibió”.

Quiceno reconoció ampliamente su responsabilidad en las pérdidas generadas en las cuentas de Dolly Rendón y María Elisa Olarte: “Yo reconozco abiertamente que me equivoqué en el manejo de esas cuentas y que eso les ha causado no solamente a los clientes muchísimos problemas, sino también a mí a nivel personal, económico, afectivo, todo. Créanme que yo no estoy haciéndome la víctima, porque claramente tuve responsabilidades en mi mal actuar profesional, pero nunca hubo un ánimo de que perdieran plata”.

Quiceno, que venía de trabajar en la comisionista Stanford y entró a Asesores con un bono de enganche de $30 millones o $40 millones, admitió que las grandes pérdidas se debieron a que continuó comprando acciones de Petrominerales cuando siguieron cayendo: “Si yo la hubiera embarrado al principio y le hubiera dicho: ‘sabés qué, perdimos esta plata, no hacemos nada’, con toda seguridad que las pérdidas no hubieran sido tan grandes. Pero en el ánimo de tratar de recuperar el dinero fue que se perdió más plata”.

Asesores en Valores hoy se llama AdCap y pertenece a un grupo argentino que opera en los Estados Unidos. Enrique Velásquez se retiró de la presidencia en enero de 2016, después de más de 30 años en la bolsa de valores.

AdCap dijo que no tenía comentarios sobre el caso de Dolly Rendón porque “sus inquietudes hacen parte de investigaciones penales y de un proceso civil que les corresponde dirimir a las autoridades pertinentes”, y sostuvo que “atenderá las resultas de ambos casos”.